El titipuchal de policías en “veremos”

XXXII REUNIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DE SEGURIDAD PÚBLICA

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México, 1 de marzo (Redacción).- Se podría decir que los acuerdos se amarraron antes de sentarse en la inmensa mesa-herradura del Salón Tesorería de Palacio Nacional.  Lo que otorga un carácter repetitivo, meramente enunciativo a esta reunión que debería ser la gran arena de discusión sobre el tema más importante.

Cualquiera que vea los medios de comunicación pensaría que los señores, algunas señoras, que nos gobiernan viven obsesionados por el tema de la seguridad nacional.  A juzgar por lo escuchado durante casi tres horas todo está en paz, nada que reclamar en público al menos, al primer mandatario o a sus colaboradores más cercanos.

Armonía extrema en la que todos alzan las manos como niños de escuela.  Y ninguno se desmaya ante el horror de poco más de 333 mil policías que en todo el país siguen sin someterse a las pruebas de confianza.  Es decir, que no sabemos para quien trabajan realmente, ni de dónde vienen y menos qué consumen.

En números redondos solamente el 23 por ciento de las policías estatales y municipales han cumplido con el requisito legal de pasar por exámenes de confianza.  Y eso que se acordó que solamente los mandos sean sometidos a la prueba del detector de mentiras.  Ni toxicológico ni sociológico menos socioeconómico.  Ni se sabe ni se quiere saber quiénes son los policías que en los hechos responden a los intereses criminales.

Esa es la tragedia nacional en el ámbito de seguridad.

Frente a la cual de poco sirve nombrar a generales como responsables de Seguridad Pública.

Por cierto, Rodrigo Medina no llevó al general Javier del Real Magallanes y el gobernador de Aguascalientes no se veía muy contento con su Secretario de Seguridad Pública, el divisionario Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, a quien el uniforme militar le quedaba un poco apretado y fuera de sitio en un recinto donde ni los responsables de seguridad del Presidente iban uniformados.

La procuradora, Marisela Morales, llevaba un paliacate anudado al cuello como discípula de don Fernando Gutiérrez Barrios, maquillada por su peor enemigo y peinada por el compadre de éste.  Con lo pausado de su voz, que mantiene en el tono agudo, se pueden dormir cientos de personas en pocos minutos.  Y con lo denso de los informes-gráficas que le “tocó” leer todavía más.

Tanta calma solamente fue superada por la intervención del gobernador de Querétaro, quien habló a nombre de todos los gobernadores para decir que están muy contentos con los acuerdos en materia electoral.  Calzada hijo, tan parecido a su padre en lo físico, tomaba largos minutos para cada frase, peor que un maestro de escuela.

A su lado el gobernador de Chiapas se recargaba sobre una mano en perfecto equilibrio, y la gobernadora de Yucatán, tan adelgazada por los doctores como fajada, aprovechó para irse antes que todos.

Y Marcelo Ebrard se desesperaba con el lápiz sobre una hoja de papel haciendo dibujos.  Pocos asistentes, todos relacionados con el tema, todos con una cara de ceremonia oficial que llegaba del techo hasta el suelo, y todos los señores presumiendo (igual que varios gobernadores y el mismo general Galván Galván) sus tintes de cabello que resplandecían en tonos del negro retinto al rojo desvariado.

Contraste con las canas, muchas, muchísimas más en estos años, del Presidente Felipe Calderón y de Genaro García Luna.

Otro canoso, Fernando Martí, habla como confundiendo renglones y conceptos pero se logró entender que ahora está contento con el gobierno y enojado con los diputados.

Cifras hasta marear a cualquiera. El secuestro a la baja los últimos meses del año pasado, a la alza en Enero.  Y los gobernadores que no cumplen, en mapas de colores, con fechas, con datos y toda la información sobre los “homicidios dolosos” que falta por entregar.

Los acuerdos ya acordados, planchaditos, donde todos levantan la mano y aplauden para comprometerse a todo aquello que les será reclamado públicamente en la próxima reunión.

La buena, excelente noticia, fue la creación de un fondo financiera extraordinario de doce mil millones de pesos para la construcción de cárceles, en condiciones de excelencia, sin que deban pagarse intereses durante 2012.

Entre los ausentes el procurador del Estado de México, Arturo Castillo, que tiene bajo su mando a varios de estos comandantes de policía que no han pasado las pruebas de confianza, con la consecuencia de permitirle escapar a un presunto asesino serial de mujeres que recién habían capturado.  Pifia que era motivo de escarnio en los pasillos de Palacio Nacional.  Tampoco asistió el gobernador de Coahuila… pero porque anda de gira en Oriente.

Corbata verde, camisa de rayas muy tenues, el Presidente Calderón sigue siendo el más interesado en el tema de seguridad pública.  Quien más tiempo dedica, sin fatiga mental ni física, a la contabilidad de la gran desgracia nacional que son, definitivo, las policías ineptas en las que no podemos confiar los mexicanos.

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