México, 7 de enero.- El Tapón del Darién es una densa selva de más de 5 mil kilómetros cuadrados que separa a Colombia de Panamá, es quizá el corredor migratorio más peligroso y lucrativo del mundo. A finales de 2025, la situación ha dado un giro drástico debido a cambios en las políticas de seguridad.

El cruce no es sólo una travesía de supervivencia, sino también un negocio controlado por estructuras criminales, principalmente por el Ejército Gaitanista, también conocido como el Clan del Golfo, en el lado colombiano. EstadoMayor.mx dio a conocer en su pasada edición la estructura de esta empresa criminal (Ejército Gaitanista de Colombia es designado como Organización Terrorista Extranjera ( www.estadomayor.mx/109528 ).
Los migrantes pagan entre 250 y 500 dólares por rutas estándar, es decir, caminatas que llevan entre los cinco a 10 días, así como hasta los mil 600 u ocho mil dólares por rutas que están catalogadas como VIP, donde se utilizan botes para evitar los tramos más densos de selva.
Los grupos criminales cobran estas jugosas cantidades por el paso y utilizan a comunidades locales como guías o proveedores de servicios, integrando la economía del tráfico en la vida cotidiana de la región.
Personas que han cruzado por año
Durante el 2023, más de 520 mil migrantes atravesaron la peligrosa selva, según la Defensoría del Pueblo de Colombia. Esta cifra superó ampliamente los 248 mil 283 cruces registrados en 2022.
Para el 2024, se registraron más de 300 mil 500 cruces, lo que supuso una disminución del 41 por ciento en comparación con 2023.
En 2025, el paso de migrantes por la selva se redujo drásticamente, con solo tres mil 91 cruces reportados a principios de año, lo que representa una caída del 99 por ciento respecto a 2024, es decir, la gente que pretende llegar a México y, sobre todo, a Estados Unidos, ya no ven como opción pasar por esta difícil zona, ahora prefieren hacerlo por vía marítima aunque los costos son más elevados.
El gobierno panameño, bajo la administración de José Raúl Mulino, ha implementado barreras de alambre de púas en pasos no autorizados. Gracias a los acuerdos con la Unión Americana, se han intensificado las deportaciones directas desde Panamá.
Peligros extremos
Quienes aún intentan el cruce se enfrentan a amenazas que van más allá de lo geográfico, por decir, la violencia criminal es una de esas osadías por los robos masivos, extorsiones y altos índices de violencia sexual, especialmente contra mujeres y menores.

Además de ello hay peligros con la naturaleza como las crecidas repentinas de ríos, mordidas de serpientes, ataques de jaguares y enfermedades como la malaria o el dengue, algo que muchas personas sin saberlo se adentran a este infierno por obtener una vida mejor en países del norte de América.
Aunado a estos riesgos, los coyotes o traficantes de personas a menudo abandonan a quienes no pueden mantener el ritmo, dejando a la gente heridas o agotadas a su suerte.
Las cifras oficiales sobre los cruces han bajado, pero a pesar de esto las organizaciones de Derechos Humanos advierten que se ahora los migrantes utilizan rutas alternas más costosas y peligrosas, a su vez más difíciles de monitorear.
Rodrigo Alarcón / @tiburon_alarcon / EstadoMayor.mx
