El siguiente nivel de las fuerzas de operaciones especiales

México, 24 de agosto.- El año 2026 quedará señalado en el calendario como el momento en que las unidades de fuerzas de operaciones especiales del Ejército y la Marina Armada de México dieron un paso a otro nivel que los colocó en posición de realizar operaciones conjuntas con sus pares estadounidenses, como parte de la llamada “compatibilidad operativa” que se fijó desde el sexenio pasado con el Comando Norte (USNORTHCOM). En este mes y septiembre próximo quedarán listos los primeros equipos que podrían en determinado momento formar parte de la llamada Fuerza de Tarea Conjunta de Operaciones Especiales, que podría actuar contra los carteles de la droga en misiones híbridas donde la batuta y conducción sería  responsabilidad de militares y marinos mexicanos.

Foto: U.S. SOUTHERN COMMAND

A finales del año 2012 el recién designado Secretario de la Defensa Nacional, el General Salvador Cienfuegos Zepeda, decía que la noción de vecindad con los Estados Unidos había evolucionado hacia la “cooperación militar binacional positiva” en términos de una “agenda para la seguridad hemisférica”.

Las tres ramas de las Fuerzas Armadas mexicanas entrarían a partir de entonces en una dinámica donde la tecnología y la interdicción con sus homólogos estadounidenses se acrecentaría. Fue a partir del año 2016 cuando comenzaron los trabajos de la Mesa Redonda de Cooperación Militar Bilateral (BMCR por sus siglas en inglés), donde la punta de lanza fue la preparación de unidades de élite de la Marina y el Ejército para que estuvieran en condiciones de operar con sus pares estadounidenses en lo que hoy día se empieza a identificar en documentos del Comando Norte (USNORTHCOM) como Fuerza de Tarea Conjunta de Operaciones Especiales. 

Por estos días dos escenarios paralelos tienen participación de las fuerzas de operaciones especiales del Ejército y Marina. El primero es en Camp Shelby, Mississippi, considerado el centro de entrenamiento de élite del ejército estadounidense llamado “el templo del aprendizaje militar”, donde un grupo de oficiales y tropa del Cuerpo de Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional participa en el evento SOF28, “Capacitación de las Fuerzas de Operaciones Especiales en los Estados Unidos Continentales CONUS”, que opera bajo el mando del Comando de Operaciones Especiales, con sede en la Base Aérea de MacDill, Florida.

El segundo es la competencia y seminario de liderazgo militar “Fuerzas Comando 2026”, en su edición número 20 donde participan 17 equipos de fuerzas especiales de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe en Asunción, Paraguay. Esta competencia que inició el lunes 24 y concluirá el viernes 28, de acuerdo con la jefatura del Comando Sur (USSOUTHCOM), es un evento anual de varios días “que pone a prueba las habilidades de los participantes a través de una competencia amistosa de fuerzas de operaciones especiales para promover la interoperabilidad y las relaciones militares entre militares a través de concursos cordiales, aumentar el conocimiento en entrenamientos y fortalecer la cooperación regional entre socios. De manera concurrente, se convoca a un seminario de liderazgo senior, que une a los principales líderes multinacionales de operaciones especiales para abordar redes críticas de amenazas transnacionales y sus implicaciones significativas para la defensa y estabilidad regional”. La delegación mexicana fue abanderada hace unos días por el comandante del Ejército Mexicano, el General de División Héctor Ávila Alcocer, quien tiene en su hoja de servicios militares el registro de haber sido comandante de Fuerzas Especiales. 

El equipo que partió a Camp Shelby a principios de agosto es el segundo que asiste en este año a entrenamiento especial en ese lugar como parte de los acuerdos del BMCR que buscan darle continuidad a las llamadas “líneas de esfuerzo” para la compatibilidad operativa. El primero compuesto por 40 efectivos estuvo entre los meses de febrero y marzo pasado. Este segundo grupo de fuerzas de operaciones especiales estará hasta finales de septiembre en adiestramiento continuo con las unidades de élite estadounidense donde participaran Boinas Verdes, SEALS, Rangers y unidades de operaciones especiales de la Fuerza Aérea y Marines. Más allá de las operaciones conjuntas, el objetivo es que los soldados mexicanos estén preparados para intervenciones en múltiples teatros operativos como los que  efectúan en misiones globales sus pares estadounidenses. 

ENSAYO ESPEJO

Fue uno de los primeros ensayos de intervención de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses contra los cárteles de la droga mexicanos en la frontera norte. Al menos eso fue lo que el Comando Norte (USNORTHCOM) plasmó en el documento “CONPLAN 3900”, donde se detalló el contenido del ejercicio realizado entre el 25 y 26 de febrero del 2025 donde se “simuló” el envío de dos unidades de Boinas Verdes a México. Los militares estadounidenses tenían como objetivo, de acuerdo con el documento que dio a conocer el pasado 5 de agosto el diario Reforma, “asesorar, ayudar y habilitar a las Fuerzas de Operaciones Especiales mexicanas en México para ir contra los cárteles designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras (OTE)”. 

El despliegue fronterizo para el ensayo militar se dio apenas semanas después de que el gobierno estadounidense designara como OTE a las organizaciones criminales mexicanas. Pese a que su forma de operación es híbrida empleando tácticas no convencionales y con preponderancia en objetivos designados dentro de las mismas organizaciones criminales en sus disputas territoriales, la operación estadounidense se centró en las formas en cómo se protegería la frontera con México. Este teatro simulado se dio poco después de que se creó la Fuerza de Tarea Conjunta Frontera Sur (JTFSB por sus siglas en inglés) que estableció su cuartel general en Fort Huachuca, Arizona, muy cerca de la frontera con Sonora, México. 

“El Comando Norte en coordinación (con las agencias que participan en la JTFSB) identificará y priorizará acciones, efectos y condiciones deseadas para las Fuerzas de EU en México así como las aproximaciones marítimas por el Sur fuera del teatro de operaciones en apoyo de un enfoque integral de gobierno”, cita el diario al documento. 

El despliegue táctico se planeó con dos pelotones de Boinas Verdes, cada uno integrado por 12 efectivos, con blancos fijos en territorio mexicano en apoyo a las fuerzas de operaciones especiales del país. “Se refinarán y sincronizarán las tareas de la Fuerza de Tarea Conjunta de Operaciones Especiales para su ejecución a través de sus unidades de acción de operaciones especiales subordinadas, en colaboración con las unidades de nivel I y II de las Fuerzas de Operaciones Especiales de México”. 

La misión en principio, de acuerdo con el plan, estaba asignada al Destacamentos Operacionales Alfa de Fuerzas Especiales (SFOD), además de una unidad de Operaciones Especiales Aéreas cuya finalidad era neutralizar y degradar comunicaciones, logísticas y financieras de los cárteles en territorio mexicano. 

AÑO RECORD

En los primeros dos años del sexenio de Claudia Sheibaum 426 militares y marines estadounidenses, equipados con armamento y en unidades de la fuerza aérea estadounidense, ingresaron al país para entrenar a unidades de élite de la Marina y el Ejército. De acuerdo con una nota de El Sol de México publicada el lunes 24 de agosto, esta cifra representa casi el doble de los que entraron a México durante 2012 a 2018, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, y es 16 por ciento más de los que vinieron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Una de las diferencias es que en la actual administración lo han hecho equipados con armamento para prácticas de fuego real con sus colegas mexicanos. 

Apenas a principios de agosto entró el último equipo de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses para capacitar a sus pares de la Marina. Se trató de 23 elementos del equipo 8 de los Navy SEALs, cuya fama viene de las misiones de alto grado de complejidad a las que son enviados, sobre todo en territorio hostil con operatividad sin distingo, lo mismo en cuerpos de agua como en zonas selváticas con temperaturas extremas. 

Hace cuatro años, el 30 de agosto del 2022, el Grupo de Alto Nivel de Seguridad México-Estados Unidos, a través del subgrupo de cooperación de fuerzas armadas, dejó trazada parte de la ruta hacia el año 2030. El documento decía: “La participación de personal de las Fuerzas Armadas Mexicanas en las diferentes actividades de cooperación militar bilateral con EE.UU. como son: Juntas de Alto Nivel, Talleres, Mesas, Grupos de Trabajo, Reuniones, Operaciones, Ejercicios, entre otros, por medio de la interacción en diferentes niveles de mando y unidades operativas, logran que el sector defensa en México incremente sus capacidades mediante el intercambio de procedimientos y técnicas en busca de una compatibilidad operativa que favorezca a las Fuerzas Armadas de ambos países”.  

Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx

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