Los graves errores de Harfuch, brutal ignorancia de seguridad

Ciudad de México,28 de septiembre.- En estos días el Secretario de Seguridad de la CDMX se ha placeado en medios de comunicación, temeroso de ser implicado en la investigación de Ayotzinapa porque era titular de la Policía Federal cuando desaparecieron los estudiantes, hace seis años.

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Su acervo es el atentado que sufrió, tema que despierta morbo entre la población y que, según algunos de sus asesores, debería despertar empatía.

En un ejercicio suicida ha contado que hizo todo lo que no se debe hacer.

Al regresar a la madrugada en que fue balaceada su camioneta el joven Omar García Harfuch, a quien los diarios nacionales han quitado su primer apellido, ha magnificado sus brutales errores de seguridad.

En un ejercicio suicida ha contado que hizo todo lo que no se debe hacer.
Parte por parte sus declaraciones son un atentado, este sí, a todo aquello que un policía debe tener como credo, como parte de su persona, de su rutina.

Afirma el señor García Harfuch: “… Edgar iba manejando, yo iba delante, y Rafael iba exactamente atrás de mí, íbamos en una suburban justo le acababa de decir a Rafa que me pasara novedades, yo iba leyendo…”.
¡Cuántas aberraciones juntas!

El titular nunca debe ir adelante. Su lugar es atrás, protegido por las dos escoltas, el que maneja y el que debe ir, siempre, sentado a su lado. Con otra escolta sentado junto. Es elemental, de kínder. Así es como se arma el mínimo operativo de seguridad, por lo que Harfuch queda reprobado en lo elemental.

A eso agréguese que iba distraído, leyendo… pocos calificativos.
“… cuando veo que la camioneta se cierra… pues volteo y luego me di cuenta que iban a atacarme…” O sea, otro error garrafal, que no “iba a las vivas”, lo sorprendió la camioneta. Y, obvio, no llevaba su arma lista para disparar.

En sus declaraciones el señor titular de la Secretaria de Seguridad de la CDMX ha develado el misterio del blindaje de la camioneta: “… suena el primer impacto, seguido de no sé cuántos más disparo a través del parabrisas…”. O sea, no era blindada la camioneta.

A no ser que él mismo, ya se puede creer cualquier cosa de su ignorancia del tema, haya roto el blindaje disparando.

“No hubo filtración, nadie de la policía filtró información para el grupo criminal”

Lo cierto, que nos descubre García Harfuch, es que nunca intentaron matarlo pues lo hubiesen conseguido. Era un “susto”.

Otro error incalificable: “Me paso atrás, Rafa estaba sentado, hay como un pasillo… y ahí estaba el arma larga”. O sea, de verdad qué pena ajena despierta el joven, que llevaban arma larga de adorno, en el suelo.

Además de descubrir que Harfuch es su mejor enemigo, sus declaraciones nos han demostrado que una vez más la señora Sheinbaum ha puesto la seguridad de la CDMX en manos inexpertas y sin idea siquiera de su propia seguridad. Y eso que Harfuch dice haber recibido entrenamiento en el extranjero.

El final de sus declaraciones demuestra su infinita ingenuidad o algo peor: “No hubo filtración, nadie de la policía filtró información para el grupo criminal” … O sea, ni cómo ayudarlo…

Redacción / EstadoMayor.mx

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