México, 7 de enero.- La acusación contra Nicolás Maduro, el depuesto presidente venezolano preso en una cárcel en Nueva York desde el domingo pasado, exhibe supuestamente cómo México se convirtió entre los años 2005 a 2018 en un centro loco para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos desde Venezuela. El país funcionó como “plataforma” donde convergían organizaciones antagónicas como Los Zetas y el Cartel de Sinaloa, quienes fueron socios de funcionarios de alto nivel del régimen chavista para el narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de personas.

La inteligencia estadounidense ubicó la Embajada de Venezuela en México como parte de la plataforma para el tráfico de drogas en los años en que Nicolás Maduro Moros era canciller del país durante la presidencia de Hugo Chávez. El documento de acusación de la fiscalía de Nueva York, donde el pasado lunes 5 de enero el ex presidente venezolano y su esposa Cilia Flores comparecieron para declararse no culpables de cargos por narcotráfico, contiene un esquema muy amplio del uso del territorio nacional como enlace financiero, marítimo y operativo donde intervinieron organizaciones criminales antagónicas como Los Zetas y el Cartel de Sinaloa, así como la banda criminal “Tren de Aragua”, liderada por Héctor Rustheford Guerrero Flores, alias “el Niño Guerrero”.
Cuando Maduro se desempeñó entre 2006 y 2013 como canciller vendía pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes extranjeros y facilitaba vuelos diplomáticos para recoger dinero producto de la venta de cargamentos de droga desde México hacia Venezuela, la intención era evadir inspecciones militares y aduaneras. El gobierno chavista de Venezuela -dice el documento de acusación de 25 páginas- sostuvo negocios de narcotráfico con las guerrillas colombianas de las FARC y el ELN (organización a la que perteneció el hoy presidente colombiano Gustavo Petro), y con los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, cuyas facciones fueron golpeadas por el gobierno desde 2010 para quedar como banda regional autodenominada Cártel del Noreste, además del grupo criminal “Tren de Aragua”.
La fiscalía estadounidense identificó a los políticos corruptos de alto nivel del régimen venezolano entre militares y civiles como el “Cártel de los Soles”, aludiendo a las insignias militares con las que se distinguen, entre ellos están también agentes de inteligencia que utilizaron aparatos del Estado para facilitar operaciones de narcotráfico con las organizaciones criminales mencionadas.
Por su posición geográfica considerada estratégica, Venezuela fue utilizada como puente para enviar cocaína colombiana hacia Honduras, Guatemala, México y el Caribe, el objetivo era introducirla a territorio estadounidense. El Departamento de Estado estimó en 2020 que por territorio venezolano se despachaban entre 200 y 250 toneladas de cocaína al año. Los medios de transporte principalmente eran lanchas rápidas, barcos pesqueros y buques de carga (contenedores). Por aire se realizaron vuelos clandestinos desde pistas improvisadas en zonas selváticas y aeropuertos controlados por militares corruptos afines al régimen.
Dice el documento que Venezuela promovió una cultura de corrupción en la ruta del narcotráfico por el Caribe y Centroamérica, respaldando a capos que corrompieron a múltiples gobiernos de la región. Resalta en este apartado la relación documentada de Joaquín El Chapo Guzmán, Juan José Esparragoza Moreno alias El Azul o don Juan, e Ismael El Mayo Zambada García, como líderes con conexiones en estas regiones. La mención al “Tren de Aragua” detalla el apoyo logístico que brindó para el transporte de cargamentos dentro de Venezuela, desde las costas en lanchas rápidas hacia el Caribe.
En el año del 2007 Cilia Flores organizó reuniones entre un poderoso narcotraficante –cuya identidad el documento no menciona—y Néstor Reverol Torres, quien se desempeñaba en aquel año como zar antidrogas de Venezuela. Mediar en esta reunión le valió a la cónyuge de Maduro recibir una comisión por cada cargamento de droga exitoso. Hay un apartado dentro de la acusación donde aparece Diosdado Cabello, ministro del Interior y Justicia venezolano, quien entre 2003 y 2011 se asoció con Los Zetas para enviar contenedores con cinco a seis toneladas de droga desde puertos venezolanos hacia puertos mexicanos.
La fiscalía estadounidense señala que el gobierno venezolano utilizó a los colectivos como grupos de civiles armados y adoctrinados en el chavismo, para realizar asesinatos y cobros contra personas involucradas en el negocio de las drogas en varias ciudades del país como parte de las operaciones del llamado Cartel de los Soles. Diosdado Cabello cobraba 2.5 millones de dólares por cada aeronave cargada con droga que despegaba del aeropuerto internacional de Maiquetía, en Caracas. Quien coordinaba estas operaciones era Hugo Armando Carbajal Barrios, quien se declaró culpable de narcotráfico en junio del 2025 ante la Corte de Distrito Sur de Nueva York.
Héctor Rustheford Guerrero Flores, alias “el Niño Guerrero”, uno de los fundadores de la banda criminal “el Tren de Aragua”, trabajó entre 2006 y 2008 con el narcotraficante venezolano Walid Makled en el transporte de droga dentro de Venezuela. Su área fue desde la región de Apure hasta el aeropuerto internacional de Valencia. Solía desplazarse con hombres armados con rifles AK-47, MP5 y AR-15, cobraba una comisión por cada kilo transportado. Desde la prisión de Tocorón, donde se creó la organización criminal con presencia en otros países como México, organizó la logística para mover y resguardar grandes cargamentos de droga en el estado de Aragua,
En el año 2008 Ramón Rodríguez Chacín, albergó en un rancho de su propiedad en Barinas, provincia de donde era oriundo Hugo Chávez, un centro de entrenamiento de la guerrilla colombiana de las FARC para al menos 200 guerrilleros. Este personaje era el enlace del gobierno venezolano con los comandantes de alto nivel de las FARC y el ELN, organizaciones guerrilleras que se financiaron del tráfico de drogas, secuestros y extorsiones.
El documento señala que en el año 2011 El Chapo Guzmán, entonces líder del Cartel de Sinaloa, financiaba laboratorios de droga de las FARC. La cocaína era trasladada a Apure y enviada a Centroamérica y México en vuelos clandestinos protegidos por Maduro y Cabello.
En septiembre de 2013 ya como presidente de Venezuela, Maduro autorizó el envío de un avión con 1.3 toneladas de droga desde Maiquetía hacia el aeropuerto Charles de Gaulle, en París, donde fue incautado por la autoridad francesa. El hijo del dictador de nombre Nicolás Ernesto Maduro Guerra conocido como “Nicolasito”, despachaba aviones de la petrolera estatal PDVSA cargados con droga desde la paradisiaca isla de Margarita. Con apoyo de la guerrilla de las FARC, este individuo coordinó operaciones de narcotráfico para recaudar 20 millones de dólares destinados a las elecciones de la Asamblea Nacional de 2015, enviando cargamentos en contenedores hacia Miami y Nueva York.
Desde el año 2022 Diosdado Cabello comenzó a viajar regularmente a pistas clandestinas en la frontera entre Venezuela y Colombia controladas por el ELN para despachar avionetas cargadas con droga. La acusación menciona 25 veces a México como parte nodal de las operaciones de tráfico de drogas que involucran a las principales cabezas del régimen venezolano, algunos de ellos aún en activo en el gobierno.
Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
