
Estado Mayor/ 16 de noviembre de 2022
Jorge Alejandro Medellín
Tuvieron que pasar ocho años para que, en un hecho inédito, funcionarios de otro país ingresaran a instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para revisar y certificar el destino final de un lote de armas del que ,en algún momento, el Ejército Mexicano dijo desconocer su paradero.
En 2014, la Sedena le compró a la empresa alemana Dynamite Niobel Defence GMBH un lote de 4 mil 114 lanzacohetes portátiles RWG-60, calibre 60 milímetros para adiestramiento de tropas. El material fue entregado en su totalidad hasta 2018. Un año después, se supo de esa adquisición a través del sitio Compranet del gobierno mexicano, en donde la licitación apareció como una operación vigente y en seguimiento.
Pero en 2020, un periodista alemán dedicado a darle seguimiento al comercio de armamento de su país hacia el extranjero pidió a la Sedena, mediante solicitudes de acceso a la información, datos sobre el lote de lanzacohetes RWG-60. La secretaría le contestó que desconocía el destino final del armamento comprado.

Las alertas se encendieron ya que la investigación del periodista Wolf-Dieter Vogel se basaba en un informe periódico de las Naciones Unidas sobre comercio internacional de armas, en el que México reportaba la adquisición de 39 mil 900 piezas de diverso tipo y calibre en varios países.
No fue sino hasta el pasado 21 de octubre cuando un grupo de funcionarios de la Oficina Federal de Economía y Control de las Exportaciones de Alemania, que encabeza Torsten Safarik, viajó a la Ciudad de México para verificar y certificar el destino final y el uso del lote 4,114 lanzacohetes adquiridos por el Ejército Mexicano en 2014.
De acuerdo con los datos de la Sedena, en 2014 se compraron lotes de armas largas a cuatro empresas extranjeras: Barret Firearms Manufacturing Inc; Knigt Sarmament (sic) Company; FN Herstal, S.A. ‑‑cinco lotes de armas a esta empresa‑‑ y Dynamite Nobel Defense, GMBH. ARMAMENTO_VEHS._Y_AVIONES_1_JUL._22.pdf (www.gob.mx)
La información de la Sedena indica que el costo unitario de cada lanzacohetes RGW-60 fue de 14,882 euros. En total se habrían pagado 61 millones, 224 mil 548 euros por el lote completo de esta pieza de artillería adquirida para el adiestramiento de las tropas.
En su portal, la Sedena solo muestra el precio unitario de algunas armas y materiales de guerra, pero sin mencionar cuantas piezas o unidades fueron adquiridas.
Los detalles de la compra se conocieron hasta 2019 en el Informe Anual sobre las Exportaciones y las Importaciones de Armas Convencionales que los países pertenecientes en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entregan periódicamente. El documento señalaba que en 2018 la Sedena adquirió 39.900 armas de fabricantes de Italia, Estados Unidos, Bélgica, la República Checa, Alemania, Portugal, Turquía y Sudáfrica.
Entre ese stock de armas, equipo y material bélico estaban los 4,114 lanzacohetes RGW-60. En 2020, el periodista alemán Wolf-Dieter Vogel hizo un seguimiento de la venta de armas de su país a otros ejércitos en naciones con problemas de abuso a los derechos humanos. Mediante solicitudes de acceso a la información pidió a la Sedena datos para conocer el destino final de los lanzacohetes.

La Defensa Nacional le contestó que “Después de realizar una búsqueda exhaustiva de esta Secretaría, no se localiza evidencia documental de certificados, constancias o cartas del destino final, usuario final o usuario ulterior, firmado con funcionarios de esta dependencia, por el concepto de importación desde Alemania de estos 4 mil 114 artículos”, según consta en la repuesta a la solicitud de información INAI/Folio 000700236820”.
Aparecieron
El 21 de octubre de 2022, el grupo de funcionarios alemanes de la Oficina Federal de Economía y Control de las Exportaciones pudo, finalmente, visitar las instalaciones del Almacén General de Materiales de Guerra de la Sedena, en donde oficiales del Ejército Mexicano les mostraron algunos de los RGW-60, dialogaron y escucharon un mensaje de la Directora General de Asuntos Especiales en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), María de Haas, quien fue la guía y enlace entre los enviados del gobierno alemán y la Defensa Nacional de México.

A la directora María de Haas se le pidieron algunos datos sobre la visita de inspección de los funcionarios alemanes a la Sedena, pero nunca contestó a lo solicitado. En la oficina de comunicación social de la SRE se hizo la misma petición de datos, específicamente para saber los nombres y cargos de los funcionares alemanes.
La respuesta de la cancillería fue por demás reveladora. “Estoy esperando autorización de la Sedena (sic). No es información que tengamos acá y están muy insistentes en saber el sentido de la nota”, señaló la oficina de prensa de la SRE a la que se le explicó que simplemente se trataba de dar a conocer detalles de la visita e inspección.
La Sedena insistía en saber cuál sería el sentido de la nota para entregar la información a la cancillería (los nombres y cargos de todos lo funcionarios que realizaron la visita e inspección). La petición de datos se hizo el 22 de octubre. Una semana después la situación era la misma. Al final no hubo respuesta de la cancillería.

En este contexto, un medio nacional publicó un reportaje en el que aseguraba que la Sedena compró en los últimos años armamento ruso y alemán en cantidades y precios estratosféricos. En respuesta al reportaje, el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, desmintió el texto y mostró cifras y datos precisamente sobre la compra del lote de lanzacohetes RGW-60, aunque el dato del precio del lote en 2014 no correspondió con lo presentado por el alto mando militar.
Sandoval explicó que el arsenal adquirido constaba de tres tipos de armamento con fines específicos y que, en 2014, cuando fue comprado, “eran de última generación”. En detalle, se trató de 1,452 de lanzacohetes RGW60, calibre 60 milímetros, 242 lanzacohetes para adiestramiento y 2,420 cohetes para adiestramiento.

Sin embargo, el precio final que se pagó por los 4,114 lanzacohetes señalado por el general Sandoval fue de 12 millones 662 mil 892 euros (232 millones, 033 mil 217 pesos), que contrastan con los 61 millones, 224 mil 548 euros que habrían costado en 2014, esto de acuerdo con lo reportado por la Sedena en su portal de adquisición de armas y equipo.
@JorgeMedellin95
