México, 13 de octubre (Reforma).- Al General Keith Alexander, jefe de la polémica Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) estadounidense, con frecuencia se le pone el sobrenombre de “emperador”, porque siempre consigue lo que quiere.
Descrito como un “cowboy” por publicaciones liberales como Foreign Policy y como un “emperador” por la revista Wired, el militar ha empujado los límites de la ley en la operación de la NSA, como lo han evidenciado las filtraciones del ex analista de dicha agencia, Edward Snowden.
La creación y operación del programa informático PRISM se le atribuyen al equipo comandado por Alexander, con él, la NSA ha logrado intervenir comunicaciones electrónicas tanto de sus ciudadanos como de extranjeros.
El espionaje ordenado por Alexander, revelaron los archivos difundidos por Snowden, alcanzó al Presidente mexicano Enrique Peña Nieto, cuando era candidato.
Además, la Mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, también fue espiada, según medios locales, lo que provocó que denunciara ante la ONU que la NSA violó el derecho internacional.
El General, de 62 años, asistió a la Academia Militar West Point y tiene cuatro maestrías: en administración de empresas, guerra electrónica, física y estrategia de seguridad nacional.
La preparación del General y sus antecedentes, que lo llevaron en los años 70 a espiar las comunicaciones de los soviéticos, cuando fue destacado en Alemania Occidental, parecen haber significado parte del éxito de Alexander al frente de la NSA.
Militares que han trabajado bajos sus órdenes han afirmado que es muy raro el caso en el que se tiene a un superior con conocimientos técnicos tan amplios como los del General.
Con PRISM y la ayuda de los gigantes de internet de las telecomunicaciones como Google, Facebook y Verizon, quienes colaboran dando información de sus clientes a la NSA, Alexander a forjado un verdadero imperio.
Un ejército de espías y de “ciber-soldados” de ingenieros, matemáticos y programadores que se extienden por la NSA, el Servicio Central de Seguridad y el Ciber Comando de Estados Unidos, que ayudó a crear en 2010.
“Tiene un papel único”, afirmó a REFORMA Mark Jaycox, de la Electronic Frontier Foundation, una organización que defiende derechos de los usuarios en Internet.
“Hemos visto que ha sido firme en recolectar tantos datos como puede, y él cree que necesita hacerlo”, agregó Jaycox.
Siempre lo ha acompañado la polémica, pero también el reconocimiento a su tesón por espiarlo todo.
“No es un cowboy o un emperador. Es respetado, y la mayor parte de su visión es considerada legítima”, dijo a REFORMA Michael O´Hanlon, investigador de la Institución Brookings.
Pero en Washington, al igual que en otra ciudades de Estados Unidos y del mundo, muchos ven este poder con preocupación.
Desde las revelaciones de Snowden, despuntó la discusión acerca de si es conveniente que una persona, Alexander, tenga tanto poder.
“Consigan toda la información, etiquétenla y almacénenla (…) Sea lo que sea que busques, hay que ir tras ello”, dijo Alexander, durante una de sus comparecencias ante legisladores, citado por el Washington Post.
El General de cuatro estrellas se ha valido de una corte secreta y de leyes que de una u otra manera, le han permitido espiar los estadounidenses, con el argumento de proteger la seguridad nacional.
Cada vez que pudo, Alexander insistió en que las filtraciones de Snowden debilitaron a Estados Unidos, beneficiaron a grupos terroristas y crearon un daño irreparable en los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Alexander ha dicho que planea retirarse el año próximo, lo que si se cumple, junto al debate sobre la privacidad desatado por Snowden, pueden marcar el fin de su imperio.
Pero eso está por verse: muchos creen que la seguridad de Estados Unidos depende de ese reino forjado por Alexander.
‘A la orden, capitán Kirk’
Alexander, no sólo ha logrado entramar una de las redes de espionaje más grandes a nivel mundial.
Cuando era jefe del Comando de Seguridad e Inteligencia del Ejército decidió, llevado por su gran afición por la ciencia ficción, que su “comando de guerra” fuera una réplica de la nave Enterprise de Star Trek.
El lugar, localizado en Fort Belvoir, tenía puertas automáticas con sonido y una pantalla gigante frente a un sillón similar a la silla del capitán Kirk, según la revista Foreign Policy.
Alberto Armendáriz

2 comments for “Dirige ’emperador’ agencia espía de EU”