¿Y Leonel Godoy, cuándo?

México, 9 de abril.- Esa costumbre de reunirse con don “Tuta” no es exclusiva de Jesús Reyna, hoy huésped del exclusivo hotel de arraigo de la PGR.

Hasta Los Pinos llegó la información el sexenio pasado de que Leonel Godoy, junto con su secretario de seguridad pública, tenía frecuentes reuniones en la Casa de Gobierno con éste personaje de la picaresca michoacana y líder del crimen organizado.

¿Por qué?  La pregunta sería por qué no hacerlo…

Había un mandatario panista que se significó por confrontar a los gobernadores en el discurso político, tal vez por apretarles los recursos federales, pero que permitió que estos se despacharan con la cuchara grande en todos los aspectos, hasta en los insultos en su contra pintados en bardas, como sucedió en Coahuila.

Felipe Calderón no utilizó el poder para lo mucho qué sirve, como podría ser enmendar lo que está mal en las entidades federativas.  Quiero creer que su inmenso prurito al respecto viene de su formación como opositor, de sus afanes democráticos, de su entendimiento de los límites del poder.  Lo cierto es que permitió mucho.

No se trataba de “renuncias por motivo de salud”, o de quitar a gobernadores como sucedió en sexenios priístas, sino de meter la mano a fondo.  Me consta que le interesaba mucho Michoacán, su tierra, y que la violencia, la inseguridad, eran sus obsesiones.

No obstante, esto no se reflejó en sus acciones.

Hay que insistir en que el gobierno que encabeza Peña Nieto está decidido a hacer lo que sea necesario para establecer la paz social como premisa.  Sus acciones, imaginativas, así lo prueban.  La figura del “comisionado” en Michoacán es inédita pero, por lo visto, ha dado resultados.

Si Godoy se reunió con “La Tuta” para tomar café y hablar del clima, o para establecer condiciones de “operación” de su grupo criminal, da igual.  Es una línea que no debe cruzarse.

El hecho de que Plancarte haya marcado el celular de Jesús Reyna para llamarlo pidiendo “ayuda” al ser perseguido por elementos de la SEMAR, muestra de manera fehaciente que había una relación, de cuates, de complicidad, de apoyo mutuo.

¿Hasta dónde llegó esta vinculación?  Seguramente se sabrá en los próximos días.  Lo importante es que existió.  Y que se dio porque no existió durante el sexenio de Felipe Calderón ninguna supervisión eficiente del gobierno federal sobre la posibilidad de criminalidad en los gobernadores y sus gabinetes.

Hoy no es así.

Este es el mensaje invaluable.  Y que significa un parteaguas.  La relación de confianza, de total coincidencia que existe entre Jesús Murillo Karam y Miguel Osorio Chong permite que haya una gran eficiencia, además de respeto a la Ley.

No habrá descalabros como la detención de alcaldes de Michoacán que no devino en probar su responsabilidad criminal.  Por el contrario, los convirtió en víctimas del primer mandatario por razones políticas.

Cuando Murillo Karam mandó a su gente a detener, o a invitar a “platicar” a Jesús Reyna, ya tenía armada toda la investigación.  Con suficientes elementos para darle marco jurídico.  Lo que siguió, el arraigo, es porque hay que probar lo inmanente: Que estas reuniones, que esta “amistad” permitió que los negocios ilícitos crecieran, que los asesinatos quedaran impunes, que la violencia aumentara igual que las extorsiones.

Lo que ya no es tan simple de aterrizar.

Hoy por hoy, el titular de Gobernación puede llenarse la boca diciendo que van a llegar a las últimas consecuencias, igual que Peña Nieto puede viajar a Michoacán para dar buenas cuentas.  Esa es la diferencia.

¿Sigue Leonel Godoy?  En una lógica de igualdad, así tendría que ser.  Porque de que se reunió con “La Tuta” no hay duda, y bastaría con preguntarle a Felipe Calderón al respecto.  Los tiempos son complicados para darle validez jurídica a esto, para reunir la evidencia que es pan de todos los días en la mesa del abogado Murillo Karam.

¿Cuántos gobernadores, altos funcionarios de seguridad pública, presidentes municipales, de todos los partidos han  tenido relaciones peligrosas con criminales?  Cualquier número a mencionar será correcto.  A partir de la detención de Reyna ya no será lícito hacerlo.

Ahora falta terminar de poner orden en Michoacán desarmando a las llamadas “autodefensas” para que el mandato de la Ley sea realmente eso.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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