México, 11 de julio (Reforma).- Empleadas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la Policía Federal y el Poder Judicial de Guerrero denunciaron acoso y hostigamiento en sus labores ante la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la Violencia Contra la Mujer, Rashida Manjoo.
Manjoo acudió a la Suprema Corte para dar una conferencia magistral sobre ley internacional y violencia de género; no obstante, en lugar de preguntas sobre su exposición, se encontró con denuncias.
Una mujer recriminó directamente a Carlos Pérez Vázquez, coordinador de Derechos Humanos de la SCJN, quien era uno de los participantes en la conferencia.
“Soy acosada, hostigada, desde hace año y medio, y trabajo aquí en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (…) Ya no puedo trabajar, me toman como la loquita de la oficina: me aislan y me discriminan”, acusó Esther Flores, adscrita al Departamento de Recursos Humanos de la SCJN.
Con la voz entrecortada, contó que había buscado a Pérez Vázquez para pedirle audiencia, pero no había sido recibida hasta el momento, además de que la dependencia no ha hecho caso a sus quejas a pesar de que presentó una queja en la Contraloría.
“A diario les reenvío los correos electrónicos hostigadores, ya no puedo más. Me están haciendo un expediente para, obviamente, correrme”, le dijo a Pérez Vázquez.
Ante el acoso, pidió un cambio de adscripción para conservar el trabajo en el que lleva más de 20 años.
Otra mujer que trabajaba como secretaria proyectista en el Poder Judicial de Guerrero, compartió que fue acosada por un juez federal que le pedía su puesto, aseguró, hasta el grado de poner una demanda en su contra.
Sin embargo, dijo, el juez federal también la demandó por presuntamente desaparecer libros de Gobierno.
“Sufrí demasiado acoso, al grado de perder a mi bebé (cuando) yo tenía tres meses de embarazo. Estuve constantemente acosada por él, al grado de desaparecer los libros de Gobierno. Yo ofrecí pruebas, el fabricó pruebas en mi contra”.
Mientras que su denuncia por acoso fue desechada, la del juez sigue en trámite, lamentó.
“Yo creo que si en mi País no me escuchan, hay otras instancias. Porque hay muchas otras personas, no sólo yo, dentro de la institución, que están sufriendo acoso sexual, laboral y hostigamiento”, dijo a Manjoo, quien la observaba con asombro.
Después de ella, Griselda Montero, elemento de la División de Fuerzas Federales de la Policía Federal, tomó el micrófono para denunciar que 15 mujeres policías sufren de acoso sexual y laboral por parte de mandos.
Debido al apoyo que brindó a sus compañeras para denunciar e iniciar averiguaciones previas, fue removida de su cargo y actualmente percibe un salario mensual de 100 pesos, aseveró.
Las quejas se presentaron ante la Fiscalía Especializada para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y la Trata de Personas (Fevimtra), la CNDH, Inmujeres, y la Unidad de Asuntos Internos de la PF, sin que les dieran solución.
“Esto es un grito que yo hago de desesperación, en el aspecto que no puede seguir esto, y lo digo públicamente: ¡ya basta!”, concluyó ante los aplausos de los presentes.
Ante las denuncias, Pérez Vázquez aseguró que los tribunales federales están abiertos para recibir denuncias contra funcionarios públicos, y que se actuará con debida diligencia para defender a las afectadas.
Por su parte, Manjoo, renuente a comentar sobre las denuncias, recordó que el Estado tiene la obligación de actuar con debida diligencia para proteger a las mujeres víctimas de violencia.
Diana Baptista
