Huitzilac, el misterio de la expresión presidencial

Ciudad de México, 21 de febrero.- En el discurso presidencial del Día del Ejército, el presidente Andrés Manuel López Obrador habló de “claroscuros” de esa institución, dando tres ejemplos: Huitzilac, el 68, y la guerra fallida contra el narcotráfico.

El misterio se tejió alrededor de “Huitzilac” que en todas las informaciones aparece como una pequeña población de Morelos.

Ahí se desarrolló una importante batalla del ejército federal, bajo órdenes de Francisco I. Madero, contra el general Genovevo de la O, y se incendió.

Aparentemente a eso se refería el Presidente, como un hecho bochornoso del ejército.

Sin embargo, hurgando en la historia, se encuentra que en esa población tuvo lugar el asesinato del general Francisco Serrano y acompañantes, varios militares, en octubre de 1927.

Serrano fue un militar cercanísimo al general Álvaro Obregón, que fue también secretario de guerra y marina.

Muy pocos conocen su trayectoria militar durante la revolución, siempre bajo el mando directo de Obregón, como tampoco que decidió, sin apoyo de éste, contender a la presidencia de la República en su contra.

Y resultó asesinado.

No ha quedado legalmente establecido quién mandó matarlo, pero la referencia indicada para muchos es el mismo Obregón, o su compañero sonorense Plutarco Elías Calles.

Un asesino de general a general.

Un crimen contra un general que pretendía el poder político mediante una elección.

¿Cuál es la lección que quiso dar el Presidente? ¿Por qué Huitzilac es ejemplo de un ejército “oscuro”, de un ejército que no quiere tener el primer mandatario? ¿Cómo asociar este hecho, que está imbuido en la consecución del poder político que persiguieron muchos jefes militares, generales, en la Revolución y los años inmediatos posteriores?

Me refiero al Ejército como institución.

Serrano fue detenido en Cuernavaca, y asesinado en la población de Huitzilac en la carretera.

Sigo sin entender como esto es un “oscuro”, de los claroscuros de las actuaciones del Ejército Mexicano. Me declaro incapaz de comprenderlo.

El general Álvaro Obregón habría firmado un pacto, privado, con el general Serrano para que este lo sucediese. Se arrepintió, y seguramente lo mandó matar. El Secretario de Guerra en 1927 era el general Joaquín Amaro, el presidente de la República Plutarco Elías Calles.

Martín Luis Guzmán escribió su novela “La Sombra del Caudillo” basándose en este asesinato y la relación que existió entre los generales Serrano y Obregón.

¿Por qué es un “oscuro” del Ejército Mexicano? ¿No sería responsabilidad del general Álvaro Obregón? Pregunto.

Lo más misterioso es cuál fue el mensaje que quiso enviar el primer mandatario, comandante supremo de las fuerzas armadas…

Isabel Arvide / @isabelarvide /EstadoMayor.mx

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