México, 4 de noviembre.- El fenómeno de los influencers adentrándose en el mundo de las Fuerzas Armadas en México —ya sea el Ejército, la Fuerza Aérea o la Marina— es una tendencia reciente que ha generado un gran debate público, combinando estrategias de comunicación institucional con el entretenimiento digital.

La pregunta está en el aire sobre en qué consiste este fenómeno. En los últimos años, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y la Secretaría de Marina (Semar) han abierto sus puertas a creadores de contenido, streamers e influencers de alto impacto, sobre todo aquellos enfocados en estilo de vida, retos extremos, tecnología o gaming, este último relacionados a la actividad de jugar videojuegos.
Estas colaboraciones suelen incluir dinámicas como visitas a instalaciones militares y campos de adiestramiento; retos físicos y tácticos como probar chalecos antibalas, experimentar simuladores de vuelo, realizar marchas o pruebas de obstáculos; así como reportajes o blogs mostrando la vida cotidiana de los cadetes y soldados; y entrevistas con elementos de fuerzas especiales o mandos militares.
Estrategia castrense para llegar a los más jóvenes
Desde la perspectiva institucional, es decir, de las Fuerzas Armadas, ha permitido mostrar estas dinámicas como una estrategia porque responde a la necesidad de modernizar su comunicación.

Por una parte mantiene un acercamiento con las nuevas generaciones, ya que las plataformas digitales YouTube, TikTok, Instagram, entre otras, son el principal medio de consumo de información y entretenimiento para los jóvenes, y esto representa el mercado natural de reclutamiento.
Por otro lado, formar una imagen castrense “más civil” al mostrar el lado humano, la disciplina, el compañerismo y la tecnología detrás de las instituciones, lo que ayuda a comprender mejor la figura militar, alejándola un poco de la percepción estrictamente punitiva.
Además de ello permite la divulgación donde millones de ciudadanos conocen procesos, equipamiento de los soldados y labor social como el Plan DN-III-E, que de otro modo pasarían desapercibidos.
De este modo hay beneficios y atractivos para los influencers con material de alto impacto y novedad. Para un creador de contenido, acceder a zonas restringidas, ingresar a blindados, helicópteros o realizar ejercicios militares, representa material sumamente atractivo que genera altos niveles de visualización e interacción, compromiso y conexión emocional que la audiencia tiene con un contenido, en otras palabras, el “engagement”.

Además generan alianza con una institucioón respetada, porque les otorga un aire de formalidad y les permite diversificar su contenido hacia un formato más documental o de experiencias extremas.
Controversias
La contraparte de estas actividades, son voces que critican una propaganda institucional, donde se señala que estas colaboraciones funcionan como campañas de relaciones públicas financiadas con recursos públicos para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas en un contexto de militarización de la seguridad pública.
Asimismo existe la idea de riesgos de seguridad y filtración debido a que en ocasiones se debate si la exposición mediática de ciertas áreas, rutinas o capacidades técnicas mediante los influencers podría vulnerar protocolos de secrecía o seguridad.

Este acercamiento entre creadores de contenido y las Fuerzas Armadas refleja la evolución de la comunicación gubernamental en la era digital. Mientras que para el Estado representa una herramienta moderna de reclutamiento y cercanía con la juventud, para la audiencia y críticos, plantea un dilema sobre los límites entre el entretenimiento digital y la solemnidad de la seguridad nacional.
Rodrigo Alarcón / @tiburon_alarcon / EstadoMayor.mx
