Una pausa de reflexión: Cómo los Derechos de los Niños se quedan en los suelos

Unicef. Foto: EspecialMéxico, 21 de julio.- Las publicaciones de la foto del niño muerto en el ataque de Ostula, Michoacán violan los derechos de identidad y respeto que proclama la Convención de los Derechos de los Niños. Su viralización en redes sociales anula el cuidado en Primeros Auxilios Psicológicos y evita la construcción de Cultura de Paz en la sociedad.

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Me siento triste y con miedo. Triste por ver la foto del niño de 12 años (que por respeto a su identidad nombraré sólo por sus iniciales) ERG, recostado en la camilla, con un ojo abierto como si estuviera viendo al infinito, pero sin vida; muerto en el ataque del pasado domingo en Ostula, Michoacán.

Lo veo en los periódicos, en la difusión tan inmediata de redes sociales, con textos encima como una propaganda más de ideas sociales y políticas. Ahí es donde me dio miedo. La gente que lo mató no se detuvo a pensar que era un niño, pero la sociedad civil tampoco se detiene a pensarlo al replicar su foto sin más.

La Convención de los Derechos del Niño, proclamada en la Carta de las Naciones Unidas y publicada por la UNICEF, determina que “en los casos que los niños, niñas y adolescentes estén involucrados en hechos de violencia o en conflicto con la ley, no se deben publicar sus fotografías o algún tipo de dato personal a fin de preservar su identidad, tal como se establece en el artículo 16 de dicha Convención y en el artículo 18 de la Ley 136-03 Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes. (…)

En ese sentido, cuando se habla de niños, niñas y adolescentes es importante considerar la responsabilidad que deben asumir ante sus actos la familia, la comunidad y el Estado, según se establece tanto en la citada Convención como en el artículo 69 de la Ley 136-03. (…) La acción de mostrar las imágenes de niños, niñas y adolescentes víctimas de situaciones traumáticas daña su dignidad y afecta su integridad, pudiendo además ocasionar secuelas insuperables en sus vidas.”

La identidad de una persona no sólo se establece en vida, se queda más allá de su muerte. La identidad de ERG se sigue construyendo para su familia, para sus amigos y ahora para toda la sociedad mexicana. Se publica y se comparte su imagen sin ningún interés por los tratados de la infancia, por el respeto a sus derechos humanos, por el mero pudor y atención al luto de su familia.

Lo que le pasó fue lamentable, no tiene nombre; pero se puede trabajar el dolor, se puede contener el agravio. Según la aplicación de Primeros Auxilios Psicológicos del Centro de Crisis en la Universidad Autónoma de Barcelona (una herramienta para trabajar los niveles de activación psicológica en momentos de crisis y evitar Síntomas de Estrés Postraumático o secuelas psicológicas más graves), es importante evitar el contacto de medios de comunicación en una situación de crisis y más cuando las víctimas son niños y niñas. También propone que la red social de la víctima debe ser un pilar fundamental para la contención del duelo. Es una tarea primordial del entorno social de las víctimas, evitar que las emociones se desborden. Esa es nuestra responsabilidad social: contener y respetar.

El domingo por la noche, había varias publicaciones en Twitter sobre el tema, una joven decía: “para hacer consciencia haz RT a la foto”. En estos análisis de discursos hay más niveles de mensajes por ver, hay más en el trasfondo de cualquiera de los dos extremos que se enfrentan. Las y los que estamos en medio nos toca poner una pausa, hacer un alto, tomar responsabilidad. No hacer consciencia desde la reacción, sino desde la reflexión y el respeto.

Como mamá me siento destrozada por ver a un niño así, pienso como si fuera mi hijo y no me gustaría que esta fuera la última imagen que tenga de él. Ahora pienso en mi hija, que ve la primera planta del periódico o el TL en redes sociales, ¿cómo explicarle? ¿cómo trabajar su duelo también?

Hasta ahora no hay versión oficial, no hay contrapartes, no se sabe a ciencia cierta qué pasó. No hay un análisis de fondo. Sólo se sabe que un niño murió; que sin ningún pudor se visibilizó su muerte. Respetemos a su familia, respetémonos a nosotras y nosotros como sociedad, respetemos a nuestros niños y niñas. Hagamos consciencia desde otros recursos, no desde la emoción reactiva. No sigamos el ciclo de violencia.

Todo el día he tenido ganas de llorar. En la mañana, dos clientes de una tienda de abarrotes donde yo estaba, se pelearon de forma verbal y física porque no había espacio para los dos en el mismo pasillo. A los lugares que he ido entre ayer y hoy, hay un silencio incómodo. La sociedad estamos afectados por el hecho. La violencia impacta en la esfera psicosocial de las personas, tiene su origen en las condiciones sociales, nos afecta a todas y todos. De nuevo, vayamos más a fondo.

Según el teórico colombiano en Cultura de Paz, Bernardo Toro, un paradigma fundamental para hacer el cambio en una sociedad violenta, es el Cuidado. Si hacemos una restructuración donde la sociedad civil nos cuidemos entre todas y todos, el nivel de contraparte de violencia pierde fuerza. Luchemos, protestemos desde el respeto y la consideración.

Como mamá me siento indignada. Los que lo mataron no lo respetaron. Nos queda a nosotras y nosotros respetarlo desde el pudor y el duelo.

Descansa en paz ERG.

Diana Medina

Estado Mayor MX

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