La insólita muerte del narco en calzones

México, 7 de enero (Reforma).- La de Mario Carrasco Coronel “El Gallo”, sobrino de Ignacio “Nacho” Coronel, es la insólita muerte de un narcotraficante que llegó a su casa vestido en trusa.

Carrasco fue abatido la madrugada del 30 de julio de 2010 por el Ejército, en su residencia de la calle Gabriel García Márquez, en la casa 55 de Rinconada de los Novelistas 455, en Zapopan, Jalisco.

Quedó tendido boca abajo, en calzoncillos y con una faja en el abdomen, entre la cama y la pared de su recámara, junto a un calefactor eléctrico que aparentemente desconectó con el pie y luego derribó al calor en la refriega con los militares.

Las imágenes levantadas por la Coordinación de Servicios Periciales de la PGR develan que el operador del Cártel de Sinaloa cayó bañado en sangre y aunque por la indumentaria parece que fue sorprendido cuando dormía, los militares dicen que más bien llegó semidesnudo de la calle.

Aunque el día anterior el Ejército había eliminado a “Nacho” Coronel en una residencia de Zapopan, donde un sujeto detenido les proporcionó el domicilio de Carrasco, los militares irrumpieron en la casa de éste diciendo que dos civiles les habían denunciado el inmueble.

Según el parte informativo, los denunciantes les dijeron a los soldados que afuera de la casa de Rinconada de los Novelistas un sujeto apodado “El Gallo” les disparó a los pies, presumió ser sobrino de “Nacho” Coronel y tener el control de la policía de Jalisco.

Luego los militares cuentan que se trasladaron hasta esa casa y que al llegar, ya por la madrugada, casualmente también iba llegando Carrasco Coronel, solitario y vestido únicamente con ropa interior.

“Cuando pasamos a las 3:15 horas aproximadamente, (encontramos) que un sujeto que descendió de la cabina de una camioneta de color blanco, tipo pick-up que se encontraba estacionada frente a la puerta de la casa, portaba un arma larga en la mano derecha y en la otra como un vaso de plástico.

“Sólo vestía trusa o calzoncillo muy corto, cuando se dio cuenta de nuestra presencia y que le marcábamos el alto cortó cartucho con su arma y apuntó hacia nosotros, mientras avanzaba y se metía a la casa dejando la puerta abierta pero sin dejar de apuntarnos”, señala el parte militar en la averiguación previa UEIDCS/348/2010.

Los militares, supuestamente con la flagrancia justificada, entraron al inmueble y lanzaron una granada no letal en la habitación donde “El Gallo” se había atrincherado.

“Escuchando detonaciones que provenían del interior de la habitación, lanzamos una granada aturdidora y procedimos a entrar, percatándonos que el Teniente (…) había sido herido y se había lanzado sobre su agresor y trataba de controlarlo sujetándolo por la espalda”, relatan los soldados.

En ese momento dicen haberle dado prioridad al Teniente que había sido herido y lo trasladaron al Hospital Militar Regional de Guadalajara. Después, cuando iban por Carrasco Coronel, advirtieron que estaba muerto.

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