México, 27 de agosto (La Razón).- Mal andan las cosas cuando elementos de la mejor policía de México son incapaces de intuir el desastre que van a generar al atacar, a balazos, a individuos que viajan en una camioneta con placas diplomáticas.
En la Secretaría de Seguridad Pública están empeñados en contener el daño que puede causarles, a unos meses de que termine el gobierno, el incidente con empleados del gobierno de los Estados Unidos y con un capitán de la Armada de México.
Es más, las cosas no pudieron ocurrir en peor momento, ya que es justo ahora cuando los integrantes del equipo cercano al candidato triunfador de la elección están evaluando qué es lo que ocurrirá en los próximos meses con la estrategia de combate al crimen, que tiene a uno de sus artífices al secretario de Seguridad, Genaro García Luna.
Por eso insisten en dos cosas: que se trató de una confusión y que percibieron hostilidad de los integrantes del automóvil blindado, al grado de que un elemento de la PF estuvo a punto de ser atropellado.
Los oficiales policiacos han señalado que era “muy raro” y “sospechoso” que una camioneta de las características de la utilizada por los norteamericanos estuviera por el lugar, en el que se tiene detectada la presencia de bandas de secuestradores.
Aunque fuera así, los elementos de la PF actuaron violando múltiples procedimientos y haciendo un uso desproporcionado de la fuerza, ya que hasta ahora no hay indicios que señalen que los norteamericanos o el marino mexicano hayan accionado un arma de fuego.
Disparar debe ser la última de las opciones de un policía bien preparado y consciente de lo que está haciendo.
La sola sospecha, además, no puede ser motivo para perpetrar un verdadero ataque, ya que antes se tienen que agotar otras posibilidades.
Por supuesto que el filón diplomático del asunto es importante, y se tendrá que aclarar qué hacían los funcionarios de EU y por qué eran custodiados por personal de la Marina, pero el descontrol que imperó en la actuación de los policías revela fallas que podrían ser todo menos casuales.
Hay que recordar que tan sólo hace unas semanas elementos de la PF protagonizaron una balacera en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en un asunto que no ha sido del todo aclarado, pero en el que hay rastros de corrupción por todos lados.
El tema de fondo es que la propia política de combate al crimen está propiciando mala actuación de algunas autoridades y ello hizo crisis el pasado viernes en Tres Marías, en un camino de terracería cercano a la carretera de la ciudad de México a Cuernavaca.
Mientras la confrontación directa sea uno de los procedimientos usuales de actuación policial frente al crimen organizado, todo el mundo estará en riesgo, inclusive los diplomáticos de EU.
Ése es el tema de fondo y en el que se tendrá que trabajar en los próximos meses si lo que se quiere es recuperar la maltrecha confianza entre instituciones, para no hablar ya de lo que siente y piensa la propia ciudadanía.
Julián Andrade
Marcaje Personal
La Razón
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