México, 27 de enero.- El último fin de semana de enero circuló un documento estadounidense de 60 páginas titulado “Estrategia de Defensa Nacional. Restablecer la paz a través de la fuerza para una nueva edad dorada de América”, que plantea la hoja de ruta de la administración Trump en la nueva geopolítica y sus relaciones con el resto de las naciones del mundo donde México, por su vecindad y lazos compartidos, está como prioridad de su agenda de seguridad. Ahí aparecen las advertencias de acciones unilaterales en caso de que el gobierno mexicano no actué contra la red de intereses financieros y políticos que protege operaciones de los carteles de la droga.

El objetivo central de las Fuerzas Armadas estadounidenses es la defensa de su territorio nacional, sobre esa premisa la prioridad fijada en los intereses norteamericanos en el hemisferio occidental quedó plasmada en una hoja de ruta con la Estrategia de Seguridad Nacional. En primer lugar como se ha visto desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, el aseguramiento de las fronteras como los más de tres mil kilómetros que separan a la Unión Americana de México, donde se ha desplegado una Fuerza de Tarea integrada por distintas unidades del ejército estadounidense que va de San Diego, California a Brownsville, Texas. “La seguridad fronteriza es Seguridad Nacional. Por lo tanto, el Departamento de Guerra priorizará los esfuerzos para sellar nuestras fronteras, repeler las formas de invasión y deportar a inmigrantes indocumentados en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS)”.
La puesta en marcha en el último año de acciones más agresivas contra migrantes muchos de ellos en situación de trámites de residencia o asilo, por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), han colocado sus intervenciones en la portada de los principales diarios estadounidenses y han sido motivo de amplias coberturas en televisión debido a las últimas muertes de ciudadanos estadounidenses ocurridas en Minnesota.
MÉXICO PRIORIDAD
Las declaraciones de las últimas semanas del presidente Donald Trump, secundado por el Secretario de Estado Marco Rubio, en el sentido de que México debería de hacer más en su lucha contra los cárteles de la droga, con resultados “concretos y verificables” ya que los avances “graduales” son inaceptables para Washington, colocaron las presiones a un nivel que no se veía en décadas con reportes desde territorio estadounidense de sobrevuelos no tripulados de aeronaves militares sobre el espacio aéreo mexicano. Las capturas de dos operadores de relevancia de organizaciones criminales, como la de César Sepúlveda Arellano, alias “el Botox”, realizada a mitad de semana en Apatzingán, y la detención –hecha pasar como entrega—del ex atleta olímpico canadiense Ryan Wedding, acusado de ser uno de los principales traficantes de cocaína en su país natal y socio de la facción de los Guzmán Salazar en el llamado Cártel de Sinaloa, se hizo de acuerdo a diversas versiones publicada por los medios impresos en la Ciudad de México con intervención estadunidense. En el primer caso fueron sobrevuelos de aeronaves no tripuladas encargadas de recopilar información y rastrear equipos electrónicos de comunicación –algunas versiones señalan que se trató de aparatos de la CIA otros refirieron que se trató de la DEA—que llevaron a ubicar la zona en territorio michoacano donde se ocultaba. Este sujeto considerado líder de una banda conocida como “Blancos de Troya” dedicada de tiempo a tras a extorsionar a productores de limón, cobrar piso por comercialización de mercancías y traficar drogas como parte del grupo conocido como “los Viagras”, está acusado de ser el autor intelectual del asesinato del líder limonero Bernardo Bravo.
Estos dos casos cubren el perfil de “amenazas” a las fronteras estadounidenses, como dijo el Secretario de Estado Marco Rubio, por estar en alianza con los carteles de la droga catalogados como terroristas. Los avisos de ataques a las organizaciones criminales en México de manera unilateral, en caso de que el gobierno de Claudia Sheinbaum no actúe contra ellos en los términos en los que se ha planteado en las reuniones bilaterales, desmantelando las redes de protección financieras y políticas, están plasmadas en el documento y son parte de la estrategia norteamericana de defensa.
“Reconocemos que las amenazas a dichas fronteras también deben de abordarse en las zonas más profundas del hemisferio. Por lo tanto, ayudaremos a desarrollar la capacidad de nuestros socios para combatir a las organizaciones narcoterroristas en las Américas y apoyarlas en su desempeño, manteniendo al mismo tiempo nuestra capacidad para tomar medidas decisivas unilateralmente. Pero si nuestros socios no pueden o no quieren hacer su parte, estaremos preparados para actuar con decisión por nuestra cuenta, como demostró la Fuerza Conjunta en la Operación Resolución Absoluta”, que culminó con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro.
Otro de los objetivos del plan y que tiene que ver con México es que habla de “Asegurar el territorio clave en el hemisferio occidental”. De acuerdo como establece la Estrategia Nacional de Seguridad, “Estados Unidos ya no cederá el acceso ni la influencia sobre el territorio clave en el hemisferio occidental. Por lo tanto, la Declaración de Guerra brindará al presidente opciones creíbles para garantizar el acceso militar y comercial estadounidense a territorio clave desde el Ártico hasta Sudamérica, especialmente Groenlandia, Golfo de México y el Canal de Panamá. Garantizaremos el cumplimiento de la Doctrina Monroe en nuestros tiempos”.
El documento justifica intervenciones estadounidenses en lo que llama “defensa proactiva de la patria y frontera contra narcoterroristas que envenenan a estadounidenses”, a la vez que reconoce la mutación de amenazas como el fentanilo a la que se catalogó como arma “no convencional”, lo que recalificó el daño a “grave” por el número de muertes por sobredosis, como si se tratara de un ataque armado.
“Aseguraremos las fronteras y los accesos marítimos de Estados Unidos y defenderemos los cielos de nuestra nación mediante la Cúpula Dorada para Estados Unidos y un enfoque renovado en la lucha contra las amenazas aéreas no tripuladas. Mantendremos una disuasión nuclear robusta y moderna capaz de abordar las amenazas estratégicas a nuestro país, establecer y mantener formidables ciber defensas, y perseguir y neutralizar a los terroristas islámicos que tengan la capacidad y la intención de atacar nuestro territorio. Al mismo tiempo defenderemos activa y valientemente los intereses de Estados Unidos en todo el hemisferio occidental”.
En segundo lugar en el mapa de prioridades aparece China y el sudeste asiático, seguido de Rusia y sus intereses en el Ártico así como un planteamiento para que Europa y la OTAN se hagan cargo de la seguridad del viejo continente sin la ayuda norteamericana.
Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx
