México, 4 de febrero.- El viernes pasado, 30 de enero, el aeropuerto de Chetumal estaba verdaderamente tomado por militares.
A las ocho de la mañana, hora de la llegada del vuelo matinal de Interjet, uniformados armados con armas largas estaban controlando sus instalaciones. Afuera estaban dos camionetas blindadas atravesadas en la calle, impidiendo todo tránsito vehicular. Y dos camiones con soldados igual de armados estaban estacionados.
Como si se tratase de terroristas.
El jefe de la 34 Zona Militar estaba parado en la puerta de llegada, donde solamente puede haber viajeros. A su lado un soldado, por su apariencia, vestido de civil llevaba un ramo de flores en la mano.
Despistada pensé, y escribí, que esperaba a una novia-pareja u semejante.
No fue así, todo este operativo fue por la llegada del general Noé Sandoval Alcázar, junto con su esposa.
El jefe militar, subsecretario de la Sedena, viajaba de “Puente”. Es decir, un viaje personal. Iba vestido de civil, con una bolsa cruzando su cuerpo y un suéter rayado. Como fue fotografiado en los diarios locales.
Este nombre, del Subsecretario, fue dado a conocer por el mismo jefe de la Zona Militar, según las notas publicadas.
¿Mover a más de 50 militares, conmocionar el aeropuerto, llamar tanto la atención civil, se justifica? El viaje, insisto, era personal y de asueto… justo cuando el país tiene graves problemas de violencia, y en Michoacán o Tamaulipas, por citar dos entidades federativas, aumenta cada día el número de muertos.
¿Quién paga por estas movilizaciones? ¿Los jefes militares deben ser tratados como civiles en sus días libres o como jefes militares?
Seguramente el general Noé Sandoval no se dio cuenta de lo singular de esta movilización, de la inquietud social y el desagrado que provocaron. Tal vez ni siquiera lo solicitó, pero es su responsabilidad.
Si lo que buscaba era tranquilidad y pasar desapercibido, por eso escoger Chetumal como destino, viajar casi de madrugada, lo que encontró fue totalmente en contrario.
Y uno tiene que preguntarse bajo qué reglas están regidas, hoy, en este siglo, en este país tan distinto, las conductas militares. O es que se vale que sigan comportándose como si fuesen “emperadores uniformados”…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

