México, 28 de abril.- Por lo menos en dos ocasiones más de enero a la fecha, agentes de la CIA han participado en operaciones encubiertas contra el narcotráfico en Chihuahua. El caso que detonó tras el accidente automovilístico donde dos agentes estadounidenses murieron tras el aseguramiento de un narco laboratorio en la sierra Tarahumara, generó un cruce de acusaciones contra el gobierno panista de la entidad y la presidencia de la República, donde el gobierno mexicano dijo no estar informado de las actividades de los agentes en territorio nacional. El caso pinta para crecer en los próximos días ante el mensaje contra la corrupción gubernamental hecho en Sinaloa por el embajador estadounidense.

El decomiso de dos laboratorios de metanfetaminas en la sierra Tarahumara, entre los municipios de Morelos y Guachochi, uno de ellos con una extensión de 850 metros cuadrados, está considerado como uno de los golpes más fuertes en lo financiero y en lo estratégico contra el narcotráfico en México. El consenso entre especialistas es que, entre los registros recientes de decomiso de instalaciones de estas dimensiones y capacidad de fabricación de drogas sintéticas, el golpe de hace unos días es uno de los más fuertes que se han dado en lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum. Las pérdidas de acuerdo con cálculos de la fiscalía estatal ascienden a más de cinco mil millones de pesos, lo que podría afectar la compra y flujo de armamento, el pago de las nóminas de los grupos armados y el suministro de precursores además de los sobornos de autoridades coludidas.
El caso sucedido en Chihuahua el sábado 17 de abril reventó al día siguiente por otras razones. La presencia de agentes de la CIA en el terreno se conoció horas después del decomiso al accidentarse un vehículo –que formaba parte de una caravana de cinco camionetas—donde viajaban cuatro personas, el director de la Agencia Estatal de Investigación Pedro Oseguera, Manuel Méndez agente de la corporación y quien iba de chofer, y dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. La presencia de los agentes de la CIA en Chihuahua fue dada a conocer por los diarios Washington Post y The New York Times sin divulgar sus nombres.
El reporte decía que eran cuatro los agentes de la CIA que venían junto a los oficiales de la fiscalía del estado de una de las zonas bajo control de una facción del Cartel de Sinaloa, dentro de una región montañosa conocida como el Triángulo Dorado de la droga en México, donde se unen los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango. Regresaban del operativo donde participaron soldados de la 42 zona militar con sede en Parral, que apoyaron en la seguridad perimetral para desmantelar seis sofisticados laboratorios de metanfetaminas que fueron ubicados a través de sobrevuelos con drones en un operativo donde intervinieron un centenar de funcionarios que trabajan en conjunto con oficiales estadounidenses de diversas agencias.
La versión oficial del accidente donde perdieron la vida los cuatro tripulantes, dos de ellos agentes de la CIA, señala que ocurrió en una zona de barrancas y bosques, una región caracterizada por su agreste geografía, donde el primero de los vehículos de la caravana presuntamente derrapó, se salió del camino para caer por un barranco y explotó.
El suceso dejó en segundo plano la magnitud del golpe al narcotráfico en esa región donde a principios de febrero del año pasado el entonces comandante de la 42 zona militar, el General de Brigada Jorge Alejandro Gutiérrez Martínez, fue uno de los cuatro militares que resultaron heridos en un ataque con explosivos lanzados desde drones en uno de los caminos rurales del municipio de Guadalupe y Calvo, contiguo a Guachochi. El mando militar tuvo que ser llevado de emergencia en helicóptero a un hospital de Culiacán donde al paso de los meses se recuperó, el ataque ocurrió cuando apenas llevaba un mes al frente del cuartel en esa zona que tiene como jurisdicción el sur de Chihuahua.
El diario Los Angeles Times publicó que por lo menos en dos ocasiones más de enero a la fecha agentes de la CIA han participado en operaciones encubiertas contra el narcotráfico en Chihuahua. El dicho no fue desmentido por el gobierno mexicano que en voz de la presidenta Sheinbaum dijo que no estaba informada.
“SOBERANIA”
Analistas militares consultados sobre lo ocurrido en Chihuahua coincidieron en señalar que llama la atención la reacción presidencial que pasó por alto el resultado y se estacionó en la retórica de la “soberanía”, un concepto que el gobierno ha usado a conveniencia de acuerdo a sus “intereses facciosos e ideológicos” donde no se cuestiona la presencia de cubanos ni de agentes de la inteligencia rusa pero se desata una tormenta por la presencia de la CIA, que no es nueva ni está del todo fuera de conocimiento del gabinete de seguridad.
“¿Por qué está enojada la presidenta por la destrucción de un super laboratorio? Debería decir que es un gran golpe al narcotráfico y que hay que revisar protocolos institucionales. No parece laboratorio en las montañas, parece fábrica. La cantidad de tanques de gas, y tinas que se aprecian en los videos transmitidos por televisión, es impresionante. Desde hace 20 años se dice que sin el apoyo de los policías municipales y los estatales, estaba pérdida la posibilidad de ganar la guerra al narco. Ahora una policía estatal lo destruye, y están todos enojados, por la “soberanía”, dijo uno de los analistas consultados.
En la opinión pública durante toda la semana pasada se generaron reacciones sobre el operativo y la presencia de los agentes de la CIA. Buena parte de los articulistas y columnistas apuntó que a la administración Trump no le importa las restricciones legales que el gobierno mexicano tenga, lo que le interesa al inquilino de la Casa Blanca son resultados, hechos verificables como los llamó hace unos meses el Secretario de Estado Marco Rubio, y si los gobiernos de los estados fronterizos se los dan, con ellos actuarán.
El enojo presidencial por la destrucción del narcolaboratorio generó suspicacias por las evidencias acumuladas de políticos del régimen coludidos con el narcotráfico. Hubo comentaristas que medio en sorna y medio en serio cuestionaban si las ganancias de la droga que ahí se fabricaría no irían a dar a las próximas campañas electorales del partido en el poder, como se dice presuntamente ocurrió en el periodo electoral del 2021 con varias campañas a gobernador.
MENSAJES CRUZADOS
El sábado 25 de abril el gabinete de seguridad federal informó en un comunicado que los dos agentes estadounidenses que fallecieron en Chihuahua y de acuerdo con los registros migratorios, uno de ellos ingresó a México “en calidad de visitante, sin permiso para realizar actividades remuneradas y la otra con pasaporte diplomático. Ninguna contaba con acreditación formal para participar en actividades operativas dentro del territorio nacional”.
El boletín añadió que el gobierno federal revisaba la coordinación con las autoridades de Chihuahua y con la Embajada de los Estados Unidos en México, sobre la participación de agentes estadounidenses en el operativo realizado en la sierra Tarahumara.
En medio de las reacciones de la presidencia de la república y la condena de los legisladores oficialistas a la gobernadora de Chihuahua la panista Maru Campos por lo sucedido detrás de la destrucción del narcolaboratorio, el Embajador estadounidense Ronald Johnson estuvo el jueves 23 de abril en Los Mochis, Sinaloa, en un evento que se planeó para la colocación de la primera piedra de lo que será una planta de metanol con una inversión norteamericana inicial de mil millones de dólares. El evento se suspendió debido a una protesta de ejidatarios y habitantes de la zona, inconformes por lo que dijeron no se les tomó en cuenta, y el diplomático se trasladó a un hotel de la localidad donde se realizó un evento paralelo.
En ese lugar Johnson dijo ante ejecutivos de empresa, inversionistas y funcionarios estatales, que la importancia de la inversión representará tres mil 300 millones de dólares durante su construcción y desarrollo, lo que la convertirá “en la planta de metanol de ultra bajas emisiones más grande del mundo”.
El Embajador aprovechó el momento y redirigió su mensaje para hablar de la corrupción, un tema que ha sido factor para señalar la vigencia del pacto de impunidad que prevalece sobre personajes destacados de la clase política involucrados con el crimen organizado, el huachicol fiscal y el tráfico de influencias para beneficiar a empresas fantasma en licitaciones públicas que al final se definen por adjudicaciones directas.
“La corrupción no solo frena el progreso, sino que lo distorsiona. Aumenta los costos, debilita la competencia y erosiona la confianza de la que dependen los mercados. No es un problema sin víctimas. Y es un obstáculo directo para el crecimiento, la equidad, las oportunidades y el éxito a largo plazo de proyectos como este”.
Detrás de este mensaje, según una nota del periódico Los Angeles Times publicada el domingo 26 de abril, los Estados Unidos podrían en el medio plazo ir por políticos mexicanos en su campaña anticorrupción. La ofensiva podría extenderse más allá de la revocación de visas e incluir acusaciones federales contra políticos mexicanos.
“Sus declaraciones forman parte de una agenda más amplia y provocadora”, según fuentes relacionadas con la relación bilateral citadas por el diario. “Estas marcan el inicio, indicaron las fuentes, de una amplia campaña anticorrupción del gobierno de Trump dirigida contra funcionarios mexicanos sospechosos de tener vínculos con el crimen organizado”.
“Esta ofensiva podría sacudir las relaciones bilaterales en un momento crucial, mientras negociadores estadounidenses, mexicanos y canadienses, se reúnen para revisar el tratado de libre comercio de América del Norte, un pilar fundamental de la economía mexicana, dependiente de las exportaciones”, según el rotativo angelino.
Juan veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
