México, 27 de septiembre (Reforma).- Reconocidos especialistas internacionales en materia de política de drogas aseguraron ayer que México necesita despenalizar absolutamente el consumo personal de drogas ilegales.
Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Drug Policy Alliance, indicó que la descriminalización del uso de drogas es la única medida que lograría disminuir, a corto plazo, la adicción entre los jóvenes, la extorsión de policías hacia consumidores y el arresto de población de escasos recursos que se dedica al narcomenudeo.
“Uruguay será el primer país en el mundo en legalizar el cannabis; éste ya está legalizado en Washington y Colorado. Ante el panorama, ¿qué hará México? ¿Persistir en la prohibición? Dado que no se puede legalizar el cannabis en este momento, la única alternativa real es remover toda penalización criminal para la posesión en pequeñas dosis de droga”, expuso durante su participación en el foro tricameral “De la prohibición a la regulación: nuevos enfoques en política de drogas”.
Actualmente, la Ley General de Salud permite dosis máximas de consumo personal de 50 miligramos de heroína; 500 miligramos de cocaína; 2 gramos de opio y 5 gramos de mariguana.
Según Nadelmann, reconocido como uno de los principales impulsores de la regulación de las drogas en Estados Unidos, dichas cantidades son irreales e insuficientes, por lo que es necesario incrementar considerablemente las dosis permitidas y eliminar totalmente las penas a quienes consumen drogas ilegales.
En Latinoamérica, expuso, el 70 por ciento de las mujeres en cárceles fueron aprehendidas por ser “mulas” del narcotráfico y, debido a que son personas de bajo recursos, no pueden salir de prisión ni reinsertarse positivamente en la sociedad.
La eliminación de las penas, sostuvo, ayudaría a disminuir la sobrepoblación carcelaria y protegería a quienes operan como narcomenudistas por carencia de recursos y protección gubernamental.
Diversas experiencias internacionales, remarcó, demuestran que no hay una correlación entre el nivel de consumo de drogas y la despenalización, por lo que la política de descriminalización no traería como consecuencia un aumento en las adicciones.
Para Steve Rolls, investigador de la fundación Transform Drug Policy, México pasa por el momento idóneo para poner en marcha una nueva política que se aleje del prohibicionismo, que, señaló, ha traído como resultado un aumenta en la violencia y en el poderío del crimen organizado.
“Debemos buscar la combinación de regulaciones para controlar el producto, la producción, los vendedores, los puntos de venta, el marketing, la publicidad y el acceso al mercado. Esto no lo podemos hacer con un producto que es ilegal”, indicó.
Una eventual regulación, añadió, traería consigo reglas más estrictas sobre la venta, producción y consumo de la marihuana.
Internacionalmente, agregó, no se ha comprobado que la regulación de cannabis haya propiciado el incremento de adicciones en jóvenes, ni que los menores de edad tengan mayor acceso a la droga.
En tanto, Fernando Belaunzarán, presidente del Grupo de Trabajo Organizador del Foro de Política de Drogas de la Cámara de Diputados, consideró que la descriminalización, como un primer paso hacia la regulación, es necesaria para abatir problemas de inseguridad, salud pública y corrupción.
“En salud pública, por primera vez en 30 años, se redujo la esperanza de vida de los mexicanos como consecuencia de la violencia en la guerra contra las drogas. Las cárceles están llenas de consumidores que fueron agarrados como 6 gramos a 5 kilos, y que son considerados narcomenudistas. Hay más cultivo de opio y marihuana, y más consumo de drogas”, alertó el perredista.
Aboga Suiza por ‘coffee shops’
México debe empezar a considerar políticas de drogas que prevengan la violencia en contra de la sociedad y concentren los esfuerzos gubernamentales en el individuo, sugirió Mirko Giuletti, jefe adjunto de la Embajada de Suiza.
En el caso de ese país europeo, donde la mariguana es ilegal, expuso, se permitió la apertura de “coffee shops” donde se autoriza la venta de la droga, a fin de liberar espacios públicos que habían sido invadidos para su consumo, como parques y plazas.
“En los años 80 y 90, las plazas eran lugares abiertos donde cualquiera podía ir y consumir droga. Por supuesto, estas plazas, en varias ciudades de Suiza, dejaron de ser accesibles para las familias y los niños”, describió durante el foro “De la prohibición a la regulación: nuevos enfoques en políticas de drogas”.
Las autoridades suizas buscaron entonces una política de reducción de daños, explicó, y decidieron “tolerar” el consumo de cannabis estrictamente en lugares destinados para ello.
Actualmente, indicó, el país europeo se rige por una política de drogas de cuatro pilares: prevención; terapia y reinserción, reducción de daños a nivel individual y social, y prohibición de producción y venta.
El último pilar, subrayó, no se ha modificado a pesar del éxito de los “coffee shops” y la recuperación de espacios públicos.
“En Suiza implementamos una política que tiene al centro al individuo, su dignidad y sus derechos humanos. La sociedad no debe sufrir por el consumo de drogas”, señaló.
Puesta en marcha en los años 90, y revisada en 2008, remarcó, la política controla de manera estricta el acceso que tienen los menores de edad a las drogas, y multa con 100 dólares a quienes portan más de 15 gramos de cannabis, sin sancionarlos penal o administrativamente.
La mariguana consumida por adictos está controlada por el gobierno, que la provee a través de hospitales, cárceles y servicios “a domicilio”.
“Hemos notado una disminución de robos, en la violencia relacionada con el mundo de la droga, y los espacios públicos ya fueron abiertos a los ciudadanos (…) Ha sido una política muy positiva, que nació de la sociedad civil”, destacó Giuletti.
Diana Baptista

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