La indignidad política de Aguirre. Patadas de ahogado contra la Federación

México, 15 de octubre.- El primer mandatario no envió a Jesús Murillo Karam a “coadyuvar” con la investigación, para llamarla generosamente, de la Procuraduría de Justicia de Guerrero, al contrario, fue contundente al afirmar que se harían cargo. Por lo tanto, sentido común, corresponde a esta institución dar a conocer cualquier avance.

Lo menos que puede hacer el todavía gobernador Ángel Aguirre es dejar el espacio correspondiente. En lugar de ello se ha dedicado a dar declaraciones que enturbian todavía más la realidad. De tal forma que el sábado pasado, 11 de octubre, afirmó que algunos de los cuerpos encontrados en las fosas no corresponden a los estudiantes de la Normal.

Y de inmediato fue desmentido por Murillo Karam, con elegancia, asegurando que no tenía remota idea de dónde pudo haber sacado esa versión.

Obvio citar que estas aseveraciones irresponsables agravian todavía más a las familias de los “desaparecidos”. No hay forma de que estén vivos, cada día que pasa es más contundente la presunción de que hayan sido asesinados. Sin embargo, Murillo Karam ha privilegiado la seriedad de la investigación encima de cualquier otro razonamiento o conveniencia política.

Más vale cruzar esta gran crisis del gobierno del presidente Peña con honestidad y verdad, de otra manera sería todavía más grande el costo político. Por lo que Murillo insiste, con total responsabilidad, en no dar a conocer ningún resultado sobre la identidad de los cadáveres que han sido encontrados en diversas fosas. Dado que la mayoría de los cuerpos están calcinados encontrar un resultado confiable de ADN es complicado y lleva tiempo.

Frente a esto, el gobernador hace mucho daño, además de su permanente situación de ridículo, su magnificación como un viejo priísta trasnochado que sigue creyendo que la salida es demagógica y política. Cuando su falta de capacidad para gobernar está detrás de la inmensa tragedia del asesinato y desaparición de los estudiantes y las otras víctimas de Iguala.

El secretario Videgaray, con esa sensibilidad nula que viene de tanto tiempo pegado a los números, se apresuró a declarar, sin que fuese el tema del momento, que lo sucedido en Iguala ya está afectando las inversiones. Lo que era obvio, pero que adquiere otro valor por su afirmación.

Lo cierto es que hay una cadena de atrocidades y complicidades criminales, de omisiones por parte de todas las autoridades, que están agraviando a la sociedad y que la indignación, las protestas, no bajan de tono. No importa la concordancia, intencional o no, de las detenciones de importantes criminales, del mismo cuñado de la esposa del presidente municipal y presuntamente líder de “Guerreros Unidos”, el grupo criminal que habría participado en el secuestro y asesinato de los estudiantes.

El paso siguiente, no hay de otra, es la identificación plena, confiable, por parte de peritos federales e incluso internacionales, de los cadáveres que ya han sido hallados. Y, tan importante como esto, la detención de la pareja Abarca que tanta responsabilidad tenga aunque legalmente solamente puede existir, por el momento, un citatorio como “indiciados” en la investigación.

Castigar a los culpables no va a sanar el dolor ni a remediar la indignación, pero sería gravísimo, de consecuencias espantosas para este Gobierno, no hacerlo.

El presidente Peña Nieto confía plenamente en Jesús Murillo Karam, y millones de mexicanos tendríamos que hacerlo también. A final de cuentas es la autoridad, es quien está haciendo seriamente su trabajo, es quien se ha comprometido con la verdad. Y quienes los conocemos de hace muchos años advertimos en sus gestos, en su voz, una gran indignación que en este caso ayuda.

Los priístas ya dijeron que Ángel Aguirre debe seguir siendo gobernador para afrontar su responsabilidad, corresponde a los perredistas callarlo, para un beneficio común. De otra forma habrá de llevar todavía mayor cantidad de miasma a ese partido.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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