Michoacán, el error de no declarar un estado de excepción.

México, 15 de enero.- El error -como tantos otros en México- es de términos. De definiciones. De congruencia con el discurso. Desde hace poco más de dos sexenios, previo al inicio de la administración de Felipe Calderón en el 2006, insisto que el mayor error de los Gobiernos Federales ha sido la no declaración del estado de excepción. De permear un status quo en el cual no hay una guerra frontal contra el crimen organizado. Un status quo donde el poder de facto son los grupos criminales, la violencia misma. Un status quo en el cual la sociedad no tiene garantías individuales, paradójicamente no producto de una intervención de las fuerzas armadas o un gobierno autoritario, sino de la ley del Talión de estos grupos quienes imponen su voluntad sobre todos los mexicanos.

Anuncios

Hoy Michoacán es una lección de sangre de este error. Cuando Ciudad Juárez estalló con la violencia, vivíamos ya en un estado de excepción. Cuando el ejército y las fuerzas armadas tuvieron que coadyuvar y patrullar las calles de nuestra nación, es un estado de excepción. Cuando la violencia, la inseguridad y enfrentamientos en las calles de las principales ciudades del país fueron cotidianos, vivimos un estado de excepción. Cuando se dio la primera “víctima civil” por no detenerse en un retén militar, vivimos en un estado de excepción. Cuando los, entonces identificados como “narcotraficantes”, dominaron la vida y el derecho al libre tránsito (ya no mencionemos poder salir a comer o bailar), ya vivíamos en un estado de excepción. Cuando civiles se tuvieron que armar para defenderse, vivimos un estado de excepción. Cuando vimos crecer las “autodefensas” en grupos paramilitares (varios con nexos al narcotráfico), ya vivíamos en un estado de excepción.

Un “estado de excepción” es cuando el gobierno debe suspender garantías o derechos individuales para poder garantizar el restablecimiento de los mismos.i O sea, cuando se presentan situaciones tan críticas que para restablecer el orden, se deben tomar medidas extraordinarias. Un levantamiento interno casi siempre conlleva a la declaración de un estado de excepción. Que los órganos de seguridad pública estén rebasados para ejercer sus funciones y sea el ejército -institución enfocada a la defensa armada de la Patria frente a un enemigo externo- el cual tenga que cumplir esas funciones, es, sin duda alguna, un estado de excepción. El ejército no es entrenado ni capacitado para hacer funciones de seguridad pública, es nuestra respuesta armada a las amenazas del exterior, amenazas que deben ser combatidas y neutralizadas.

En “El Fuero Militar en México “ (http://estadomayor.mx/?p=6909) , ya analizábamos lo complejo social y jurídicamente de las fuerzas armadas haciendo labores de seguridad:

En los últimos quince años que han transcurrido desde la expedición de la Ley General que Establece las Bases de Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el Estado Mexicano ha ido consolidando la utilización de las fuerzas armadas en acciones de seguridad pública, con motivo a esas actividades muchos gobernados de manera directa o indirecta han sido objeto de vulneración de sus derechos fundamentales por parte de los elementos castrenses que tienen de forma errónea y anticonstitucional funciones de Seguridad Pública.

En “La guerra contra la delincuencia organizada en México y la violencia en Perú 1980-2000: demasiadas coincidencias para estar tranquilos” (http://estadomayor.mx/?p=28331) ya comentaba:

En la práctica, México lleva más de seis años en una guerra civil, en un Estado ausente de derecho, de garantías individuales, de un statu quo impuesto por los jefes criminales. “Bailas a lo que bailo, opinas lo que opino, me das a tu chica…”, ¿hay algo más cercano al autoritarismo de facto? En un “estado de excepción”, las garantías y derechos individuales se pierden ya que el Estado no los puede proveer. La Ley es respaldada por las armas que funcionan como garantes de la seguridad y cotidianidad. Los civiles actúan acorde. De saber que la Ley es inexistente, NADIE en el país se pasaría un retén. NADIE se sorprendería de ser levantado en un bar ilegal… NADIE apoyaría comprando cervezas en expendios ilícitos. Todos saldríamos de un bar en el noreste al primer acorde de “El sinaloense”. Todos viajaríamos en caravana por estados como Michoacán, Jalisco, Durango, Zacatecas, Coahuila, Sonora, Baja California, Chihuahua, Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro, Morelos… y los demás estados de la Federación.

 

Ayer el secretario de Gobernación declaró en referencia a las víctimas de Michoacán:

“En primer lugar, reiterar que estamos cuidando los protocolos. Efectivamente, el día de ayer el traslado que se estaba haciendo de grupos del Ejército Mexicano hacia Apatzingán, ayer por la noche, se encontraron con un grupo de personas, seguramente no tan bien informadas respecto a las labores que haría el Ejército y la Policía Federal y entonces se dio ahí un forcejeo.

Se tiene efectivamente que en este forcejeo con un soldado, tenemos identificado al soldado, se dio un disparo en el que falleciera una persona. Se habla de otra en la que se está haciendo la investigación correspondiente y por supuesto que seremos transparentes en todos los eventos que se den. Por eso nos interesa mucho la información de la población.“

(Conferencia de prensa en Veracruz, http://www.gobernacion.gob.mx/es/SEGOB/Sintesis_Informativa?uri=http%3A%2F%2Fwww.SEGOB.swb%23swbpress_Content%3A4633&cat=http%3A%2F%2Fwww.SEGOB.swb%23swbpress_Category%3A2)

Estas no deberían ser “víctimas civiles” sino “daños colaterales”. No debió haber existido ese “daño colateral”. No estaban informadas. Cierto que hay gente en el país que no comprende la transcendencia de los acontecimientos en Michoacán, una guerra civil de facto entre grupos de violencia organizada en la cual esta sumisa la población tratando de defenderse. De tener la declaración, de decirlo en voz alta, de saber que vivimos en un estado de excepción, no hubiera existido forcejeo alguno.

Mientras tanto, la comunicación en #socialmedia, las redes sociales donde más del 90% de los mexicanos del círculo rojo, analistas y tomadores de decisiones, están conectados, es dominada por mensajes partidarios a “autodefensas” que tienen armas de alto calibre, cinturones con el doble o triple de las municiones que lleva un soldado, chalecos antibalas, radios de comunicación tipo militar y camionetas equipadas. En otros países se les denominaría “narcoparamilitares”.

En Michoacán, hoy la autoridad, son las armas. El ejército, la marina y la policía federal empiezan una ofensiva cuesta arriba.

iUna definición jurídica: “Situación de anomalía por la alteración grave del libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, del normal funcionamiento de los servicios públicos esenciales para la comunidad o de cualquier otro aspecto del orden público, para cuyo restablecimiento y mantenimiento es insuficiente el ejercicio de las potestades ordinarias.”

 

Bruno Cárcamo

@Bruno_m9

Estado Mayor

 

Anuncios

  11 en “Michoacán, el error de no declarar un estado de excepción.

    • Avatar
      indalecio patiño peña
      18 de enero del 2014 en 20:58

      la lealtad es para el gobierno del pri o para el pueblo?. siempre surgen estos problemas cuando esta el pri en el poder, y manipulan a la gente con movimientos como con los zapatistas, los autodefensas, chupacabras, caso polet, caso florans case que quedaba libre mientras exoneraban al pri de las tarjetas monex, despierten estan saqueando y vendiendo el pais a los extranjeros ya empezaron con las playas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *