Otro General en Nuevo León

México, 27 de febrero (Redacción).- Ante los graves acontecimientos del penal de Apodaca, pero sobre todo de cara a una descomposición que ha comenzado a solicitar su salida, el gobernador de Nuevo León Rodrigo Medina sustituyó a un general con otro general.

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Así en la Secretaría de Seguridad Pública fue nombrado el general de división Javier Del Real Magallanes.

Y con su llegada vuelve a tener vigencia la discusión sobre los militares en funciones de seguridad pública.

Es obvia la desesperación de Medina. Y la necesidad de dar respuesta a la sociedad en forma, quién sabe si en fondo. De proporcionarle material a los medios de comunicación que vengan a distraer la opinión pública sobre los grandes fracasos de su gobierno precisamente en el ámbito de seguridad pública.

¿Por qué un general en lugar de otro?

La respuesta inmediata sería el perfil.  Y entonces surge la pregunta si del Real corresponde a un perfil eminentemente operativo…

Del Real Magallanes es lo que podría identificarse más con un militar experto en “Inteligencia”.  Que viene de la Subsecretaría de Seguridad Pública federal, donde se desempeñó con una discreción tan extrema que pocos se enteraron de su desempeño ya retirado.

Del Real estuvo en Quintana Roo, fue director del Colegio de Defensa, estuvo en la  parte medular de inteligencia militar del Estado Mayor de la Sedena, y también fue jefe militar en Nuevo León.

¿Estas credenciales son suficientes para apaciguar, poner orden, parar la impunidad y la violencia en Nuevo León?

No lo creo.

Porque el tema no es la capacidad del general Del Real Magallanes sino la realidad política del gobierno de Rodrigo Medina.  Y la respuesta a quién manda en Nuevo León.

La confrontación entre una visión castrense de los problemas de seguridad, por lo tanto de la solución que requieren, y la razón política del gobernante va a darse en cuestión de días.  Falta saber qué camino tomará Del Real.

Una de las razones del fracaso de los militares en funciones de seguridad pública es precisamente su formación militar.  Del Real tiene varios años en la vida civil, con mando policíaco, y tal vez esto ayude a su actual desempeño.  A evitar que haya choques frontales con Medina y su gobierno.  Pero, es pregunta, esta opción de “conciliación”, esencial para trabajar juntos, es lo que permitirá solucionar el problema de la inseguridad… o lo que le permitirá “flotar” a Del Real en una comisión al final de su vida pública.

Porque tal parece que Rodrigo Medina quiere una fiesta en paz, quiere que no haya muertos, quiere seguridad pero no quiere trabajar a fondo ni emprender los grandes cambios que esto requiere.

Si la llegada de Del Real es una fachada más, una brochada de maquillaje, es una operación de medios, es una forma de callar las quejas de una sociedad agraviada, no habrá cambio.

Porque se necesita meter las manos en el gran miasma de la corrupción y la complicidad oficiales en Nuevo León.  Pregunto si Medina está dispuesto a esto.  Porque no parece.  Porque su mensaje es de gran estupor y poca capacidad de reacción frente a la violencia, por no hablar de desidia.

La gran bronca, muertos y evasión, del penal de Apodaca tienen relación directa con la falta de control sobre el penal, su director, y también con una gran apatía oficial sobre una realidad que más temprano que tarde iba a estallar en forma violenta.  Otro tanto puede decirse de las instituciones de justicia, tanto la Procuraduría como la Secretaría de Seguridad Pública, y obviamente las policías municipales.

¿Llega del Real Magallanes con apoyo suficiente para hacer esto?  Porque incluso si tuviese mayor apoyo federal, léase Secretaría de Seguridad Pública Federal, son muy pocos meses los que le quedan a este gobierno para impulsar cambios de fondo en Nuevo León más allá de la voluntad del mismo Medina.  Y si el general cuenta únicamente con el apoyo de Rodrigo Medina haría bien en preguntarle a su antecesor cómo le fue.

Porque esa es otra de las realidades del fracaso de los militares en seguridad pública: la falta de sostén de los gobernadores.  Como le sucedió al general Ubaldo Ayala Tinoco en Tamaulipas donde fue titular de Seguridad Pública por unos cuantos meses al inicio del actual gobierno estatal.

Se llega a extremos en que ni siquiera son recibidos por el gobernador y su función es totalmente de adorno, para los eventos cívicos.

Del Real es un hombre preparado, inteligente, que conoce de la función policiaca, que ha estado en contacto con los civiles, que sabe mucho de seguridad nacional y que al haber sido jefe militar en Nuevo León conoce, también, la realidad de esa entidad federativa.  Esto no será suficiente si no cuenta con presupuesto, respaldo cierto del gobierno estatal, y libertad de cambiar a todos los mandos policíacos que lo requieran sin recomendaciones.

La llegada de Del Real a Nuevo León abrió un espacio en la Secretaría de Seguridad Pública Federal para el general de división Guillermo Moreno Serrano que, al asumir esta posición civil, sale de la carrera por la sucesión en la Sedena.

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