El TP-01 volvió a México; nadie lo compró en EU

Ciudad de México/23 julio.- En México nadie lo quiso. Tuvo que ser enviado a los Estados Unidos para buscarle comprador mientras aquí el gobierno federal organizaba una forzada y forzosa rifa a través de la Lotería Nacional, reunía a 200 empresarios para que le entraran voluntariamente a la compra de boletos en bloques de 20, 50, 100, 150 y 200 millones de pesos, aseguraba que el aparato ya tenía compradores y luego filtraba la nota de que un empresario de Arabia Saudita ya había entregado hasta un anticipo por el jet de 130 millones de dólares, porque se lo va a regalar al presidente de Egipto Abdelfatah El-Sisi.

El caso es que el Boeing 737-800 Dreamliner “Presidente José María Morelos y Pavón”, ya está aquí y va a ser mostrado de nuevo para su venta en tanto se acerca la fecha de la rifa en a que el aparato sólo será el anzuelo para que millones de mexicanos se vuelquen en los expendios de la Lotería Nacional y compren billetes de 500 pesos por una aeronave que nunca recibirán.

La aeronave TP-01 estuvo 19 meses en Victorville, California, para que los interesados en ella la visitaran y vieran en acción sin ningún problema. A nadie le interesó el jet y ahí se quedó desde diciembre de 2018, implicando un gasto cercano a los 30 millones de pesos, entre el mantenimiento y la renta pagada para tenerlo en los hangares californianos.

El Transporte Presidencial-01 o TP-01, como se le conoce, es un jet Dreamliner avanzado que fue comprado a finales del gobierno del presidente Felipe Calderón con un costo inicial de 218 millones de dólares (unos 2 mil 900 millones de pesos de 2012), pero esto fue modificado ya se trataba de un modelo considerado como experimental.

El precio final fue de unos 114 millones de dólares. El Dreamliner fue heredado a la siguiente administración del presidente Enrique Peña Nieto, quien ordenó modificaciones para utilizarlo en sus giras internacionales. Peña redujo la capacidad de la aeronave de 170 a 80 asientos, sacrificando el espacio para colocarle a la aeronave mobiliario y servicios ejecutivos de lujo.

Con las adecuaciones y cambios para hacerlo un avión de lujo, el TP-01 alcanzó un precio de USD $ 218.7 millones. El avión llegó a México en febrero de 2016 y fue utilizado en 214 ocasiones por Peña Nieto.
A la larga, esto afectó de manera definitiva la venta del avión, ya que las modificaciones hechas impidieron ofrecerlo a líneas comerciales, a fuerzas aéreas y a particulares que deseaban se le hicieran nuevas adecuaciones, pero con cargo al gobierno mexicano.

En su campaña presidencial, Andrés Manuel López Obrador adelantó que una de sus primeras acciones ya en el poder sería la de deshacerse del TP-01, al que calificó como un exceso, un gasto innecesario que ofendía al pueblo.

Anunció su venta y que los recursos a obtenerse serían empleados en la agenda de salud pública del país. El Boeing 787-8 Dreamliner fue enviado a Victorville, California, en los primeros días del gobierno de López Obrador para ser vendido en los Estados Unidos, pero no encontró compradores. Para darle mayor solidez a la venta del aparato, se solicitó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una valuación que estimó en USD $ 130 millones su precio en el mercado, es decir, casi cien millones de dólares menos que su costo definitivo al momento de ser entregado al gobierno mexicano.

En enero de 2020, López Obrador dio a conocer otro mecanismo para deshacerse del avión y de paso aprovechar los recursos que se obtendrían para comprar insumos médicos. El Dreamliner se rifaría entre millones de mexicanos, el dinero iría a la compra de material médico mientras la aeronave era ofrecida nuevamente en venta. ¿Por qué?

Las leyes de juegos y sorteos de la Lotería Nacional mexicana impiden que los premios sean en especie, por lo tanto, el avión no podía ser rifado como tal, sino ofrecido como gancho para que la gente comprara millones de billetes como un acto de apoyo o colaboración para una causa noble. Se necesitaba que 6 millones de mexicanos compraran billetes a 500 pesos cada uno, para cubrir el costo del avión y de paso dejar una ganancia que también iría íntegra a programas a ayuda médica.

Pero esto tampoco ocurrió. No se vendieron los billetes de lotería y Obrador tuvo que convocar a decenas de empresarios para invitarlos gentilmente, en una cena privada, a comprar bloques de billetes de lotería por 20, 50, 100 150 y 200 millones de pesos que además no serían deducibles de impuestos. La meta era recaudar cerca de 3 mil millones de pesos (unos 160 millones de dólares).

Esto tampoco funcionó. Muchos empresarios se llevaron los sobres en los que se debía indicar la suma con la que apoyarían al gobierno federal y terminaron por no comprar los billetes de la rifa del TP-01.

El Dreamliner permaneció en Victorville hasta el jueves 22 de julio, cuando regresó a México piloteado por un Teniente Coronel, un Mayor y un Capitán, todos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), en lo que será un nuevo intento para venderlo tal como lo prometió el presidente López Obrador.

Los planes del gobierno mexicano son los de rifar el jet el próximo 15 de septiembre, fecha en la que se celebra el aniversario 210 del inicio de la guerra de Independencia de México, se venda o no el avión. El dinero recabado irá a los centros de salud, clínicas y hospitales con los que operará el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI).

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 /EstadoMayor.mx

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