El rumor como prueba, la atrocidad de la PGR

México, 1 de agosto (Milenio Diario).- A partir del 4 de septiembre, en todas las cortes de Nueva Jersey el juez deberá dar una nueva instrucción a los jurados antes de que les sea presentado un caso por el fiscal. Les dirá, entre otras cosas, que cuando escuchen o se les refiera el testimonio del testigo presencial de un hecho recuerden que la ciencia ha probado que “la memoria humana no es perfecta. Que la memoria no es como un video que el testigo simplemente tiene que volver a reproducir en su cabeza. La memoria es algo mucho más complejo”.

El juez les explicará que tienen que ser extremadamente cuidadosos al valorar esos testimonios y que deben recordar que la ciencia ha comprobado problemas, por ejemplo, cuando alguien de una raza recuerda sucesos de personas de otra raza; condiciones de luz, cansancio, prejuicios sociales y religiosos; todo altear la memoria y el testimonio.

Las nuevas instrucciones son producto de una decisión de la Suprema Corte de Nueva Jersey, que cambió el estándar impuesto hace muchos años por la Suprema Corte de Estados Unidos y que, según expertos, influirá a más sistemas judiciales estatales hasta llegar al federal. En los hechos, dicen, en los próximos años, y con base en investigación y pruebas científicas, los testimonios humanos sobre hechos delictivos habrán pasado a un muy segundo plano. Las policías y los fiscales tendrán que aportar pruebas de verdad: ADN, fotografías, cuentas bancarias, huellas digitales, grabaciones…

No tengo idea si el general Tomás Ángeles es culpable o no de lo que se le acusa. Pero creo que la PGR tampoco la tiene.

Las pruebas contra Ángeles son “una denuncia anónima vía telefónica con fecha 17 de marzo de 2010; la declaración ministerial del testigo protegido con clave Jennifer (Roberto López Nájera, quien trabajaba para el presunto narcotraficante Édgar Valdez Villarreal, La Barbie), y la declaración ministerial del mayor Iván Reyna Muñoz. Asimismo, el 25 de mayo le fue mostrada a sus defensores la declaración ministerial del testigo protegido con clave Mateo (Sergio Villarreal Barragán, El Grande), extraditado a Estados Unidos un día después de haber declarado contra Ángeles Dauahare.

Jennifer dijo haberse enterado que el militar recibía medio millón de dólares al mes por filtrar información al cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

Mientras que Mateo dijo haber presenciado una reunión entre el general y líderes del narcotráfico, en julio de 2008, además de entregarle una maleta con 5 millones de dólares en efectivo (MILENIO, 27 de julio).

De dónde quedaron los mentados cinco millones de dólares, la PGR no sabe nada. Ni de la justicia, ni la presunción de inocencia, ni de las garantía de los mexicanos…

No tengo idea si el general Ángeles es culpable. Se que hoy, ante la ley, es inocente. Y que Jennifer, Iván y Mateo no prueban lo contrario.

Carlos Puig

Duda Razonable

Opinión

Milenio Diario

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