El control naval en un país que hace agua en seguridad… Lamentable fallecimiento del Almirante Hilario Durán

Ciudad de México/ 15 junio.- La Marina-Armada de México ya tiene el control logístico, administrativo y de seguridad de todos los puertos del país. Esta presencia y despliegue naval inició en 2017, cuando se dieron los acuerdos y reformas legales para que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) cediera poco a poco atribuciones estratégicas para que la Marina comenzara a ejercer el Poder Naval de la Federación y completara las atribuciones que buscó consolidar durante décadas.

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El problema es que esas atribuciones se insertan en un panorama complejo y explosivo, en el que la Cuarta Transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene ya un sello militarista que nada ni nadie le podrá borrar, incluso si sus medidas de apuntalamiento castrense –como la de incorporar a la Guardia Nacional en la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA)– dieran resultados espectaculares para abatir la inseguridad en los próximos dos años y medio.

Desde el inicio de la administración obradorista la Marina ha estado informándole al presidente acerca de la gravedad de la situación en los puertos del país, convertidos en centros de actividad criminal y corruptelas de todo tipo. El almirante secretario convenció al mandatario de acelerar los tiempos para la entrega del control total de los puertos, de los recintos y de las aduanas marítimas para establecer controles, capacitar al personal y detectar todas las anomalías y atacarlas a la brevedad para empatar la lucha anticorrupción del gobierno federal.

Esta dinámica de acciones ha tenido sus costos y momentos difíciles. Cuando se dio inicio al nombramiento de almirantes, vicealmirantes, contralmirantes y capitanes de navío retirados para ocupar 14 de las 17 Administraciones Portuarias Integrales (APIs) del país, las resistencias de grupos civiles corruptos se tradujeron en amenazas y hasta en persecuciones contra los nuevos funcionarios navales.
En la API de Puerto Madero, Chiapas, por ejemplo, el Vicealmirante Ret. Aurelio Antonio Argüelles Rodríguez, designado el 17 de agosto de 2020, fue amenazado por empresarios dedicados al manejo oscuro de contenedores en ese lugar. Los afectados por la llegada del mando naval intentaron mantener conservar sus privilegios y el control del negocio de generado durante años.

No lo lograron. En cambio, se dedicaron a perseguir y amenazar al Vicealmirante Argüelles para que aceptara mantener el orden de las cosas como estaban antes de su llegada. Esto no ocurrió y el mando portuario tuvo que viajar a la Ciudad de México para hablar con los encargados de la SCT y de la SEMAR en busca de apoyo y protección para desempeñar bien su trabajo.

Cosas similares sucedieron en las APIs de Lázaro Cárdenas (Almirante Ret. Jorge Luis Ballado, designado el 2 de septiembre), de Manzanillo (Almirante Ret. Salvador Gómez Meillón, designado el 2 de septiembre), al igual que en las de Topolobampo (Vicealmirante Ret. Marco Ibarra Olaje, designado el 21 de septiembre) y en la de Guaymas (Contralmirante Ret. Catarino Hernández Tapia).

La situación parece haberse controlado, aunque con vaivenes y momentos de tensión por la presencia naval en los recintos portuarios.
Desde el pasado 6 de junio la SEMAR tiene las siguientes atribuciones legales:

• Ejercer la Autoridad Marítima Nacional, no sólo en las zonas marinas mexicanas, sino también en las costas, puertos, recintos portuarios, terminales, marinas e instalaciones portuarias, así como en las aguas nacionales donde se realicen actividades de su competencia, tales como la presa de Valle de Bravo y el lago de Tequesquitengo.

• Actuar como ventanilla única para la atención de todos los trámites y servicios marítimos portuarios.
• Fungir como Autoridad Portuaria para los efectos de la Ley de Puertos y su Reglamento, así como Autoridad Designada del Código Internacional de Protección para la Protección de las Embarcaciones y de las Instalaciones Portuarias (Código PBIP), para lo cual continuará apoyándose de los Centros Unificados para la Protección Marítima y Portuaria (CUMARES).
• Administrar los puertos centralizados y coordinar las Administraciones Portuarias Integrales (APIs), las cuales permanecerán bajo el régimen actual de títulos de concesión, sujetándose a la organización y funcionamiento previstos en dichos títulos.
• Coordinar la implementación de las acciones necesarias con las demás dependencias de la Administración Pública Federal, para el cumplimiento de las disposiciones nacionales e internacionales en materia marítima, en el ámbito de su competencia.
• Fijar las normas técnicas del funcionamiento y operación de los servicios públicos de comunicaciones y transportes por agua y las tarifas para el cobro de los mismos; así como expedir las Normas Oficiales Mexicanas en materia marítima y portuaria, verificando y certificando su cumplimiento.
• Formular y conducir las políticas y programas para el desarrollo del transporte por agua y de la Marina Mercante, así como del sistema portuario nacional; por lo que estará encargada de coordinar con las demás instancias gubernamentales la elaboración de la Política Marítima Nacional de nuestro país.
• Dirigir, además de la educación naval, la educación náutica mercante, la cual conservará su carácter civil, ya que la reforma no considera en ninguna de sus disposiciones la fusión de ambas, por lo que a ninguna de las tres Escuelas Náuticas les aplicará un régimen castrense, a diferencia de la Escuela Naval Militar.
• Regular, promover y organizar a la Marina Mercante, encargarse de su formación y capacitación y otorgar los certificados de competencia respectivos.
• Adjudicar y otorgar contratos, concesiones y permisos para el establecimiento y explotación de servicios relacionados con las comunicaciones y transportes por agua con embarcaciones o artefactos navales.
• Construir, reconstruir y conservar las obras marítimas, portuarias y de dragado que requiera el país y, en su caso, autorizarlas cuando sobrepasen sus capacidades técnicas y operativas.
• Regular el Control de Tráfico Marítimo en todas las zonas marinas mexicanas.

• Representar al país en las negociaciones de los Tratados Internacionales en materia marítima, implantarlos e interpretarlos en la esfera administrativa.
• Llevar el Registro Público Marítimo Nacional, donde se inscriben los actos jurídicos de las embarcaciones mayores de bandera nacional.
• Regular y vigilar que el servicio de pilotaje se preste en forma segura y eficiente; dicho servicio continuará prestándose por personal de la Marina Mercante y no por personal naval.
• Imponer sanciones administrativas derivadas de las infracciones a la Ley de Navegación y Comercio Marítimos y la Ley de Puertos.

Adiós, Almirante Durán
En Ensenada, Baja California, trascendió la noticia del fallecimiento del Almirante CG, Hilario Durán Tiburcio, quien era el Comandante de la II Región Naval con sede en esa ciudad y puerto.
Las causas de su fallecimiento no son claras aún. La SEMAR investiga a fondo qué sucedió con el mando naval cuya trayectoria fue impecable. Aquí un perfil de su paso por la Marina-Armada de México, cuya muerte ocurrió justo al cumplir un año como mando en la II RN:

El almirante Hilario Durán Tiburcio nació en el Puerto de Veracruz y se graduó como Ingeniero en Ciencias Navales en la Heroica Escuela Naval Militar. Tenía las maestrías en Administración Naval y Seguridad Nacional efectuadas en el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) y cursó estudios complementarios en las áreas económica, gubernamental y militar.

Fue comandante, segundo comandante, jefe de máquinas y oficial de faenas de diversos buques de la Armada de México. También fue jefe de sección en diferentes zonas y regiones navales, director de Evaluación de la Dirección General Adjunta de Programación y Presupuesto. Estuvo al frente de los de Servicios y Mantenimiento del Cuartel General del Alto Mando y fue nombrado como Agregado Naval de México en Brasil.

Uno de los cargos más importantes que tuvo antes de ser nombrado comandante de la II RN, fue el de jefe de la Unidad de Atención y Procuración a la Ciudadanía y jefe de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

Como docente, fue Subdirector en el Centro de Instrucción en Buques Tipo Destructor. Dictó conferencias en la Escuela Superior de Guerra, en la Secretaría de Marina, en la Heroica Escuela Naval Militar, en el Centro de Formación y Capacitación de la Armada de México, así como en el Segundo Congreso Internacional de Salud Mental en las Fuerzas Armadas con los siguientes temas: “Casos sobre uso legítimo de la Fuerza en la SEMAR”, “Lecciones aprendidas de la atención a quejas y recomendaciones de la CNDH en SEDENA y SEMAR”, “Igualdad de Género” y “Acciones y funcionamiento de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos”.


En su carrera naval obtuvo las condecoraciones de Primera a Sexta Clase por más de 40 años ininterrumpidos en el servicio activo de la Armada de México. Obtuvo también la condecoración al Mérito Docente Naval de Primera Clase, la de Perseverancia Excepcional Tercera Clase, así como la Estrella de Carabobo de la República de Venezuela, y la del Merito Tamandare de la Republica de Brasil. Se le entregaron también el Distintivo de Estado Mayor General de la Armada y de la Legión de Honor Militar Mexicana.

Recibió mención honorífica académica en su examen profesional en Ingeniería en Ciencias Navales, como Jefe de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, se le otorgaron tres menciones; por la certificación Nivel Oro de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos al cumplir con la norma en Igualdad y no Discriminación del Sistema Nacional para la Igualdad entre mujeres y hombres.

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 / EstadoMayor.mx

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