Relevos en la Defensa en un año de mayor escrutinio y presiones estadounidenses

México, 2 de febrero.- ¿Jubilación anticipada por presiones foráneas? Las razones de la salida del subsecretario de la Defensa Nacional con el argumento oficial de su pase a retiro, pese a que aún faltaban poco más de dos meses para cumplir la edad que marca el reglamento para jubilarse a quienes ostentan el grado de general de división, generaron suspicacias y rumores de diversa índole al interior del Ejército. En un inicio de año marcado por las exigencias estadounidenses al gobierno mexicano para que entregue resultados “tangibles y verificables”, el primer cambio en el sexenio en la plana mayor de la Defensa, se dio en medio de versiones sobre una mayor participación estadounidense en operaciones de inteligencia en el espacio aéreo mexicano, mayor escrutinio en las designaciones de alto nivel en las fuerzas armadas y avisos de acciones inminentes en el futuro cercano de no concretarse las peticiones de la Casa Blanca.

El anuncio se hizo oficial apenas en los últimos días de enero con la confirmación del regreso del General Héctor Ávila Alcocer a Sinaloa, ahora como comandante de la Tercera Región militar al mando de las zonas militares de esta entidad y Durango. La situación cinco años después de que estuvo al frente de la Novena Zona militar en Culiacán, se ha deteriorado de tal forma que apenas sucedido el ataque armado el miércoles 28 contra dos legisladores del partido Movimiento Ciudadano en Culiacán, uno de ellos el líder estatal quien recibió un disparo en la cabeza y se debatía entre la vida la muerte en los primeros días de febrero, se dio a conocer el secuestro masivo de 10 mineros entre los que están varios ingenieros en la zona serrana del municipio de Concordia.

El jueves 29 de enero la Secretaría de la Defensa Nacional anunció el envío de mil 600 efectivos a Sinaloa, 120 de ellos pertenecientes a las Fuerzas Especiales, mientras se oficializaban los relevos en la plana mayor de la dependencia. El General Ávila Alcocer fue nombrado al frente de la Tercera Región militar con sede en Mazatlán en sustitución de su colega divisionario Guillermo Briseño Lobera, quien fue designado nuevo comandante de la Guardia Nacional, en lugar del General Hernán Cortés Rodríguez, hoy nuevo Oficial Mayor de la dependencia, quien relevó al General Enrique Martínez López designado nuevo Subsecretario de la Defensa en lugar del General Enrique Covarrubias López, de quien se dijo pasó a retiro. El caso del hoy ex Subsecretario ha sido motivo de comentarios y análisis en diversos medios, donde se habla de motivos de “fuerza mayor” que anticiparon su retiro.

De acuerdo con versiones periodísticas difundidas en las últimas dos semanas, los cambios en la plana mayor de la Defensa se dieron con el “visto bueno” de los “socios militares” del Comando Norte (USNORTHCOM), como parte del fortalecimiento de la relación bilateral militar donde se ha pedido un mayor escrutinio para conocer los antecedentes de los interlocutores con los que se compartirá información y se tendrán reuniones de alto nivel. .

ARDE SINALOA

En noviembre del 2025, siendo ya comandante de la sexta región militar con cuartel en Puebla y jurisdicción en este estado, Tlaxcala y Veracruz, el General Ávila Alcocer estuvo en la primera promoción superior de este sexenio para ascender al grado de divisionario. En este Blog por esos días se publicó (https://www.estadomayor.mx/109420):

“La experiencia operativa en Sinaloa fue algo que marcó la hoja de servicios del General Héctor Ávila Alcocer, un oficial de artillería graduado en 1983 del Colegio Militar, que en julio de 2021 asumió el mando de la comandancia de la novena zona en Culiacán. En su paso por la entidad le tocó lidiar con la orden presidencial de “abrazos no balazos” manteniendo las operaciones en bajo perfil sin que se le diera la orden de actuar más que en defensa propia. Algo que tuvo cierta lógica en su paso como comandante de la 40 zona militar en Guerrero Negro, Baja California Sur, pero que era algo fuera de toda lógica según oficiales que estuvieron bajo su mando cuando fue nombrado comandante de la 43 zona militar en Apatzingán, Michoacán.
Ávila Alcocer tiene una hoja de servicios donde se anota que tomó el curso avanzado para oficiales de artillería de campaña, en la Escuela de Artillería de Campaña en Fort Sill, Oklahoma. Tiene un curso en análisis estratégico por el Colegio de Guerra de los Estados Unidos, y destaca que formó parte del “Pie Veterano del Cuerpo de Fuerzas Especiales” donde fue subjefe de Estado Mayor, además de haber sido jefe de la subsección de Cuerpos Especiales de la sección tercera, operaciones, del EMDN. Fue agregado militar y aéreo adjunto a la Embajada de México en Washington y desde diciembre del 2024 como general de brigada está al frente de la comandancia de la sexta región militar que abarca los estados de Veracruz, Puebla y Tlaxcala con cuartel en la ciudad de Puebla, colocándose en la antesala para ascender al grado de divisionario”.

Como General de División desde el año pasado, Ávila Alcocer regresa a Sinaloa en una coyuntura muy diferente en comparación a su estancia del 2021 en la Novena Zona de Culiacán. Cinco años después el estado vive una fractura interna de la organización criminal conocida como Cártel de Sinaloa, que tiene implicaciones en entidades vecinas como Chihuahua y Durango, además de repercutir en puntos fronterizos como Ciudad Juárez en el norte, y Tapachula, Chiapas en el sur, donde los diferentes clanes y sus redes tienen intereses desde tiempo atrás.

A partir de julio del 2024, cuando los Chapitos secuestraron a Ismael “el Mayo Zambada” para entregarlo al FBI en El Paso, Texas, a cambio de negociar una reducción de condenas y mantener blindaje en parte de sus finanzas para los hermanos Ovidio y Joaquín Guzmán López, Sinaloa se sumergió en una espiral violenta donde la economía, la política y la vida cotidiana se han visto afectadas de forma considerable en un nivel que rebasa lo que se vivió en 2008, cuando se dio la ruptura de los Guzmán, los Zambada y los Esparragoza al frente de esta organización con el clan de los Beltrán Leyva.

Lo que el General Ávila Alcocer encontrará en Sinaloa es mayor presencia de operaciones coordinadas con agencias estadounidenses, donde la batuta la llevan las fuerzas especiales de la Marina Armada de México y elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Reportes de fuentes estadounidenses citadas por los periódicos The New York Times, The Wall Street Journal así como de la agencia Reuters, han dado cuenta en las últimas semanas de sobrevuelos no tripulados de naves norteamericanas en la región del noroeste en labores de recopilación de información de inteligencia. Reuters publicó el otoño pasado un reportaje de cómo la CIA ha encabezado en Sinaloa operaciones en terreno con agentes en apoyo a fuerzas especiales del Ejército para detener líderes criminales de alto nivel, como sucedió en enero del 2023 con la captura de Ovidio Guzmán en la comunidad de Jesús María, al norte de Culiacán.

Como ex miembro de fuerzas especiales, el General Ávila Alcocer conoce este tipo de operaciones, que no se manejan desde las comandancias locales, sino que forman parte de las misiones asignadas a unidades especiales desde el alto mando donde se deposita en los mandos regionales la labor de la seguridad en comunidades y caminos locales.

El pasado sábado 31 de enero el periódico Reforma publicó que durante el 2025 la Defensa Nacional envío a Sinaloa a lo largo del año 10 mil 516 soldados, una cifra que cuadruplicó el promedio de la década que va del 2014 al 2024, con dos mil 800 efectivos desplegados en tareas de seguridad cada año. Al mismo tiempo que creció el envío de tropas, los asesinatos se desbordaron en 67 por ciento al pasar de 994 casos en 2024 a mil 663 en 2025. El incremento de los homicidios dolosos forma parte de la expansión territorial del conflicto hacia municipios donde se ha dado una disputa por el control del terreno, rutas y negocios del crimen, de acuerdo con fuentes consultadas a las que se les compartió el reporte del periódico.

La llegada de tropas provenientes de otras entidades ha sido en misión disuasiva, la mayoría no conocen el terreno y sus comandantes adolecen de información de inteligencia propia, añadieron. Caso contrario a las unidades de fuerzas especiales que llegan por periodos cortos en misiones específicas y con información “compartimentada” entre algunos miembros de la cadena de mando con responsabilidad operativa.

¿JUBILACIÓN ANTICIPADA?

El anuncio lo dio en su cuenta de twitter el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya el viernes 16 de enero: “Mis felicitaciones y el mayor de los éxitos al General de División de Estado Mayor Guillermo Briseño Lobera, por la alta encomienda como Comandante de la Guardia Nacional (…) Reconocemos y agradecemos su servicio y compromiso con Sinaloa, así como su vocación en favor de la seguridad y la paz en el país. (…)”.

Tras la primicia dada por el mandatario sinaloense, Briseño todavía estuvo varios días al frente de comandancia de región militar en Mazatlán, lo que abrió margen sobre los otros movimientos que se dieron en la plana mayor de la Defensa Nacional y que se oficializaron al finalizar el mes de enero.

El cambio que generó versiones encontradas fue en la subsecretaría donde el divisionario Enrique Covarrubias López cumplirá 65 años, edad reglamentaria para el retiro de los generales de división, en abril próximo. Su salida con más de dos meses de anticipación se dijo fue por “haber llegado a la edad de retiro”. Sus antecesores en el cargo y en la mayoría de los casos de los militares de este rango, el pase a retiro sucede tras cumplir la edad límite.

La razón de su salida, de acuerdo a fuentes al interior de la Defensa, se debió por la supuesta vinculación en su estancia el sexenio pasado como Comandante de la 43 zona militar en Apatzingán, Michoacán con personas del entorno del clan de los Farías Álvarez, cuyo líder Juan José Farías Álvarez, alias “el Abuelo”, quien está acusado de tráfico de drogas, se ofrece en Estados Unidos una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a su captura. El general tuvo una trayectoria reconocida por sus contemporáneos como destacada, antes de Apatzingán estuvo de comandante en la 42 zona en Parral, una región serrana compleja por ser salida natural del Triángulo Dorado. En la recta final del sexenio de López Obrador ya como General de División estuvo al frente de la doceava región militar con sede en Irapuato y jurisdicción en Guanajuato, Querétaro y Michoacán. Fue uno de los primeros nombramientos que hizo Claudia Sheinbaum en 2024 cuando lo nombró Subsecretario de la Defensa.

Fuentes consultadas en la Defensa en las últimas semanas señalaron que no está claro si existe una investigación en su contra, lo que trascendió es que hubo una solicitud estadounidense para “avalar” interlocutores militares en el marco del reforzamiento de los vínculos em intercambio de información de inteligencia en operaciones que se planea efectuar a mediano plazo.

Su relevo se dio en medio de versiones periodísticas que señalan el “aval” y “revisión” de los perfiles de los nuevos funcionarios realizada por el Comando Norte de los Estados Unidos y con la opinión del Comando Sur. Estas versiones no fueron desmentidas por la Defensa Nacional.

Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx

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