México, 23 de julio.- Los recientes ataques y emboscadas contra policías y soldados en Acaponeta y Huajicori, dos municipios del norte de Nayarit que colindan con el sur de Sinaloa, donde cinco agentes de la policía estatal resultaron heridos, son vistos como una señal de que el conflicto territorial en el municipio sinaloense de Escuinapa se ha trasladado a territorio nayarita. Una emboscada al convoy donde viajaba el comandante de la 13 zona militar con sede en Tepic, quien resultó ileso, activó las alertas que orillaron a incrementar el despliegue militar en esa área donde se une ambas entidades lo que abrió un nuevo teatro de operaciones castrenses.

Una operación simultánea en Tepic y Xalisco por parte de la Marina, la Fiscalía General de la República (FGR) y la secretaría de seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) con apoyo del Ejército, desarticuló un grupo delictivo encabezado por un individuo identificado como José Guadalupe Ahumada Villegas, alias “el M-4”, señalado como líder regional del autodenominado Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). El pasado fin de semana el “cerco técnico” se cerró en la capital nayarita y en el municipio contiguo después de varios días de operaciones en diferentes puntos de la entidad. La relevancia de la detención, de acuerdo con las autoridades federales, se basa en la conexión que el grupo que encabezaba Ahumada Villegas tiene con otras células que se reagruparon bajo el liderazgo de Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “el Sapo”, considerado jefe de los grupos paramilitares de este grupo criminal e identificado por las autoridades como el número dos en la jerarquía de la organización criminal que quedó bajo el liderazgo de Juan Carlos Valencia González, “el 03”, hijastro de Nemesio Oseguera Cervantes “el Mencho”, abatido por Fuerzas Especiales del ejército en febrero pasado en Tapalpa, Jalisco.
La situación de inseguridad en Nayarit se ha incrementado con episodios recientes de violencia que, de acuerdo con fuentes del gabinete de seguridad federal, reflejarían un reacomodo de grupos locales que mantuvieron alianzas con la facción de los Chapitos de Cartel de Sinaloa y con el grupo de Audías Flores Silva, “el Jardinero”, capturado en abril pasado en la comunidad de El Mirador, en la zona serrana de Nayarit, y de quien Ahumada Villegas era operador.
Los reacomodos no son nuevos en Nayarit, un estado considerado estratégico por su posición geográfica entre el Pacifico que conecta al sur con las costas de Jalisco y al norte con Sinaloa. La zona serrana es ruta para la salida de drogas que se dirigen hacia Aguascalientes y Zacatecas, dos entidades donde la minería es una de las economías sujetas a extorsión que deja mayores ingresos a grupos criminales. También en los últimos años en la zona serrana que colinda con Jalisco han sido encontrados campos de concentración con personas reclutadas a la fuerza que son obligados a trabajar en laboratorios de droga sintética.
Hasta antes de la caída del Mencho, Nayarit estaba dividido entre dos de los principales líderes del CJNG. El grupo encabezado por Mendoza Gaytán, tenía como operador a un sujeto identificado por el Centro Nacional de Inteligencia como Vietnam Pérez Colmenares, alias “el Diablo”, quien de acuerdo con documentos de esta dependencia “controla la distribución (Bahía de Banderas), producción y trasiego de droga en las regiones sur y costa sur”.
Hasta marzo pasado antes de ser detenido Flores Silva estaba ubicado como “el principal operador de la producción y distribución de drogas, secuestros y extorsiones en San Pedro Lagunillas, Ahuacatlán, Acaponeta, Ixtlán del Río, Amatlán de las Cañas y Jala, Nayarit”, de acuerdo con documentos del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) Occidente. “El Jardinero” también realizaba operaciones en Hostotipaquillo, Magdalena, Tequila, Amatitlán, San Marcos Etzatlán y El Arenal, en Jalisco.
A Flores Silva se le atribuyó desde hace más de un año como el enlace del CJNG con los Chapitos para apoyarlos en su disputa con la Mayiza por el control del centro y sur de Sinaloa. Antes de la ruptura de ambas facciones, había un pacto entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa en Nayarit “en el sentido de que ninguno de sus integrantes deberá encontrarse en zona del adversario”, de acuerdo con documentos del CERFI. Existen registros de detenciones de integrantes del CJNG que ingresaron a zonas bajo control del Cártel de Sinaloa y fueron retenidos y en varios casos asesinados.
UN MANDO DE FUERZAS ESPECIALES
En septiembre pasado, apenas dos meses antes de que ascendiera a General de Brigada, Carlos Alberto Guerrero Curiel asumió el mando de la 13a Zona Militar con jurisdicción en el estado de Nayarit. El general Guerrero Curiel llegó a la entidad con una hoja de servicios donde resalta su paso como comandante del Mando Especial en Badiraguato, Sinaloa, enfocado no solo en la erradicación de cultivos ilícitos sino en el mapeo de los grupos criminales que operan en la zona serrana de este municipio. También fue jefe de Estado Mayor de la 42 zona militar en Parral, Chihuahua y de la 45 zona en Nogales, Sonora. Dos de las zonas con mayor problemática de trasiego de drogas y donde las operaciones militares han sido permanentes.
Al general Guerrero Curiel formado como paracaidista lo avala una amplia trayectoria como oficial del Cuerpo de Fuerzas Especiales y su perfil académico. Antes de su arribo a la comandancia militar de Tepic, fue director de la Escuela de Mando del Ejército y Fuerza Aérea. En Nayarit están bajo su mando las tropas del 86 batallón de infantería con sede en Acaponeta, municipio contiguo a Escuinapa, Sinaloa, y el 43 de infantería en Tepic, con área de operaciones en la región serrana y costa sur.
Hace un par de semanas un grupo armado emboscó a elementos de la Policía Estatal Preventiva en la comunidad de Pachecos, perteneciente al municipio de Huajicori, con un saldo de cinco agentes heridos. Al día siguiente el gobierno del estado anunció un despliegue táctico conjunto en la región serrana del norte del estado, que colinda con Sinaloa y Durango. El operativo estuvo encabezado por tropas del 86 de infantería y de la Guardia Nacional, quienes implementaron recorridos de vigilancia y filtros de revisión.
Días después en el municipio de Ixtlán del Río, al sur de Tepic, tropas del Ejército y civiles armados protagonizaron un enfrentamiento donde se reportó la muerte de dos pistoleros y la detención de tres más. El reporte señaló que los hechos ocurrieron en el cruce de las calles Díaz Ordaz y Buganvilias, en este municipio, después de que los soldados le marcaron el alto a una camioneta Ford color blanco cuyos tripulantes en lugar de parar aceleraron la marcha, lo que originó la persecución por diversas calles de la localidad.
La persecución terminó cuando el conductor de la camioneta perdió el control y se impactó contra un poste de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en ese momento los tripulantes descendieron con armas largas y comenzaron a disparar a los soldados. En el intercambio un presunto delincuente fue abatido y otro más quedó herido, tres más fueron sometidos mientras su compañero fue trasladado a hospital.
Los choques y enfrentamientos sucedieron días después de que el gobernador del estado Miguel Ángel Navarro Quintero comentara en una entrevista a una radio local lo que ocurrió semanas atrás en Acaponeta. El mandatario dijo que un grupo armado atacó a tiros el convoy donde se trasladaba el general Guerrero Curiel, quien había realizado un recorrido en la zona limítrofe con Sinaloa y donde ocurrió el ataque contra policías estatales.
El general resultó ileso lo que motivó un reforzamiento de la presencia militar en ese municipio con el arribo de un contingente de soldados en apoyo a las operaciones en curso.
Por esos días en los municipios vecinos de El Rosario y Escuinapa, Sinaloa, las operaciones militares tuvieron un incremento ante la ola de violencia que se elevó en la región. Algunos integrantes de grupos armados se dirigieron a Acaponeta y se presume que son los que han protagonizado los sucesos violentos de las últimas semanas en este municipio y en Huajicori, dijo una fuente militar a este Blog.
El despliegue militar en los límites de Nayarit con Sinaloa, donde se unen la 13 Zona Militar con la Novena Zona Militar con sede en Culiacán, que conoce bien el general Guerrero Curiel, ocurre mientras las detenciones de líderes del crimen organizado de distintas facciones se han incrementado como reflejo de la explotación de información de inteligencia, donde la participación de la Marina ha sido también relevante.
Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
