México, 2 de enero (Reforma).- El senador Alejandro Encinas consideró inaceptable el encubrimiento de las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya, en el que habrían participado agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).
“Eso es absolutamente inaceptable y tendrán que rendir cuentas sobre este asunto porque no puede quedarse simple y sencillamente en que hay la presunción de tortura y de alteración de las declaraciones de las personas detenidas, simplemente para oculta una ejecución extrajudicial”, comentó el senador perredista por el Estado de México.
Encinas apuntó que existen descripciones claras sobre la agente del Ministerio Público de la Procuraduría mexiquense a la que se le acusa de haber torturado a una mujer para acusarla como cómplice y encerrarla en el penal de alta seguridad de Tepic, Nayarit.
De acuerdo al testimonio de una mujer que fue testigo de los hechos, sólo dos mujeres participaron por parte de la PGJEM en el caso, Orianna Ibeth Bustos Díaz y Leticia Martínez Flores.
“A esos dos nombres hay que agregarles algunas características físicas”, apuntó Encinas.
“Es una mujer delgada, ligeramente alta, con el pelo pintado y que fuma mucho”.
También advirtió que tiene que responder las acusaciones el coronel Raúl Castro Aparicio, quien era comandante del 102 Batallón de Infantería y a quien se señala de haber participado en la alteración de la escena del crimen.
“El primero que tiene que rendir cuentas es el general encargado del sector porque el fue el que incumplió las normas del procedimiento”, añadió Encinas.
REFORMA publicó este jueves que autoridades del Estado de México encubrieron la ejecución de presuntos delincuentes en Tlatlaya por parte de militares, de acuerdo con la denuncia de una mujer que fue testigo de los hechos en entrevista con la agencia Associated Press.
De acuerdo con la testigo, quien pidió anonimato a la AP por temor a represalias, funcionarios estatales la golpearon y torturaron cuando se negó a firmar una declaración falsa de que los 22 presuntos delincuentes habían muerto en un enfrentamiento con el Ejército y no ejecutados.
José David Estrada
