Comandanta Suprema, lo imposible hecho realidad

*Respuesta a la burla del Presidente norteamericano

México, 11 de marzo.- El reconocimiento.
A ella. Como mandataria. Como mujer.
Llamarla “Comandanta Suprema” es aceptarlo. Una mujer Presidenta de la República, también mandataria de todas las Fuerzas Armadas del país. Que la respetan y la obedecen.

De eso se trató el evento en el Campo Marte.

Y de la magnificación del infinito avance de la mujer militar, que hoy está en situación de total igualdad.

Las ofensas del presidente Trump incluyeron, esta vez, la ridiculización de la voz, en femenino obvio, de la Presidenta Sheinbaum. La agravió por ser mujer. La respuesta fue mostrar su fuerza, legítima, enseñar el respeto, la adhesión de quienes hacen las guerras, de quienes responden con las armas.

Hasta hace muy pocos años las mujeres que deseaban ser militares únicamente podían participar como enfermeras, dentistas, médicos u oficinistas. La apertura del H. Colegio Militar a que estudiasen mujeres fue un parteaguas histórico, que devino en su participación en todas las carreras de Armas, en que hoy puedan desempeñarse en todos los ámbitos castrenses, puedan ascender a la par que los hombres y en un futuro cercano se conviertan en titulares de la Defensa.
Se dice fácil, fue una hazaña.

Dentro de las Fuerzas Armadas se puede hablar de una verdadera igualdad de oportunidades, de salario, de prestaciones, de ascensos. Hoy las mujeres militares no tienen límite.

Por eso la Presidenta Sheinbaum subrayó que antes “a las niñas se les decía que no podían ser”. Sí, no podían ser ingenieras militares, pilotos aviadores militares, policías militares. No podían ser generalas.

De eso trató la conmemoración del Día de la Mujer en el Campo Marte. Del antes que prohibía la participación de la mujer en el mundo del uniforme, del hoy, de la realidad presente de más de 42 mil mujeres militares que, a decir de la primera mandataria, “tejen la patria”. Y la defienden con su vida como sucedió en días pasados alrededor de la captura de Nemesio Oseguera, donde una integrante de la Guardia Nacional fue asesinada por sus cómplices, junto con una veintena de compañeros.

Al recordar que detrás de cada mujer militar hay una familia, una hija, una madre, una pareja, un hogar que se deja atrás para defender a los mexicanos, se reconoció una realidad, difícil, donde la mujer militar debe compaginar sus obligaciones como mujer, sobre todo como madre, con las exigencias de la vida castrense.

La Presidenta, la Comandata Suprema, la mujer que manda a todos, soldados y marinos, jefes y oficiales, que lidera a quienes defienden la Patria de cualquier intervención extranjera, a quienes sostienen la soberanía nacional, tiene el respeto, el reconocimiento de quienes habrán de acatar sus órdenes. Todos habrán de acatar sus órdenes, sean las que sean. Ese fue el mensaje para todos los que deben escucharlo. No estaba, no está nunca de sobra manifestarlo.

Isabel Arvide / @isabelarvide / EstadoMayor.mx

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