Reclamos y justicia exigen familiares de desaparecidos por la guerra sucia a AMLO y Sandoval

Estado mayor/22 junio 2022

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Jorge Medellín

Tensa, plagada de sentimientos encontrados y luego de reclamos, mantas y pancartas exigiendo la presentación con vida de cientos de desaparecidos durante la guerra sucia emprendida por el Estado mexicano, la Ceremonia de Inicio de Actividades de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de los Hechos Ocurridos entre 1965 y 1990 con la Secretaría de la Defensa Nacional, se convirtió, en minutos, en protesta, cuando el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, habló de los militares caídos en ese mismo periodo y anunciaba que sus nombres se incluirán en un espacio alusivo al interior de las instalaciones de la SEDENA..

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritaron los familiares -hijos, nietos, sobrinos- de los desaparecidos al tiempo que el general Sandoval seguía con su breve intervención, impostaba la voz tratando de dominar las protestas y concluía sin ceder terreno, cerrando su polémico mensaje en la casa del Ejército, el Campo Militar 1-A, que, a partir de este día, será abierto para que se indague la verdad de los hechos, sin ocultar nada, según lo ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador momentos antes.

La ceremonia en el Campo Militar 1-A se dio después de la conferencia mañanera del presidente en Palacio Nacional, a la cual llegó vestido de negro, ad hoc para lamentar el doble asesinato de los jesuitas Javier Campos Morales, de 78 años, y Joaquín Mora en Chihuahua, crimen que le dio la vuelta al mundo y colocó a México como una zona de barbarie, sin pies ni cabeza ante la delincuencia organizada.

Con Obrador estaban en el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (Segob), Alejandro Encinas, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y familiares de los desaparecidos.

En un espacio semivacío en el que la mitad de las sillas estaban ocupadas por militares y otras más por familiares de los desaparecidos e invitados especiales, el presidente López Obrador aseguraba que lo sucedido no debía quedar en la superficie o en la simulación, “es necesario el compromiso y la participación de todos”, dijo, y fue desgranando objetivos y compromisos a cumplir, entre ellos el de que el Ejecutivo Federal solicitará a la Fiscalía General de la República (FGR) sumarse a los trabajos para esclarecer responsabilidades en la guerra sucia, “aun cuando se trata de una institución autónoma” (sic).

Una vez más, en defensa de la Defensa, Obrador repitió que “los actos que han manchado la contribución de las Fuerzas Armadas han estado relacionados con órdenes recibidas por gobiernos civiles”. Por supuesto, aprovechó el momento para agradecer al general Sandoval y a todos sus subalternos “la auténtica lealtad” de la SEDENA.

A su vez, Sandoval reiteró que la secretaría asumirá el compromiso de sumarse para cumplir el esclarecimiento de los hechos pasados, la dignificación de las víctimas y el acceso a la memoria histórica.

Pero fue en ese momento cuando el general anunció, sin ceder espacio a los reclamos, que militares y familiares afectados serán incluidos en las gestiones para el mecanismo integral de reconciliación social del Estado.

Y no paró allí; indicó que, como tributo y homenaje, se inscribirán los nombres de militares fallecidos con motivo de los hechos del pasado en el Monumento a los Caídos de las Fuerzas Armadas.

Las protestas no se hicieron espera y subieron de tono e intensidad, pero sin pasar a la confrontación. Los familiares de los desaparecidos hablaron con los reporteros al final de la ceremonia y se dijeron terriblemente sorprendidos por las declaraciones del general, sobre todo porque, en todos estos años, el Ejército no ha ofrecido una sola disculpa, no ha pedido perdón por las desapariciones.

Lo que hicieron, el objetivo siempre fue aniquilar a los estudiantes, a los maestros, a los campesinos, a los guerrilleros, a los políticos de izquierda; querían aniquilarlos, no solo reprimirlos, recordaban y reclamaban los sobrevivientes y sus hijos.

Que la puerta que hoy se abre no se vuelva a cerrar; que nunca más la intolerancia enfrente al pueblo con las Fuerzas Armadas, recitaba el subsecretario Alejandro Encinas entre abucheos y reclamos. Minutos antes, las hijas de guerrilleras y guerrilleros relataban ante el micrófono cómo los suyos eran detenidos, heridos, ejecutados por militares con grados, nombres y apellidos.

Micaela Cabañas Ayala, hija del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, y Alicia de los Ríos Merino, hija de una guerrillera de la Liga Comunista 23 de Septiembre desaparecida por agentes de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), hablaron como invitadas especiales, dieron nombres, grados, fechas, detalles que durante décadas nadie quiso escuchar y atender.

Al final del día, la oficina de prensa de López Obrador decidió no subir audios n fotos ni fragmentos o versiones largas de la intervención del general Sandoval en el acto. Solo hubo9 fotos y aspectos diversos de la ceremonia. Solo eso.

@JorgeMedellin95

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