La ejecución de un civil a manos de militares, el verdadero video incómodo de AMLO

Ciudad de México/ 24 agosto.- La presunta ejecución de un civil –supuesto sicario del Cártel del Noreste CDN– cometida por tropas del 16 Regimiento de Caballería Motorizada (16 RCM) de Nuevo Laredo, Tamaulipas, amenaza con convertirse en el Tlatlaya y Palmarito del presidente Manuel López Obrador, en la advertencia de carne y hueso sobre los peligros de mantener a las tropas en la calle y las situaciones en las que su actuación puede terminar en violaciones graves a los derechos humanos y en una abierta simulación de aplicación de la ley. 

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El asesinato de un hombre herido luego de un enfrentamiento contra militares el 3 de julio hubiera pasado desapercibido para todos de no ser por la filtración de un video –grabado por los propios soldados– surgida, aparentemente, desde la fiscalía de justicia de Tamaulipas y en el que se observa el final de la persecución y enfrentamiento, la ventaja numérica y en poder de fuego de los militares, la balacera sobre la camioneta de los atacantes, los gritos pidiendo que cese el fuego, los gritos de los militares pidiendo un médico, los gritos avisando que hay uno vivo aún y los gritos de otro militar más alterado ordenando “mátalo, a la verga”. 

Más allá de este video verdaderamente incómodo para el presidente y comandante supremo de las fuerzas armadas, surge la duda legítima acerca de si el general secretario Luis Cresencio Sandoval tenía conocimiento sobre este material o si también ignoraba si existencia. Ambos escenarios son igualmente graves, porque indicarían ocultamiento de datos sensibles desde Tamaulipas hacia el alto mando en la ciudad de México y en consecuencia hacia el comandante supremo. 

Ni López Obrador ni el general Sandoval sabían de esto. Se enteraron por lo publicado en El Universal y por la reacción en cadena desatada por la irrefutable grabación hecha ni más ni menos que por los propios elementos de tropa que participaron en los hechos. 

Ante la contundencia de lo revelado, el presidente se vio obligado a cuestionar y poner en duda a su secretario de la Defensa Nacional y con ello a todo el equipo más cercano y sensible del general Sandoval que desde la noche del 3 de julio debió enterarlo de lo sucedido, especialmente porque la SEDENA tiene un largo y oprobioso historial de Recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por violaciones a los derechos humanos. 

Y para llevar el asunto de la manera más seria y dura posible, AMLO involucró a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que investigue a detalles lo sucedido, dentro de su campo de acción y atribuciones.  

Es decir, López no confía en la SEDENA y en el general Sandoval y les ha colocado una especie de policía de los derechos humanos cuyas conclusiones seguramente no coincidirán con la de la investigación interna que sobre 24 elementos del 16 Regimiento de Caballería Motorizada (16 RCM) ha iniciado la secretaría. 

Como ocurrió con los 275 elementos de la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES) de la Marina que fueron concentrados en el Cuartel General de la Armada de México para ser interrogados sobre la desaparición –irresuelta– de 27 personas ocurrida en Tamaulipas, la SEDENA procederá de la misma manera con sus tropas, comenzando con el Coronel Raúl Olguín Delgado, quien llegó a esa unidad precisamente el 1° de agosto de 2019. 

Los especialistas de la ONU en México ya están por entrar en actividad para recabar la mayor parte de datos y elementos posibles que les permitan armar el rompecabezas que explique qué ocurrió exactamente la noche del 3 de julio de 2020 en la carretera de Nuevo Laredo hacia el aeropuerto de la ciudad. 

Ese día murieron 12 civiles en los enfrentamientos, grabados en las cámaras de combate de la tropa del 16 Regimiento de Caballería Motorizada (16 RCM) de Nuevo Laredo. El video se hizo viral en minutos, porque mostraba el peligro y las situaciones a las que diariamente están sometidas las tropas que enfrentan a la delincuencia organizada en todo el país, especialmente en la frontera con los Estados Unidos. 

Lo que no mostró el video de ese día es que en la batea de la camioneta de los atacantes había tres civiles maniatados, muertos por disparos a quemarropa. Los tres habían sido secuestrados por los sicarios. 

En su conferencia de prensa mañanera, López Obrador abordó el tema ante la contundencia de lo presentado por el diario y dijo que le había ordenado al secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), el general Luis Cresencio Sandoval, investigar lo ocurrido. 

“No vamos a permitir estas prácticas, eso se hacía antes (cuando) había la consigna de matar a los heridos en enfrentamientos”, señaló Obrador.  

Mencionó al ex presidente Felipe Calderón, de quien dijo que en dos años de su sexenio estas cosas ocurrían en “tasas elevadísimas; prácticamente no había heridos, solo muertos”. 

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 /EstadoMayor.mx

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