Entre los federales y las autodefensas

México, 21 de enero (Reforma).- El discurso federal no termina de cuajar en la Tierra Caliente.

Por un lado continúa la expansión de los grupos de autodefensa, armados con fusiles de alto calibre, en diversas rancherías de la región.

Para la estrategia del Gobierno federal, puesta en marcha hace ocho días, las autodefensas vienen sobrando, tras asumir el control de la seguridad en 27 Municipios de la región.

Incluso emplazó a las autodefensas al desarme.

Pero en los hechos, por ejemplo en Parácuaro, la Policía Federal y las guardias comunitarias laboran en la misma barricada.

Aquí, en la entrada al centro de la población, primero los guardias civiles realizan la inspección y enseguida los federales.

Mientras, a unos kilómetros, los autodefensas que amplían su influencia no ven con buenos ojos esa pasividad y reprochan que falta hacer el trabajo duro.

“Los mandos que mandaron en Parácuaro se la pasan durmiendo en el hotel, que se vayan a México a descansar, les hemos dicho que hay gente armada adelante de El Varal y nos contestan que tienen órdenes de no meterse, entonces para qué están aquí”, reclamó un dirigente comunitario, que presume financiar parte del movimiento armado con sus recursos.

“Tengo ranchos, tengo ganado, soy productor, ya estoy en esto y por eso les doy dinero a los muchachos, es mi dinero y es para ayudarlos”, aclara el originario de Buenavista Tomatlán uno de los que coordina las acciones de autodefensa en Parácuaro.

En Antúnez, otra comunidad de Parácuaro, los federales pasan si acaso dos veces cada día.

Los soldados ni se paran luego de que dispararon a una manifestación en días recientes.

Los operativos urbanos irrita a los que afirman combatir a Los Caballeros Templarios.

“Si dejamos las armas nos van a matar, así de claro, los federales y militares se la pasan quemando gasolina en las carreteras y nosotros somos lo que vamos abriendo brecha tras los criminales”, criticó otro guardia comunitario que porta una AK-47, misma que esconde cuando le avisan de la presencia federal.

Una vez que pasan salen a relucir los fusiles y las carabinas.

Insisten en que las esconden ante los federales por “respeto”.

“No las vamos a dejar, ahora no, tal vez después, hasta que hagan bien su trabajo, hasta ir todos tras los templas”, masculló un guardia en la glorieta principal de Antúnez.

* * *

La idea de los guardias comunitarios es “tomar” Apatzingán, pero antes tienen en la mira una serie de comunidades que se ubican en los accesos a la sierra.

Denunciaron que adelante de El Varal, donde ya se ubica una barricada de los grupos de autodefensa, en una ranchería denominada Montegrande, un campesino murió el domingo de un escopetazo en el pecho a manos de presuntos templarios.

Pero los federales, acusan, se rehúsan a ir. Que no tienen órdenes de acudir a esas rancherías.

El labriego fallecido fue identificado como Agustín Maya Sandoval, quien fue abatido en su parcela, mientras la trabajaba.

Aunque el hecho ocurrió en Parácuaro, aquí no hay Ministerio Público, sino hasta Apatzingán.

Pero en la ciudad los funcionarios de la Procuraduría remiten ese trámite hasta Morelia.

Adelante de donde fue asesinado el campesino, alertan los guardias comunitarios, los templarios hacen y deshacen.

“Adelante de Cancita, después de Montegrande, hay un rancho que los templarios despojaron a sus dueños, los mataron el año pasado, en esa finca los dueños además poseían además caballos finos.

“Hicieron el rancho a su gusto y ahí viven, pero estamos atorados, no podemos entrar, necesitamos más gente o que venga el Gobierno federal”, expuso un integrante de la barricada.

Ese rancho, sostienen, es ocupado por una célula que trabajó para Nazario Moreno, “El Chayo”, a quien las autoridades federales dieron por muerto en 2010.

Después de Cancita, sostienen, aseguran que existen otras comunidades donde la gente convive con presuntos templarios.

Esas localidades son El Carrizo, Las Yeguas y La Cofradía, por mencionar algunas.

Pero las fuerzas federales no han llegado a esos puntos.

“Qué papita la tienen, queman llanta en las carreteras donde no pasa nada, y dónde están los templarios, donde les decimos dónde están, resulta que no pueden llegar porque no tienen esa orden, ya ni friegan”, expresó molesto otro mando de barricada.

Los autodefensas, hasta ayer, tampoco quisieron entrar a la zona templaria.

Benito Jiménez

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