Osorio, Murillo, Peña y el nuevo sistema de justicia

México, 26 de noviembre (Milenio Diario).- Hasta el viernes de la semana pasada, nadie del equipo de transición de Enrique Peña Nieto se había presentado ante la Secretaría Técnica para la implementación del nuevo sistema de justicia penal. La semana pasada, en la última sesión de su Consejo de Coordinación, el secretario de Gobernación dijo que tocaría el tema con Miguel Osorio Chong, su enlace con el próximo Presidente, lo cual significa que no lo habían hablado.

La reforma aprobada por todos los partidos políticos en el 2008 y que debe concluirse en todos los estados y la Federación, según la ley en el 2016, es en realidad la única transformación estructural, de fondo, que hereda la generación de políticos que se van el próximo 1 de diciembre.

A la mitad del camino en su implementación, hay señales contradictorias desde el priismo que llega.

Jesús Murillo Karam, el probable próximo procurador general de la República, y aunque no lo fuera, cercano asesor para estas cosas del próximo Presidente, fue parte del grupo de senadores que procesó y aprobó la reforma. Unos años después, sin embargo, parecía haberse arrepentido, y ha criticado varios aspectos de la nueva ley igual que los tiempos de su implementación.

La Secretaría Técnica (Setec) es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación que “además de ejecutar los acuerdos y demás determinaciones del Consejo de Coordinación, está encargada de apoyar y coadyuvar con las autoridades federales y locales en el diseño de las reformas, cambios organizacionales, construcción y operación de infraestructura, capacitación para jueces, agentes del Ministerio Público, policías, defensores, peritos y abogados, entre otras acciones que se requieran para la implementación de la reforma”.

Si, como se ha dicho, Miguel Osorio Chong queda al frente de Gobernación, de él dependerá la Secretaría Técnica. En sus tiempos de gobernador de Hidalgo, Osorio fue un entusiasta de la reforma y el estado obtuvo buenas evaluaciones por sus avances en la implementación.

En los debates, en entrevistas y en su página de campaña, Enrique Peña Nieto incluía la implementación de la reforma como parte de su estrategia de seguridad y justicia. En los dos últimos años como gobernador, Peña dio la sensación de querer avanzar aceleradamente construyendo infraestructura, pero no está claro que el avance haya sido similar en capacitación o cambio institucional.

Está claro que nuestro sistema de justicia penal es un desastre.

La reforma y el buen y discreto trabajo realizado hasta ahora en la Setec ponen las cosas a punto para que la procuración de justicia en el país tenga un nuevo rostro en 2018.

¿Por qué nadie se ha asomado a ver lo mucho que hay hecho en la Setec? ¿Prevalecerá la visión de Murillo? ¿La historia de Osorio? ¿La promesa de Peña?

Nada sería peor, eso sí, que una reforma a medias.

Carlos Puig

Duda Razonable

Opinión

Milenio Diario

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