México, 2 de junio.- El crimen organizado en México y América Latina ya no es solo un problema de seguridad pública, las redes sobre las que operan se han convertido en herramientas utilizadas por actores vinculados a China, Rusia e Irán para facilitar operaciones de inteligencia, lavado de dinero, tráfico de armas y operaciones de desinformación. Triadas chinas como Li Xizhi y Du Changgen quedaron mapeadas en sus operaciones de lavado de dinero, tráfico de precursores y suministro de equipos y armas con organizaciones criminales mexicanas. El estudio “Alianzas en la Sombra: poderes autoritarios y el nexo de la guerra híbrida en América Latina”, aporta claves para entender la otra cara de una guerra híbrida donde los actores no estatales son interlocutores de los países considerados adversarios de los Estados Unidos, principal socio comercial y militar de México.

En los decomisos de narco laboratorios que han hecho las fuerzas armadas mexicanas en los últimos años en el país, poco se habla de la huella forense con implicaciones geopolíticas. Las pistas que dejan las máquinas para imprimir pastillas de fentanilo, los sellos que acompañan los químicos llegados de laboratorios en China y las huellas de entrada al país vía marítima, son datos que al ser cruzados con operaciones financieras internacionales de individuos originarios de aquel país rastreados por agencias de inteligencia, han llevado a identificar a dos grandes triadas chinas que operan en México.
De enero del 2020 a diciembre del 2024 el Departamento del Tesoro estadounidense a través de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCen), la principal agencia de delitos financieros, detectó más de 312 mil millones de dólares en transacciones sospechosas que presumiblemente vinculan a los dos principales cárteles de la droga en México –Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cártel de Sinaloa—con redes chinas de lavado de dinero. Se trata de un circuito financiero cerrado que al mismo tiempo lava dinero del narcotráfico, facilita fuga de capitales desde China y mueve recursos fuera del sistema financiero tradicional. Es un esquema que funciona con operadores de los cárteles establecidos en la Unión Americana que entregan dólares a ciudadanos chinos que actúan como brokers con vínculos familiares o lazos financieros con paisanos suyos en México, quienes convierten esa moneda en pesos mexicanos para entregarlos a representantes de los cárteles. Lo que el Tesoro detectó es que esos dólares se venden a clientes chinos que evaden controles de capital para que los pagos regresen a su vez a cuentas controladas por las mafias chinas.
Una red china que opera bajo este esquema fue identificada como Li Xizhi, una triada con operaciones en México que se ha detectado mueve efectivo generado por los cárteles en Estados Unidos con canales financieros chinos. Li Xizhi no sería la única, los servicios de inteligencia estadounidense también identificaron a la red Du Changgen, descrita como una de las mafias chinas más sofisticadas ya que se detectó que suministra precursores, maquinaria para prensar píldoras, aporta coordinación financiera internacional y una amplia red de conexiones con integrantes del Cártel de Sinaloa y del CJNG.
Las triadas fueron identificadas en el documento “Alianzas en la Sombra: poderes autoritarios y el nexo de la guerra híbrida en América Latina”, un estudio publicado el pasado 4 de mayo por el Centro para el Estudio de la Democracia, un instituto europeo de políticas públicas con sede en Sofía, Bulgaria, enfocado al estudio de la democracia y economía de mercado. El informe analiza “cómo Rusia, China e Irán han afianzado su influencia en América Latina mediante una estrategia de guerra híbrida que aprovecha la diplomacia económica y las redes delictivas transnacionales. A menudo combinan canales lícitos e ilícitos en un sistema integrado de influencia, con el objetivo de alcanzar el equilibrio mundial de poder mediante la apropiación de activos estratégicos, la elusión de sanciones y la perpetuación de estructuras de gobernanza frágiles en la región”.
“La convergencia entre la guerra híbrida y la criminalidad de Estado no se basa en sucesos fortuitos, sino que refleja un patrón estructural de comportamiento. China, Rusia e Irán integran cada vez más prácticas delictivas en sus estrategias geopolíticas, convirtiendo la actividad ilícita en un instrumento de política estatal en lugar de una desviación de sí misma. En este contexto, la criminalidad debe entenderse como una herramienta empleada por el Estado para alcanzar objetivos estratégicos”, dice el documento en su parte introductoria.
Antes de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de este 2026, Irán tenía a un aliado estratégico con el régimen bolivariano. Después de que el dictador fue trasladado preso a una cárcel en Nueva York, las alianzas iraníes en el hemisferio se han debilitado pero no han desaparecido del todo. Las operaciones de redes terroristas financiadas por el régimen islamista como la que por años ha tenido el grupo libanés Hezbollah en la frontera de Paraguay con Brasil y Argenitna, y el debilitamiento de células en la frontera entre Guatemala y Chiapas, México, han golpeado los intereses iraníes en el hemisferio.
Caso contrario a la expansión rusa utilizando a México como plataforma hemisférica para sus operaciones de espionaje. El documento señala que Rusia ha hecho de los instrumentos coercitivos, la desinformación y la integración directa de redes criminales con actores o milicias armadas locales –grupos proxy—como pasó en África, las líneas generales de sus operaciones.
“Bajo el mandato de Valdimir Putin, el Kremlin no solo ha tolerado el crimen organizado, sino que lo ha absorbido y convertido en un arma, transformando a los actores criminales en brazos funcionales de la guerra híbrida. Las redes criminales rusas, los intermediarios vinculados a los oligarcas, las formaciones mercenarias, los ciberdelincuentes y los actores informales que actúan como intermediarios proporcionan al Estado capacidades navegables para el sabotaje, el contrabando, la evasión de sanciones, las finanzas ilícitas y la desestabilización política. Este modelo tiene sus raíces en las prácticas de la era soviética, pero se ha adaptado al entorno financiero y de seguridad globalizado de hoy en día, lo que permite a Rusia fusionar los servicios de inteligencia, las élites empresariales y las redes criminales transnacionales en un único ecosistema de influencia”.
MAPEO CRIMINAL DEL FENTANILO
El documento mapea los puertos de Manzanillo en Colima, Lázaro Cárdenas en Michoacán, y Ensenada, Baja California, como “nodos críticos” de las cadenas de suministros chinas y los cárteles de la droga que controlan esas zonas del Pacífico. El documento identifica la geografía criminal del fentanilo en México con Colima como entrada marítima, Michoacán en procesamiento, Sinaloa en producción, Jalisco como nodo logístico, Baja California corredor de tránsito y Estado de México como nuevo hub aéreo y de operaciones ilícitas.
“La mejor forma de comprender el papel de China en la economía de las drogas sintéticas de México es a través de su posición dentro de los sistemas comerciales y logísticos mundiales que sustentan las cadenas de suministro de precursores. La producción de drogas sintéticas depende cada vez más de insumos químicos industriales que se obtienen a través de cadenas de suministro transnacionales que conectan a los productores e intermediarios chinos con las redes de fabricación y distribución mexicanas. Estas cadenas de suministro han evolucionado significativamente. Los patrones anteriores (2010-2017) se centraban en precursores de metanfetamina a granel, como la monometilamina, mientras que las tendencias más recientes (2018-2025) muestran un cambio hacia el fentanilo y sustancias precursoras y pre precursoras cada vez más complejas, entre ellas el NPP, ANPP y 1-boc-4-piperidona. Estos precursores de drogas sintéticas dependen de insumos industriales de origen mundial coordinados a través de cadenas de suministro ilícitas estructuradas comercialmente”.
En las cadenas de suministro entran en juego los puertos del occidente y norte del Pacifico mexicano. Dice el estudio que “el flujo de estos productos de doble uso depende de las rutas marítimas que conectan Asia con la costa pacífica de México. Los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Ensenada actúan como puntos de paso fundamentales entre las cadenas de suministro chinas y las organizaciones criminales mexicanas. Para reducir los riesgos de detección y ocultar el origen, los envíos suelen desviarse a través de jurisdicciones intermedias, incluidos puntos de tránsito europeos, y cada vez más combinan grandes remesas comerciales con entregas más pequeñas y fragmentadas organizadas a través de servicios de envío internacional y plataformas de compras en línea. Las organizaciones criminales mexicanas dependen de cadenas de suministro dominadas por productores, corredores e intermediarios chinos, incluso a medida que evolucionan los controles normativos y los patrones de aplicación de la ley”.
Entre las redes de precursores con sede en China identificadas en el estudio están los clústeres de Du Changgen, Anhui Hefei, Hubei Aoks Bio Tech, Amarvel y Guangzhou Tengyue. Estas operan a través de empresas químicas legalmente registradas que desempeñan funciones diferenciadas en los ámbitos de la producción, las ventas, la logística y la gestión financiera. En algunos casos, añade el documento, presentan características de modelos de consorcio integrados verticalmente, que combinan múltiples empresas e intermediarios en estructuras de suministro coordinadas. Entre ellas, destaca la red de Du Changgen por su complejidad, ya que combina el suministro de precursores, equipos de prensado de pastillas y la coordinación financiera en múltiples jurisdicciones para abastecer a socios comerciales, vinculados tanto al CJNG como al Cartel de Sinaloa.
El año pasado el Tesoro estadounidense sancionó a Guangzhou Tengyue Chemical Co. Ltd. y a socios como Huang Xiaojun y Huang Zhanpeng, por suministrar opioides sintéticos, sustancias precursoras y equipos de producción. “La economía de las drogas sintéticas no se concentra en un único territorio, sino que se distribuye por numerosos puertos, zonas de procesamiento, centros de fabricación y corredores de tránsito. Colima, con el puerto de Manzanillo como eje central, constituye un importante punto de entrada marítimo y se ha relacionado con al menos cuatro organizaciones criminales transnacionales en lo que respecta a precursores químicos a granel y tabaco de contrabando. Michoacán funciona como zona de entrada y de procesamiento de precursores de fentanilo y metanfetamina. Sinaloa desempeña un papel central en la producción y la adquisición, especialmente de sustancias como la 1-boc-4-piperidona y otros pre-precursores. Jalisco se perfila como un nodo clave de la cadena de suministro de análogos del fentanilo y sustancias precursoras, mientras que Baja California opera principalmente como corredor de tránsito para el NPP, el ANPP y los precursores del fentanilo”.
Llama la atención que desde el año pasado el Estado de México emergió como centro aéreo y logístico, vinculado al manejo de sustancias químicas. Ocultar los precursores es fundamental para el éxito de las operaciones. “Los precursores químicos suelen ocultarse dentro de cargamentos legítimos y transportarse a través de canales comerciales. Esta superposición aprovecha la debilidad de los controles aduaneros y utiliza el volumen del comercio legítimo como camuflaje”.
El estudio asegura que algunas de estas rutas y nodos usados para flujos de precursores químicos también se utilizan para el contrabando de tabaco, el tráfico de armas de fuego y otras actividades ilícitas. Estos sistemas logísticos están estrechamente vinculados a infraestructuras financieras paralelas. “Las redes bancarias clandestinas chinas se han convertido en facilitadores clave para las organizaciones criminales mexicanas, permitiendo el movimiento
de los ingresos generados por la producción de drogas sintéticas a través del lavado basado en el comercio, los sistemas informales de transferencia de valor y las criptomonedas. Las pruebas disponibles no indican que exista una coordinación directa entre el Estado chino y estas actividades delictivas.
El papel de China se entiende mejor como estructural más que como operativo. Su vasta industria química, su profunda integración en el comercio mundial y su papel central en las redes de transporte marítimo y de fabricación crean las
condiciones logísticas y comerciales en las que los flujos ilícitos pueden circular junto al comercio legítimo”.
ESPIONAJE RUSO Y EL CRIMEN ORGANIZADO
En la línea de tiempo sobre el incremento de las operaciones de la inteligencia rusa en México, hay un antes y un después con el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Desde entonces México se ha convertido en centro estratégico para las operaciones clandestinas del GRU, la inteligencia militar rusa, y el SVR (Servicio de Inteligencia Exterior) que junto al Servicio Federal de Seguridad (FSB) son herederos del KGB soviético.
“La proximidad geográfica del país a Estados Unidos, sus relaciones bilaterales
con Washington, sus escasas capacidades de contrainteligencia y la política exterior no intervencionista de México lo han convertido en una base ideal
para las operaciones rusas, dirigidas por el GRU (inteligencia militar rusa)
y el SVR (servicio de inteligencia exterior). El número de diplomáticos rusos en México aumentó en torno a un 60 %, hasta alcanzar los 86 funcionarios acreditados. Esta expansión coincidió con la expulsión masiva de diplomáticos rusos de Europa, muchos de los cuales fueron reasignados a América Latina, siendo México un destino clave. El aumento va mucho más allá de las necesidades de las funciones diplomáticas, y se cree que muchas de estas personas son agentes del GRU y agentes de desinformación”.
Entre enero del 2022 y abril de 2024 más de 166 mil ciudadanos rusos entraron al país, el documento señala que representó el 90 por ciento de las llegadas de rusos a México después de 2022. Y de ellos al menos 73 mil cruzaron la frontera estadounidense de forma ilegal. “Algunas investigaciones revelaron que al menos 13 agentes identificados del GRU se infiltraron en estos flujos migratorios, 107 a menudo viajando por la ruta Moscú-Estambul-Cancún”. El Servicio de Inmigración y Aduanas (CBP por sus siglas en inglés) documentó un fuerte aumento de ciudadanos rusos que intentaron cruzar la frontera entre Estados Unidos y México, muchos de ellos dentro de operaciones de tráfico ilegal coordinadas a través de la red social de mensajería Telegram.
En marzo del 2022 el entonces jefe del Comando Norte estadounidense, el general Glen VanHerck, declaró en una comparecencia en el congreso que “la mayor concentración de personal de inteligencia ruso del mundo se encuentra en México”, con la misión de recabar información sobre Estados Unidos.
Desde entonces lo que se ha documentado es que el puerto de Cancún en el Caribe mexicano ha sido utilizado como centro de operaciones clave para la migración rusa y “posiblemente” para infiltrar en la región agentes del GRU y del SVR.
Canales como Telegram sirven para difundir instrucciones detalladas sobre cruces ilegales y enlazan a los migrantes con los facilitadores, lo que crea una red clandestina bien organizada. “Algunos de estos flujos migratorios también pueden servir de tapadera para agentes de inteligencia o como medio para reclutar intermediarios locales para el espionaje y el sabotaje”.
Estos datos se fortalecieron cuando en enero de 2022 un paramilitar ruso llamado Timur Praliev, autoproclamado antiguo miembro del Grupo Wagner, grupo paramilitar auspiciado por el aparato gubernamental ruso, fue detenido cerca de Roma, Texas, tras cruzar el Río Grande desde Tamaulipas, México. “Llevado ante un juez federal en McAllen, Texas, su captura suscitó nuevas preguntas sobre la posibilidad de que elementos paramilitares rusos pudieran estar utilizando el territorio mexicano como zona de tránsito o área de operaciones para actividades de inteligencia dirigidas contra Estados Unidos”.
Otro dato que aporta el documento es el incremento de incautaciones de armamento ruso en los arsenales de los carteles. Entre 2022 y 2024 las armas de origen ruso representaron, según los informes, aproximadamente el 60 % de las armas incautadas a los cárteles mexicanos, lo que refleja tanto la mayor circulación de excedentes de material militar tras la guerra en Ucrania como su desvío a través de redes delictivas transnacionales. Esta tendencia se puso de manifiesto en 2026 cuando se identificaron lanzagranadas propulsadas por cohetes de fabricación rusa en el arsenal del CJNG tras la muerte de su líder Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, en una operación de las fuerzas especiales del Ejército mexicano en Tapalpa, Jalisco.
“Aunque es poco probable que el Kremlin ejerza un control directo sobre el proceso de adquisición de armas por parte de los cárteles, este patrón demuestra que los canales de suministro vinculados a Rusia pueden fortalecer a los actores criminales locales de manera coherente con el modelo más amplio de «zona gris» de Moscú, basado en la negación creíble. El envío de armas y productos de doble uso se solapan con los flujos de mercancías ilícitas.
El equipo militar, las tecnologías de vigilancia y los componentes técnicos suministrados a través de acuerdos formales pueden circular más allá de su uso previsto, especialmente en contextos donde la supervisión es limitada. Esta dinámica resulta particularmente evidente en la exportación de la arquitectura de vigilancia rusa.
Los sistemas basados en SORM (Sistema para Actividades Operativas e Investigativas), que permiten la interceptación y el monitoreo de las telecomunicaciones, el tráfico de Internet y las comunicaciones digitales, se han desplegado en Estados aliados como Venezuela, Nicaragua y Cuba. Estos sistemas pueden proporcionar a las autoridades acceso directo a los datos de las comunicaciones, a menudo eludiendo los mecanismos de supervisión tradicionales”, señala el estudio.
El acceso a capacidades similares a las de SORM se han extendido más allá de los actores estatales, ya que se tiene evidencias de que organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa o Los Zetas las han utilizado. El tráfico de armamento y los canales que usan en las operaciones clandestinas la inteligencia rusa, ha facilitado que tecnologías relacionadas con sistemas de drones y anti drones lleguen a las organizaciones criminales mexicanas.
Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
