México, 17 de febrero.- La línea quedó trazada desde el Pentágono para América Latina a partir de los desafíos comunes de seguridad regional, incluyendo las organizaciones criminales transnacionales, el tráfico de drogas, así como retos más amplios que afectan la estabilidad en todo el hemisferio como la influencia tecnológica China, el armamento y operaciones de inteligencia ruso y las redes terroristas financiadas por Irán. México es prioridad al estar catalogados los cárteles de la droga como amenazas terroristas a la seguridad nacional.

La Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, realizada el 10 y 11 de febrero en Washington, fue una reunión inédita donde quedó establecido el nuevo parámetro geopolítico de defensa para América Latina. Esta visión parte de “restaurar la fortaleza estadounidense en el hemisferio a través de prioridades compartidas e intereses comunes” de las fuerzas armadas del continente. La cita donde estuvieron los jefes de los ministerios y secretarías de Defensa que incluye a las Marinas Armadas de 35 países, entre ellos los responsables de estas áreas en México, fue algo que no había ocurrido antes y donde la invitación a cargo del hoy llamado Departamento de Guerra (antes Departamento de Defensa) estadounidense, buscó en primera instancia alinear estrategias y fortalecer relaciones en busca de un continente “estable, seguro y próspero”.
De acuerdo con la comunicación oficial del evento, en la cita los jefes militares de las naciones del continente, excepto Cuba, Nicaragua y Venezuela, “debatieron sobre el compromiso militar sostenido para abordar los retos de la seguridad regional comunes”.
El anfitrión fue el General Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, quien resaltó la importancia de fomentar la confianza y “profundizar las relaciones” para lograr un trabajo conjunto que dé seguridad colectiva a todo el hemisferio.
En el comunicado que difundió su oficina, se subrayó que “las discusiones abordaron los desafíos comunes de seguridad regional, incluyendo las organizaciones criminales transnacionales, el tráfico de drogas, así como cuestiones más amplias que afectan la estabilidad en todo el hemisferio”. La clave será establecer alianzas sólidas y una operación continua para responder a estos desafíos.
El foro abordó también otros temas en materia de seguridad regional con el propósito de fortalecer la cooperación “e identificar las amenazas comunes que inciden en la estabilidad del hemisferio”, de acuerdo con un comunicado conjunto de la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional. La participación de sus titulares, el Almirante Raymundo Morales Ángeles y el General Ricardo Trevilla Trejo, se dio en el marco del reforzamiento de cooperación con el Comando Norte (USNORTHCOM), área que corresponde por su posición geográfica al país, y que en el último año ha tenido más visibilidad los intercambios con cursos de adiestramiento, equipamiento militar y reforzamiento de operaciones conjuntas, en la ruta marcada por la Mesa Redonda de Cooperación Bilateral (BMCR por sus siglas en inglés) desde el sexenio pasado.
Un día antes de participar en esta reunión, el General Trevilla dijo en su mensaje durante la ceremonia por el aniversario 111 de la Fuerza Aérea Mexicana en la base aérea militar de Santa Lucía, en el Estado de México, que la relación militar con Estados Unidos es “sólida y fuerte” ya que se basa en “principios compartidos”.
“El vínculo que mantenemos con el Departamento de Guerra de Estados Unidos, a través de su Comando Norte, es sólido y fuerte, porque se basa en valores que compartimos: honor, lealtad, respeto y patriotismo”. Contrario a la opinión de un sector del partido en el poder, el jefe militar señaló que la colaboración militar no contradice la soberanía nacional. “Ese ejemplo de lo que construimos las fuerzas armadas con los Estados Unidos nos permite vislumbrar que cuando convergemos en propósito, entendimiento, cooperación y respeto a nuestra soberanía, contamos con el potencial para alcanzar grandes objetivos”.
En el camino de lo que sería la reunión de los días siguientes, el General Trevilla dijo que la relación bilateral militar se basa en “reciprocidad, responsabilidad compartida, confianza mutua y respeto a las decisiones y a la soberanía territorial”.
El mismo día que el General junto al Almirante Secretario Morales Ángeles se trasladó a Washington, el Senado de la República aprobó en “fast track” el ingreso a México de 19 elementos del grupo de élite de la marina estadounidense conocidos como Navy Seals, armados y con equipo tecnológico, para impartir un curso de operaciones a un selecto grupo de marinos mexicanos pertenecientes a las fuerzas especiales. Los marines estadounidenses llegaron el domingo 15 de febrero a bordo de un avión Hércules de la marina estadounidense al aeropuerto de Campeche, entidad donde comenzarán los cursos en la base naval de la Marina Armada de México para concluir el 16 de abril.
NUEVO JEFE DEL US SOUTHCOM
El pasado 5 de febrero el Departamento de Guerra hizo oficial el nombramiento del General Francis Donovan, un oficial del cuerpo de marines y ex comandante de estas unidades, como nuevo jefe del Comando Sur (USSOUTHCOM). Su presentación ante los jefes militares de América Latina ocurrió durante la celebración de la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, donde dio a conocer sus prioridades generales para el área bajo su responsabilidad que abarca Centroamérica, el Cono Sur y el Mar Caribe.
“El Comando Sur es una organización de guerra, y estamos encargados de defender los enfoques del sur de nuestra patria y garantizar la seguridad, estabilidad y la prosperidad en el hemisferio occidental”, dijo el general Donovan. “Pero creo, y nuestra estrategia de defensa nacional lo afirma, que la forma más efectiva de lograrlo es trabajando junto con nuestras naciones asociadas en la región para contrarrestar las amenazas compartidas”.
Donovan no se detuvo y fijó su objetivo inmediato en las llamadas “organizaciones narcoterroristas” a las que describió como una amenaza para la seguridad regional. “Las organizaciones narcoterroristas trafican con drogas, armas y seres humanos, mientras se involucran en minería ilegal, tala y pesca, actividades que alimentan la corrupción y la inestabilidad, erosionan la soberanía de nuestras naciones asociadas y amenazan nuestra seguridad compartida”, dijo. “La forma más efectiva de derrotarlos es compartiendo la carga de esa defensa con nuestros aliados y socios”.
Mencionó la “Operación Southern Spear” como uno de los éxitos recientes al poner el ejemplo de cómo llevar “la lucha directa contra las redes narcoterroristas”.
“Nuestras recientes operaciones durante la Operación Southern Spear han enviado un mensaje inconfundible: los bienes comunes no serán un santuario para los adversarios compartidos de nuestras naciones. (…) La seguridad duradera proviene de asociaciones sólidas. Los esfuerzos multilaterales del Comando Sur son la piedra angular de nuestro enfoque. Estamos fortaleciendo y ampliando activamente nuestras asociaciones para contrarrestar nuestras amenazas comunes”.
Por su posición geográfica, México hace frontera con los países que están dentro de la geografía donde opera el Comando Sur, al tener dentro del mar territorial una frontera marítima del Mar Caribe, y está interconectado con las operaciones navales en Centroamérica y esta región vía los canales que comunican con el océano Atlántico. Los puertos de Altamira y Veracruz en el Golfo y la ampliación de Puerto Progreso en el Caribe, hacen de las costas de esta región del país de interés estratégico para las operaciones navales militares.
Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
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