Respuesta a Juan Veledíaz

México, 18 de enero.- Muy estimado Juan, con inmensa sorpresa leo hoy tu análisis (http://www.estadomayor.mx/60369) en EstadoMayor.mx . Y como disiento profundamente de lo que ahí escribes me permito hacer algunas precisiones:

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A la par que la mayoría de periodistas y/o columnistas del país mencionas temas a la ligera, sin pruebas ni información que los sustenten.  Lo que no es tu estilo.  Citaría que afirmas, textual: “Humberto Moreira sumaría un “concierto para delinquir” apoderándose por medio de documentos falsos, de poco más de tres mil millones de pesos”.

A lo que me permito recordarte que quien ha sido responsabilizado legalmente de obtener un préstamo bancario, bajo la presentación de documentos falsos de prestaciones federales, fue Javier Villarreal, actualmente preso en Estados Unidos.

Estamos hablando de un préstamo cuyo monto, obtenido de manera irregular, entró a las arcas públicas de Coahuila.  En ningún momento existe investigación penal alguna, ni aquí ni en Estados Unidos, que pueda probar que Humberto Moreira se quedó con esos tres mil millones de pesos que, como sabemos, serían muy difíciles de sustraer y/o ocultar.

Fue Javier Villarreal quien deposito sumas millonarias en el extranjero, quien compró empresas en Estados Unidos, por eso está preso.  En repetidas ocasiones Humberto Moreira declaró que no conoció estos movimientos.  Yo trabajé más de dos años a su lado, y creo su versión porque Villarreal se movía de manera independiente, mientras el gobernador confiaba en él.  El primer secretario de finanzas que tuvo fue, precisamente Jorge Torres, después su sucesor interino.  Villarreal era gente de él y de Rubén Moreira.

Humberto Moreira nunca investigó si era cierto lo que le informaban sobre Villarreal.  Es un hombre de buena fe que creía en la gente que lo rodeaba, error terrible pero que no lo convierte en delincuente.

Respecto a lo que afirmas en otra parte de análisis, tan semejante a lo que publica Proceso esta semana, sobre que Humberto Moreira abrió la puerta de La Laguna a los Zetas, te diré que al inicio de su gobierno Torreón estaba gobernado por un Presidente Municipal panista, en tiempo de un Presidente de la República panista, enfrentado al gobernador priísta.  Y que me constan las denuncias que hizo sobre la protección de éste a grupos criminales, al mismo Felipe Calderón.

La XI Región Militar tiene, como sabes bien, sede en Torreón.  El primer encargado de ésta, durante el mandato de Humberto Moreira, fue el general Jorge Juárez Loera, que años después sería asesinado en circunstancias muy complicadas, presuntamente por dinero de comisiones por compras militares. Ante la permanente tolerancia, incluso protección de éste jefe militar al presidente municipal, cuya policía estaba totalmente coludida con criminales, yo fui enviada por Humberto a solicitar al entonces Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, que cambiasen a dicho jefe militar.

Lo que sucedió, y en su lugar enviaron al general Mario Marco Antonio González Barreda, hombre de total confianza de Galván, que era su amigo personal y había sido su vecino el sexenio anterior.

Con González Barreda diseñamos el “Modelo Coahuila” que ha sido el experimento de mayor participación de jefes militares en funciones de seguridad en una entidad.  Fueron 16 jefes militares, generales, coroneles y tenientes coroneles, con cerca de 200 militares y militares en situación de retiro bajo su mando.  Todos coordinados por el Jefe de la Región Militar.  Te remito a mis crónicas y análisis publicados en diversos medios, así como en EstadoMayor.mx sobre esto.

Juntos fracasamos en nuestra lucha contra los criminales, después de año y medio, porque el general González Barreda y yo nos quejamos en repetidas ocasiones sobre la protección que tenían criminales, en Torreón y en todo el Estado, del entonces Fiscal Humberto Torres Charles, cuyo hermano enfrentó después una orden de aprehensión federal por esto.

Y nuestras quejas, la promesa de Humberto Moreira de quitarlo, se enfrentaron con la gran fuerza que tenía su hermano, jefe de asesores, Rubén Moreira quien consiguió que permaneciera Torres Charles en su puesto.

Los meses que combatimos la criminalidad, yo era la coordinadora, los pagamos con muchas amenazas de muerte, con el asesinato del coronel Arturo Navarro López.

Sobre esto quisiera compartirte algunas reflexiones.  Primero que desde el mismo día que se conoció su nombramiento como director de la policía municipal de Piedras Negras hubo un rechazo inmenso.  El mismo día en que tomó posesión, con violencia entraron al Cabildo municipal varios policías, entre ellos Roberto Muzquis su antecesor, exigiendo su salida.  A las amenazas que recibió se sumó la indecisión del entonces presidente municipal, Raúl Vera Erhad.

Cuando el coronel Navarro había cumplido 17 días en esa comandancia, de cara a las protestas y paros de los policías que sabíamos estaban bajo las órdenes de Los Zetas, este presidente municipal fue a ver a Humberto Moreira para pedir que quitasen al militar.

No solamente se negó Humberto Moreira, sino que me pidió que fuese a verlo para ofrecerle todo el apoyo.  Yo estuve con él la tarde del viernes 24 de abril con estos ofrecimientos, le pedí que se fuese a vivir a la Zona Militar y que aceptase escolta.

Al día siguiente, mientras el general Galván recibía mi informe sobre la situación en Piedras Negras, a las 6.30 de la mañana, le llamé para informarle que lo habían asesinado con 12 disparos de AK 47.

Hasta la fecha llevo el pesar de su muerte, que no hubiese sucedido si yo no pido su nombramiento.

También el general Pacheco, director de la policía municipal de Monclova, ese mismo año 2009, fue objeto de un atentado por parte de Los Zetas, donde murieron tres de sus escoltas, dos militares en situación de retiro y un marino.  Me encargué de enterrarlos.

Por instrucciones de Humberto Moreira las viudas de estos cuatro militares recibieron un seguro de vida y se les siguió pagando el sueldo íntegro, con prestaciones, de sus maridos por todo el sexenio. Tal vez en esto, como en otras acciones de protección a los jefes militares, así como el pago de los mejores sueldos que se han erogado a jefes militares en posiciones de seguridad, se gastó parte del dinero que ahora dicen que se robó.

 

Mencionas Piedras Negras en tu análisis, después de este asesinato enviamos al general Zaragoza, que a su vez se enfrentó con los Zetas.

Cuando hablas de una matanza en Allende se la adjudicas a Humberto Moreira cuando, tú mismo aceptas, tenía 2 meses de haber dejado la gubernatura.  Y Torres Charles estaba como gobernador sustituto, y los jefes militares se habían retirado de Coahuila.

Varios de los jefes policiacos que logramos correr en este tiempo fueron reintegrados a sus posiciones por la gente de Rubén Moreira, uno de ellos fue Rodolfo Castillo, que fue corrido por el general Ubaldo Ayala Tinoco cuando fue director de la policía municipal de Acuña, precisamente por vinculaciones criminales.  Este señor fue quien llevó con engaños, en su calidad de subdirector de la policía de esa población bajo el gobierno de Rubén Moreira, al hijo de Humberto Moreira a las afueras de esa población para que los Zetas lo asesinaran, en represalia al asesinato del sobrino del Z40.

Ignoro de donde vengan las acusaciones del empresario Rolando González Treviño, pero éste nunca estuvo en el círculo cercano de Humberto Moreira.  Y quien compró radiodifusoras fue Rubén Moreira, no Humberto.

Villarreal nunca fue “operador” del Profesor Humberto Moreira.  Es un bandido.  Un hombre sin escrúpulos que también tuvo la protección de Rubén Moreira.

Repetir las acusaciones que todos los medios de comunicación han hecho contra Humberto Moreira a partir de su detención en España, donde el delito que se le imputa es el origen de los 200 mil euros que depositó en cuentas en bancos españoles a su nombre (todo dentro de la Ley, sin ocultar nada) mismos que utilizó para su manutención durante dos años, no me parece que ayude a la divulgación de la verdad.

Si Moreira fuese un delincuente podría haber llevado dinero en efectivo y vivir así, sin cuentas bancarias.  Como hacen los criminales.

Te agregaría que cuando Humberto se casó con Vanessa Guerrero, hija de un conocido empresario de Piedras Negras, su familia puso a nombre de ella, en una cuenta de Estados Unidos, 22 millones de dólares y le regaló una residencia en San Antonio. Igual que le amueblaran su casa en Saltillo.  Humberto podría vivir del dinero de su mujer sin problemas el resto de su vida.

Aprovecho para saludarte con afecto.

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX

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  1 para “Respuesta a Juan Veledíaz

  1. Avatar
    18 de enero del 2016 en 15:30

    Conclusión: Ser pendejo no es delito. (¿Será un buen requisito o excusa?)

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