Fuga del Chapo ¿crisis de seguridad nacional?

Túnel de fuga de 'El Chapo'. Foto: EspecialLa puerta está abierta, en los próximos días y semanas algunas zonas del país podrían comenzar a presentar reacciones violentas por el “efecto” que implica la fuga de Joaquín Guzmán Loera. Mientras el presidente Peña Nieto viajaba a Francia en visita oficial con una comitiva de más de 400 personas, el capo huía del penal de máxima seguridad del Altiplano por un túnel de más de un kilómetro de longitud construido ex profeso, sin que al paso de las horas pudiera ser detenido. La exhibición del “poder paralelo” de la mafia del narcotráfico, actualizó la llamada “fractura” en la columna vertebral del Estado que quedó rebasado y puso en evidencia el nivel de penetración y corrupción que permea en las altas esferas de la administración federal.

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México, 13 de julio.- Los teléfonos comenzaron a sonar poco antes de las 23 horas en las principales oficinas del gabinete de seguridad nacional. El reporte era escueto y contundente. Joaquín Guzmán Loera, uno de los reos más célebres de los últimos tiempos, tenía poco más de dos horas que estaba inlocalizable en celdas y pasillos del penal federal de máxima seguridad del Altiplano. Para ese momento, todas las alertas se activaron sin que se tuviera mayor información del suceso.

Al paso de las horas la noticia se confirmó. Vecinos de la zona de San Juanita, colonia rural de Alomoloya de Juárez, donde en una casa en obra negra desembocó el túnel de más de kilómetro y medio de longitud, comentaron a periodistas locales que la noche del sábado un helicóptero muy pequeño, cuya característica era que sus aspas no hacían mucho ruido comparadas con las de un Black Hawk o un Bell como los que usa la marina o la policía federal, sobrevoló la zona sin que llamara la atención. Y no lo hizo porque resulta muy común que aeronaves de todo tipo sobrevuelen el área como parte de la vigilancia del penal.

Poco se pudo hacer. Al paso de las horas funcionarios federales encabezados por el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, se presentaron en el lugar para corroborar que el Chapo Guzmán había escapado por medio de un túnel acondicionado sin que los custodios pudieran hacer algo.

La segunda fuga del Chapo Guzmán de un penal considerado de máxima seguridad, puso en evidencia el poder paralelo del narcotráfico que ha colocado en jaque al Estado mexicano desde hace más nueve años, consideraron varios especialistas consultados durante domingo 11 de julio tras conocerse el suceso. La explicación que dio Rubido García en la lectura de un comunicado por la mañana fue que la última vez que se le vio en el penal donde permanecía recluido desde febrero del 2014, fue el sábado alrededor de las 20:52 horas, cuando las cámaras de seguridad lo captaron cuando entró a la zona del penal en la que habitualmente se bañan y lavan sus enseres los presos.

Al percatarse que el tiempo transcurría y que el reo no salía de la ducha, los guardias entraron y “descubrieron un hueco de 50 por 50 centímetro con 1.5 metros de profundidad”. El túnel por el que Guzmán se fugó comenzaba por un conducto vertical de alrededor de 10 metros de profundidad, había una escalera que a su vez comunicaba para bajar y que una vez abajo, la longitud en línea recta oscilaba en alrededor de mil 500 metros que iban a dar a una casa en construcción en la colonia rural donde los altos pastizales y el aislamiento eran la característica.

El funcionario federal explicó que el túnel contaba con tubería de pvc para ventilación, alumbrado y una motocicleta adaptada sobre rieles que al parecer fue usada para sacar la tierra. En ese lugar se encontraron equipo de construcción, tanques de oxígeno y recipientes con combustible junto a otros materiales. El pasadizo desemboca a un inmueble en obra negra ubicada al suroeste del penal, en la zona del barrio conocida como San Juanita, añadió. Ahí fueron encontrados “enseres, mobiliario y otros objetos que indican que había presencia de trabajadores o veladores”.

Durante el transcurso del domingo un fuerte dispositivo de seguridad se desplegó en las carreteras y caminos aledaños sin que diera algún resultado. Tropas de la 22 zona militar, con cuartel en Santa María Rayón, instalaron retenes en las inmediaciones del aeropuerto de Toluca y en las carreteras que salen del Estado de México rumbo a Guerrero y Michoacán sin que se reportara algo de relevancia.

Al medio día se informó que 30 custodios habían sido detenidos de los cuales 18 podrían estar involucrados en la fuga del reo. El caso ameritó que la gira a Francia del presidente Enrique Peña Nieto, quien realiza desde este lunes 13 de julio una visita de estado al país galo, tuviera una escala en Canadá para analizar la situación. Desde ahí se ordenó al secretario de Gobernación quien ya se encontraba en París, que regresara a México para hacerse cargo de la situación.

Un mensaje muy grave

Para los analistas de InSight Crime en el corto plazo la fuga del Chapo será más una cuestión política que de seguridad. Hasta este domingo 12 de julio el gobierno de Enrique Peña Nieto podía jactarse que durante los tres años de su gestión, las capturas de alto nivel fueron resultado de una mejor estrategia del uso de información de inteligencia y la coordinación de fuerzas de seguridad, algo que jamás se dio durante el gobierno de Felipe Calderón. “El mensaje más importante de esta estrategia era de voluntad política: Peña Nieto contaba con ella y no estaba en deuda con los narcotraficantes”, según un análisis difundido en su página web.

Por su parte miembros de las fuerzas armadas consultados durante la tarde del domingo, aseguraron que la fuga del Chapo Guzmán abre la puerta a una crisis “muy grave de seguridad nacional”, no solo por las implicaciones que tendrá para la seguridad interior, sino por la estrategia geopolítica que las organizaciones criminales como la que encabeza con sus pares de Sinaloa como Ismael “el Mayo” Zambada y Rafael Caro Quintero, tienen en la frontera con Estados Unidos además de Centro y Sudamérica.

Es muy posible que haya reacomodos en la zona de Chihuahua en disputa con el grupo criminal autodenominado La Línea, también podrá haber incremento de violencia en el norte de Sinaloa donde Fausto Isidro Meza, (el Chapo Isidro) se ha hecho fuerte, otra zona donde se prevé haya reajustes será en algunos pasos fronterizos de Sonora como Nogales, y muy posiblemente haya algunos mensajes en Tijuana, consideró un general de división ya retirado formado en fuerzas especiales y guerra irregular, que estuvo al mando de tropas en varias zonas militares con alta densidad de presencia del narco, y que pidió reservarse su identidad.

Dos áreas que tendrán que ser monitoreadas por las autoridades federales con mayor eficacia, añadió este militar, deberán ser Jalisco y Michoacán, donde la gente de Sinaloa conserva áreas de influencia y donde el poder de Nemesio Oseguera, alias “el Mencho”, se ha expandido a raíz de la desarticulación de la cúpula de los llamados Caballeros Templarios. Sobre Guerrero consideró que la proliferación de bandas con influencia regional y control de rutas y zonas serranas, podría tener algún reacomodo pero si llegara a ocurrir no será en el mediano ni corto plazo dado que la politización de esta entidad cada día se incrementa mas, mientras la violencia criminal no ha disminuido.

Al poder de fuego conocido por todos, al poder económico y corruptor cuya muestra quedó marcada con esta fuga, se le suma el poder político para tirar por la borda la que se consideraba había sido la captura más importante durante este sexenio. “Esta vergonzosa situación se presenta en un momento inoportuno para Peña Nieto, cuya estrategia de seguridad se ha ido desmoronando, particularmente a raíz de la dramática desaparición de los 43 estudiantes en Iguala el año pasado. Los políticos locales y la policía presuntamente desempeñaron un papel importante en la desaparición y encubrimiento del crimen realizado por el grupo criminal Guerreros Unidos. El gobierno federal terminó siendo culpado en gran medida por el caso, sobre todo a raíz de su investigación lenta e incompleta”, consideró InSight Crime.

La fuga del Chapo podría paralizar la presidencia de Peña Nieto en el tema de seguridad en lo que resta de su gobierno. El que Guzmán se encuentre libre “tendrá un impacto devastador en las relaciones entre México y Estados Unidos. Varios tribunales estadounidenses estaban buscando la extradición del Chapo tras su captura el año pasado, pero México nunca consideró realmente estas peticiones”, añade el análisis.

Junto a Caro Quintero, el Chapo Guzmán pasó a convertirse de nuevo objetivo de las agencias de seguridad estadounidenses. Las reacciones en Washington durante el pasado domingo fueron primero de incredulidad y después de decepción, sobre todo cuando se detalló cómo se dio la evasión del capo que estaba considerado antes de su detención, como el hombre más buscado por los Estados Unidos tras la caída e Osama Bin Laden.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor MX

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