Con y sin marco jurídico, civiles y Fuerzas Armadas en Seguridad Pública, una olla de presión sin válvula de escape.

México, 24 de agosto.- El día de ayer, vídeos difundidos en redes sociales exhibieron el desgaste que sufren las Fuerzas Armadas por estar en labores de seguridad pública a la par de la falta de garantías para los civiles. Las dos instituciones que – en el área de seguridad- tenían mejor imagen y opinión ante la sociedad al inicio de este sexenio, el Ejército y la Marina, cada día sufren en la percepción de la sociedad. Además, las garantías y derechos de los civiles parecieran no existir o ser desdibujados en aras de cumplir con la misión más difícil y de mayor cuidado para la sociedad mexicana: la seguridad pública.

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Los vídeos, grabados por elementos de la Policía Municipal de Nogales, se realizaron durante un operativo del Ejército para, de acuerdo a fuentes extraoficiales, hacer una revisión de la licencia colectiva de portación de armas de los policías de esa localidad fronteriza de Sonora.

Desde la necesidad de hace ya más de una década de que las Fuerzas Armadas apoyaran a las fuerzas de seguridad pública en sus labores contra la delincuencia organizada, la falta de un soporte legal para sus acciones las ha colocado en una delicada situación jurídica y de imagen. En paralelo, los claroscuros de estas acciones han visto violentados los derechos de los civiles. La línea divisoria entre el enemigo y civiles, se ha difuminado. Los parámetros de actuación de los civiles ante las Fuerzas Armadas también han sufrido esta suerte.

 

 

Lo hemos dicho, repetido y justificado muchas veces en EstadoMayor.mx. En la práctica, México se desarrolla en un “Estado de Excepción” sin haberse declarado tal. Exhaustivamente lo analizamos en el “Ensayo de las acciones de las Fuerzas Armadas y el Derecho Internacional Humanitario.” (http://www.estadomayor.mx/?s=+Ensayo+de+las+acciones+de+las+Fuerzas+Armadas+y+el+Derecho+Internacional+Humanitario). Hace un año, en “Policía Militar suplantando fuerzas del orden público: indicador de un Estado fallido” ( http://www.estadomayor.mx/67691 ), publicamos:

“El Ejército no debe asumir las funciones de orden público. Punto. Esto sólo sucede en un Estado fallido o rebasado en su capacidad para salvaguardar el orden. Precisamente la implementación de un Estado de Derecho y sus leyes se crean para no recurrir a las armas como una resolución ante conflictos o desacuerdos. “

Más información

Michoacán, el error de no declarar un estado de excepción. http://www.estadomayor.mx/38110
México, ¿un estado de excepción? http://www.estadomayor.mx/47978
No Aceptar el Estado Especial que Vivimos http://www.estadomayor.mx/70998
Policía Militar suplantando fuerzas del orden público: indicador de un Estado fallido. http://www.estadomayor.mx/67691

 

El desgaste y confrontación gratuita de las Fuerzas Armadas se materializa en Nogales, Sonora, donde se ven  actuaciones de civiles frente a militares, y viceversa, fuera de toda norma. Un policía, subdirector de la corporación municipal, le exige a un General que mueva un vehículo. Se deba esta actitud a soberbia o desconocimiento, resulta inaudita. Desconocimiento por no saber las normas mínimas de la vida castrense en las cuáles uno nunca se dirige a un superior, no habla si no se le es ordenado. O bien, con la declaración de un “Estado de Excepción” como en Francia ( “Francia prorrogará el estado de excepción hasta el 15 de julio próximo” https://elpais.com/internacional/2016/12/10/actualidad/1481362914_688871.html ) o “estado de alarma” como en España (“Atentado en Barcelona: las claves antiterroristashttp://www.elmundo.es/espana/2017/08/18/5996167a22601d7a158b4632.html ), implicaría la obligación de los civiles saber y comprender que no gozan con garantías ni derechos, y por ende, obediencia a los mandatos de las Fuerzas Armadas. En México no hay tal.

 

 

En el segundo vídeo difundido por varias personas en redes sociales, camionetas y elementos del ejército, evitan la salida de elementos de la policía municipal. Nuevamente se repiten las escenas de un policía señalando y “manoteando” frente a un mando militar. Los militares no van en compañía -al menos no visiblemente en el vídeo- de elementos de la policía federal, estatal o policía ministerial. A pregunta expresa del policía, el elemento o mando, no muestra una orden que le dé sustento legal para impedir su libre circulación. Regresa la constante que hemos señalado en EstadoMayor.mx , no se ha declarado un “Estado de Excepción” que limite o restrinja las garantías individuales y los derechos ciudadanos. En años recientes, por motivos de seguridad, los elementos del ejército no llevan identificadores de rango o nombre, situación que antes era reservada para acciones de combate frontal como en la Guerra de Chiapas, un conflicto armado declarado.

Por una parte hay unos ciudadanos quiénes, por decirlo de manera coloquial, le han “perdido el miedo” al uniforme. Por el otro, la ausencia de un marco legal, el impasse para generar una Ley de Seguridad Interior, el fracaso de crear un ente policial con características y equipamiento especial como se había anunciado que sería la gendarmería, se suman a delicadas declaraciones del General Secretario Cienfuegos como “con marco jurídico y sin marco jurídico” el ejército seguirá en el combate a la delincuencia organizada (“Sedena y Semar seguirán trabajando sin marco legal, afirman sus titulareshttp://www.reporteindigo.com/reporte/df/sedena-semar-ley-de-seguridad-interior-critican ).

Nogales, Sonora, ciudad fronteriza, no es ajena a problemas de seguridad. Empero, en el sur del estado es dónde se ha recrudecido la violencia, siendo Guaymas y Cajemé -uno de los 20 municipios con mayor índice de homicidios del país- los focos rojos.

A la noche del 23 de agosto, aún no se tenía información oficial acerca de las acciones del ejército entorno a la policía municipal como tampoco se había permitido la salida de los elementos de esta corporación. Revisando el archivo de este blog, cuando se han efectuado operativos similares, han resultado en detenciones grupales de integrantes de corporaciones policiales,o incluso, del ejército mismo.

Nogales, Sonora, pudiera ser esta olla de presión en torno a las labores de Seguridad Pública, el roce entre civiles y Fuerzas Armadas, los entes de seguridad pública y el Ejército mexicano. Desde julio de este año en la prensa local se han evidenciado roces entre ambos. Una olla de presión que de no encontrarse una forma de ser ventilada y controlada, pudiera explotar con graves consecuencias para todos los mexicanos, civiles y miembros de las Fuerzas Armadas.

 

 

Bruno Cárcamo Arvide

@Bruno_m9

EstadoMayor.mx

 

 

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  1 para “Con y sin marco jurídico, civiles y Fuerzas Armadas en Seguridad Pública, una olla de presión sin válvula de escape.

  1. Avatar
    SANTOS CRUZ ANTONIO.
    24 de agosto del 2017 en 12:23

    Considero que se han rebasado los limites máximo de respeto y tolerancia.

    Es ya intolerable y por demás bajo la actuación de los policías municipales de Nogales.

    Esto esta muy propenso a que cualquier mando o elemento de las Fuerzas Armadas pierda los estribos debido a su disciplina y provocación de los policías tomándose una acción lamentable y por consecuencia lleve mas aun el desprestigio del Ejercito.

    Enrique Peña Nieto ha sido negligente, apático, doloso, con poco o nulo interés, nada patriótico para buscar que aprueben la Ley de Seguridad interior para darle certeza jurídica la actuación de las Fuerzas Armadas y solo se ha servido utilizar de forma calculada a las Fuerzas Armadas; debido a que hay pruebas en donde tiene mayoría y fueron sacadas adelante muchas reformas a modo para su conveniencia y corrupción.

    Por tal situación debería tomar una decisión estratégica el Alto mando de SEDENA en conjunto al de MARINA: a efecto de recuperar terreno perdido las Fuerzas Armadas. Creo que en la situación actual lo que afecta a los elementos en campaña, no es tanto el enfrentamiento que pudiera surgir con los sicarios, en realidad desde mi percepción lo que mas afecta es la moral por la incertidumbre en que operan. Y ya es una estrategia de los civiles cubrirse entre otros en las faldas solapadoras y malvadas de la CNDH. No esperemos enfrentamientos, mas bien buscar una solución para levantar la moral a las Tropas. En lo personal se que tiene un gran cargo , responsabilidad y prestigio por cuidar y velar; pero al final va a tener un perfil de su actuación y decisiones de su mandato.

    Felicidades, que Dios ilumine y les regale generosamente sabiduría.

    Mi humilde opinión y con sentimiento patriótico que desea un México mejor.

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