Ocho décadas “Del Cielo a la Misión”

México, 14 de agosto.- La Brigada de Fusileros Paracaidistas (BFP), uno de los cuerpos de élite más emblemáticos y respetados del Ejército Mexicano, cumplió su 80 aniversario de fundación. Su tradicional lema es: “Del cielo a la misión”. 

Su historia data desde 1946 donde la iniciativa de formar la primera unidad de paracaidistas del Ejercito Mexicano, la consintió el secretario de la Defensa Nacional en aquel entonces el general de división Francisco L. Urquizo, aprobada por el director de Aeronáutica Militar, el general de división Gustavo Salinas Camiña.

En aquel momento por seguir con la formación de dicha unidad, los máximos jefes de la época decidieron que lo conveniente era enviar un grupo de elementos seleccionados del ejército a estudiar y entrenarse en los Estados Unidos, para así formar lo que se llamó “píe veterano de paracaidistas militares mexicanos”.

Fue así como en abril de 1946 fue lanzada la convocatoria solo para personal del Ejército entre oficiales y tropa. Para mayo del mismo año se presentaron 170 oficiales y 190 elementos de tropa, los exámenes fueron de lo más rigurosos, tanto los de cultura general como los de salud y condición física de cada aspirante a paracaidista.

De todo el personal que presento el examen, solo fueron aceptados 20 oficiales y 30 de tropa de todas las armas (Infantería, Artillería, Caballería, Ingenieros Zapadores e Intendencia), ya que no se estableció exclusividad en este sentido.

El primer grupo fue enviado a entrenarse a la Escuela Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos en Fort Benning, Georgia, marcando el nacimiento oficial del paracaidismo militar en México.

El entrenamiento básico comprendió: 

  • Acondicionamiento físico
  • Caídas de plataformas fijas desde uno has 1.80 metros
  • Suspensión en arneses
  • Arrastre en tierra con ventiladores de gran potencia
  • Salidas de fuselajes de avión C-47 y C-82
  • Saltos de la torre de 13 metros con cable deslizante
  • Descensos de la torre de 90 metros asegurados y libres
  • Doblado, recuperación y mantenimiento de paracaídas
  • Cinco saltos desde un avión en vuelo
  • Ascenso y descenso en planeador con aseguramiento de carga 

Tras diversas reestructuraciones a lo largo de las décadas se consolidaron formalmente como brigada el 1 de enero de 1969 y pasaron a formar parte orgánica del Ejército Mexicano bajo una supervisión directa orientada a optimizar las capacidades de respuesta rápida.

Además de sus funciones de despliegue táctico y seguridad nacional, la BFP mantiene un papel fundamental en el auxilio a la población civil en casos de desastres naturales mediante el Plan DN-III-E, empleando capacidades de aerotropa, rescate y operaciones helitransportadas.

Los elementos se especializan de manera constante en disciplinas como:

  • Paracaidismo estático y caída libre militar que son técnicas a grandes altitudes
  • Combate urbano y espacios cerrados
  • Infiltración, reconocimiento especial y rescate de rehenes
  • Supervivencia, combate cuerpo a cuerpo y operaciones en diversos tipos de terreno  como la selva, montaña y desierto

Mantienen una fuerza de reacción rápida que está diseñada para ser desplegada en cualquier punto del territorio nacional en un tiempo mínimo ante amenazas a la seguridad interior o exterior. Además, sus operaciones de alto impacto son participar en misiones especiales en contra de estructuras de la delincuencia organizada y el narcotráfico.

Su cuartel general se encuentra en el Campo Militar número uno, adyacente a la Base Aérea Militar de Santa Lucía, Estado de México, lo que facilita su inmediata coordinación con medios de transporte aéreo.

Asimismo, sus elementos son ampliamente reconocidos por portar la distintiva boina roja, símbolo internacional de las fuerzas paracaidistas.

Nueva estructura de combate

Tras la celebración de sus 80 años de vida, la BFP integrada por 2 mil 600 elementos ha experimentado transformaciones clave orientadas a actualizar su métodos, optimizar su capacidad de despliegue y elevar su interoperabilidad táctica.

Los ejes principales de su nueva estructura de combate y organización operativa comprenden el control administrativo y operativo. La brigada pasó de manera directa a la estructura del Ejército Mexicano dentro del esquema del Cuerpo de Aerotropas, manteniendo una coordinación estrecha y permanente con la Fuerza Aérea Mexicana para garantizar la ejecución de puentes aéreos y saltos tácticos.

Por otra parte está la Fuerza Especial de la Brigada (FE-BFP), que es el componente de élite dentro de la propia brigada, optimizado para misiones de acción directa, contraterrorismo, rescate de rehenes y neutralización de objetivos de alto valor estratégico; asimismo la modernización del Centro de Adiestramiento de Paracaidismoque cuenta conun infraestructura avanzada como túneles de viento verticales para simulación de caída libre para estandarizar y perfeccionar las técnicas de infiltración aérea.

Aunado a estos puntos también mantienen una participación constante en ejercicios conjuntos y rotacionales como en los Centros de Preparación Conjunta en la Unión Americana, para calibrar protocolos tácticos con fuerzas especiales extranjeras bajo estándares de la OTAN y de doctrina bilateral; así como la inclusión con equidad de género, es decir la apertura de los cursos de formación de combate y caída libre para mujeres y hombres bajo los mismos rigurosos estándares de evaluación física y mental.

Rodrigo Alarcón / @tiburon_alarcon / EstadoMayor.mx

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