Los 105 años de la FAM, entre planes ambiciosos y rezago recurrente

Ciudad de México, 10 de febrero.- En este sexenio, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), que se preparaba para seguir adelante con los planes de modernización operativa y doctrinaria hacia el año 2030, se colocará de nuevo en zona de pausa obligada como resultado de la austeridad republicana decretada por el presidente a Andrés Manuel López Obrador.

Sometida siempre a los vaivenes de una política y una doctrina de defensa nacional que la han mantenido en un segundo plano con respecto al ejército de tierra, la FAM no tendrá demasiadas cosas qué celebrar en su día, salvo la eventual posibilidad de un repunte en la economía del país que le permita a su comandante supremo autorizar una asignación de recursos para retomar parte de los proyectos que la habían rescatado de la degradación anunciada en 2007 por el entonces secretario de la Defensa, el general Guillermo Galván, al inicio de la guerra al narco.

Más allá de esto, la FAM regresa una vez más a una etapa de austeridad en la que el alto mando militar y el comandante de la Fuerza Aérea no estarán en posición de anunciarle a la tropa, a propios y extraños, la compra de material de vuelo nuevo en lo que resta del sexenio.

Las 352 aeronaves con las que hoy cuenta la FAM (222 aviones y 130 helicópteros) son, por ahora, el material de vuelo en el que se concentrará el despliegue de tropas para ayuda a la población en casos de desastre, apoyo en emergencias en las entidades que lo soliciten, aplicación del Plan DN-IIIE, operaciones de erradicación de enervantes por aspersión desde el aire, operaciones especiales de combate al crimen organizado, transporte de tropas, apoyo logístico, vigilancia estratégica, seguimiento e intercepción de aeronaves de ingreso ilícito al territorio nacional, así como labores de apoyo en el combate al robo de combustibles, adiestramiento de cadetes y vigilancia de instalaciones estratégicas.

Aviones, helicópteros y sistemas de vuelo no tripulados recibirán mayor atención y mantenimiento para eficientar y hacer más segura su operación, porque no habrá adquisición de equipo nuevo con López Obrador, esto pese al reciente anuncio hecho por ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, quien el pasado 6 de febrero aseguró que el gobierno mexicano está interesado en comprar helicópteros militares a empresas de su país.

Aunque las versiones al interior de la FAM y de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) hablan de un proyecto inicial para adquirir 15 helicópteros Mi-17V nuevos o bien una flota de 12 aparatos Euromil Mi-38, más avanzados, de mayor capacidad y que están sustituyendo a los Mi-17 que operan varios países, lo cierto es que el plan existe, pero no la intención del gobierno federal de gastar cerca de 10 millones de dólares por aparato, más las refacciones y los servicios de mantenimiento que en paquete ofrecen los directivos de la firma estatal Rosoboronexport.

Aunque el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de la SEDENA para este 2020 muestra una asignación de recursos de 7 mil 525 millones 700 mil 760 pesos para sacar adelante 41 Programas y Proyectos de Inversión (PPIs), solo 15 cuentan con asignación presupuestaria mientras los restantes 26.

De los primeros 15 PPIs, 9 se refieren a la compra de activos para reforzar diversos escuadrones y misiones de la FAM, pero en realidad se trata de asignaciones presupuestarias para terminar de pagar o seguir pagando la adquisición de materia de vuelo comprado en el sexenio anterior.

En su portal, la SEDENA informa que en los años 2018 y 2019 no se adquirieron helicópteros, mientras que en 2018 se compró un lote de aviones turbohélice T6C Texan II a la compañía estadunidense Textron Aviation LLC, a un precio unitario de 8 millones, 940 mil dólares. Esa fue la última compra de material aéreo de la FAM.

En 2007, al inicio del mandato de Felipe Calderón, la FAM contaba con una dotación de 369 aparatos de ala fija y ala rotativa, sin drones o UAVs en su haber. Su estado de fuerza lo integraban 259 aviones y 110 helicópteros, a los que se sumaron otros 50 que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) les cedió para que se hicieran cargo de operaciones de erradicación por aspersión. En total, la FAM tuvo en esos años 420 aeronaves.

Modernización y regresión

En el sexenio calderonista la SEDENA recibió 259 mil 968 millones, 080 mil 924 pesos. De ese presupuesto, la FAM ejerció en seis años 11 mil 887 millones, 889 mil 652 pesos.

También revelaba numerosos aspectos que la secretaría siempre ha negado y mantenido bajo reserva, como el del número de aeronaves con las que cuenta la FAM, cuántas en operación y cuántas fuera de servicio. Entre los datos revelados en el programa destacaban que se contaba con “una flota de 346 aeronaves, de las cuales, 204 se encuentran operativas y 142 están fuera de servicio”.

“El 55% de las aeronaves cuentan con más de 21 años de servicio. Para revertir esta situación, se tiene considerado la adquisición de diverso material de vuelo, entre ellos, 91 helicópteros, 81 aviones y tres sistemas aéreos no tripulados”, indicaba el texto.

Para ello era imprescindible completar dos tripulaciones por aeronave de ala rotativa (actualmente se cuenta en promedio con 1.5 tripulaciones) y mantener la proporción conforme se incremente la flota aérea, teniéndose un déficit de 66 pilotos aviadores, añadía el documento.

Con Peña Nieto los recursos militares se incrementaron ostensiblemente. La SEDENA obtuvo al menos 350 mil 593 millones, 798 mil 720 pesos. Del total de recursos autorizados, la FAM recibió 56 mil 524 millones, 719 mil 599 pesos.

Los años 2015, 2016 y 2017 fueron históricos para la FAM en cuanto a recursos económicos recibidos. En 2015, el año en que se celebró el centenario de la creación de la FAM e inició la compra de 143 aparatos nuevos, el arma del aire obtuvo 11 mil 349 millones, 733 mil 030 millones de pesos.

En 2016 a la FAM se le destinó la mayor cantidad de presupuesto en el sexenio y en los dos gobiernos anteriores, al ejercer 12 mil 093 millones, 527 mil 780 pesos para fortalecer sus operaciones en tierra y aire.

En 2017, el penúltimo año de gobierno, el presupuesto para la FAM bajó hasta los 8 mil 047 millones, 402 mil 406 pesos. En el final del sexenio, en 2018, la asignación subió de nuevo hasta quedar en 10 mil 261 millones, 207 mil 270 pesos (469 millones, 227 mil 219 euros).

Hoy, el PEF 2020 para la FAM del comandante supremo Andrés Manuel López Obrador, del general secretario Luis Cresencio Sandoval y del comandante Manuel de Jesús Hernández, es de 7 mil 525 millones, 700 mil 760 pesos.

Doble rezago

En 2013 la Sedena dio a conocer el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013-2018 (PSDN 2013-2018), en el que se perfilaba la modernización del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos en un horizonte a alcanzar en el 2030.

En 2016, durante los festejos del centenario de la creación de a FAM, el general Salvador Cienfuegos Zepeda anunció un ambicioso proyecto para construir por primera vez un avión militar, un turbohélice que sería destinado a los cadetes del Colegio del Aire y con el que se iniciaría un paulatino proceso de independencia tecnológica a partir los avances que se lograran en las nuevas instalaciones de la Industria Militar en un municipio del estado de Puebla.

El Proyecto Azteca 1 dio lugar a la creación de nuevas áreas administrativas, pero no en la estructura de la FAM, sino en la de la Dirección General de Industria Militar (que entonces estaba a cargo del general José Ricardo Bárcena Rosiles). Cienfuegos anunció la entrada en funciones de la Subdirección General de Industria Aeronáutica Militar que fue encabezada por el general Abundio Rodríguez Ocampo. Con él trabajó en la Dirección de Investigación y Desarrollo Aeronáutico el Coronel Héctor Cerón Díaz.

Pero el Proyecto Azteca 1 no llegó a nada. Los recursos para su ejecución nunca fueron autorizados y el aparato no pasó de ser una maqueta presentada en desfiles. La promesa de Cienfuegos de que los mexicanos verían al primer avión Azteca volando sobre el Zócalo de la Ciudad de México en el último desfile militar del sexenio peñista (septiembre de 2018), se quedó en eso, una promesa.

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 / EstadoMayor.mx

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