Se agrava escasez de víveres

México, 22 de septiembre (Reforma).- A la tragedia por el paso del ciclón “Manuel” ahora se suma la cada vez más preocupante escasez de alimentos y agua potable en las localidades afectadas.

En Guerrero, Pedro Valladares, comisario de la comunidad El Molote, cercana a El Paraíso, otro pueblo devastado, tuvo que viajar un día para llegar a Atoyac de Álvarez en busca de víveres.

Su travesía fue “recompensada” en la cabecera municipal con tan sólo cinco costales de alimentos, los cuales tardará otro día en llevar hasta su pueblo.

“Lo único con lo que nos pudieron ayudar es con estas cinco despensitas, que, en total, no son más de mil pesos en alimentos”, comentó.

Explicó que, en su localidad, hasta donde no ha llegado la ayuda oficial, viven 250 personas, de las cuales 80 son niños.

Como las hormigas

El Molote no es la única comunidad serrana de la Costa Grande que sufrió daños, también tuvieron inundaciones y deslaves: El Iris, El Edén, La Tranquita, El Ranchito, Los Planes, Los Lugardos y La Felicidad.

Fueron tres días, entre el 13 y 16 de septiembre, de lluvias torrenciales que hicieron reblandecer distintas partes de la montaña y desbordaron ríos y embalses.

“Todos los pueblos de la montaña están afectados, unos más, otros menos, y además de los destrozos que tuvieron, todos estamos incomunicados, la carretera es ya inservible”, señala Alberto López, habitante de La Felicidad, la que ahora le queda a tres días de la cabecera municipal.

Tras el paso de “Manuel” y conforme los alimentos se fueron acabando, indica Cristina Martínez, residente de Los Lugardos, la gente ha comenzado a salir de sus comunidades en búsqueda de víveres, pues sabe que pasarán meses para que la carretera vuelva a funcionar.

“Ahora sí que salimos como las hormigas, a buscar comida”, dice la mujer de 75 años, quien de La Estancia a la cabecera municipal de Atoyac se transporta en un camioneta colectiva, en la que va 23 pasajeros, cuatro de ellos en el toldo.

El puente de Coyuca

Por esta construcción de concreto no puede pasar ningún vehículo, pues la crecida del río lo seccionó en tres partes, sin embargo, una vez que el afluente bajó su nivel, la gente encontró la manera de cruzarlo: tendieron un par de escaleras construidas con troncos, habilitaron unas lanchas -que ya le han dado sustos a más de uno porque han estado a punto de voltearse-, e hizo camino entre el lodo y el afluente para pasar de un extremo a otro.

Conforme pasan los días, aumenta el número de personas que cruzan en dirección a Acapulco para surtirse de víveres o van ya de regreso -ayer se calculó en 500 por hora-, lo que ha hecho que policías municipales de Coyuca controlen el tráfico de quienes suben por la escalera para no sobrecargarla y hacen lo mismo con las lanchas.

También, la autoridad municipal fijó un horario para poder cruzar, de las 7:30 a las 19:30 horas, que es cuando hay luz de día, pues en la noche, con las lluvias de la tarde, los afluentes vuelven a crecer y la oscuridad no da mucho margen de visión.

Escasez de agua en Acapulco 

Aunado a la carestía de alimentos y agua embotellada en Acapulco la falta del agua potable se agrava en este Municipio tras el colapso de su sistema de suministro, reconoció la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama).

En entrevista, la vocera del organismo paramunicipal, Mireya Valle, señaló que no hay fecha para que vuelvan a operar con normalidad pero realizarían acciones emergentes para mantener el servicio en las zonas más necesitadas como hospitales, albergues, centros de salud.

“No hay agua, Capama no está suministrando agua, ni para la zona baja, ni para ningún lado, no hay agua en la tubería de Capama”, dijo.

La funcionaria explicó que los sistemas de captación Papagayo 1 y Papagayo 2, que están al margen del río Papagayo y son pozos someros, fueron los que quedaron completamente inundados y llenos de lodo.

Otro de los problemas es que la subestación eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) está bajo agua y no se puede dar servicio a las plantas.

La crecida del río Papagayo fue la principal causa para que el conjunto de sistemas quedara inservible, reconocieron autoridades.

Algunas estimaciones de autoridades federales y estatales señalan que dentro de 15 a 25 días podrían comenzar a reparar de manera parcial la maquinaria para dotar de agua a la población.

“Para poder mitigar un poco esta situación se va a poder echar a andar los próximos días uno de los tres pozos del sistema Lomas de Chapultepec y éste va a dar aproximadamente 400 litros por segundo y se piensa distribuir el agua a la parte baja del puerto”, detalló Valle.

En una situación normal, el Municipio recibe 2 mil litros por segundo.

Además, las autoridades también pretenden contar con plantas potabilizadoras y pipas para abastecer el líquido.

Se planea que al menos 300 vehículos para transportar el agua arriben de estados como Morelos y Distrito Federal.

Ayer, el Gobernador Ángel Aguirre reconoció la problemática por el agua.

“Nuestros sistemas, particularmente de agua potable, se nos colapsaron, las tres fuentes de abastecimiento”, dijo el Mandatario estatal durante el diagnóstico de daños hecho ayer junto con el Presidente Enrique Peña Nieto.

Ante esto, el Ejecutivo federal indicó que trabajan por darle suministro a la zona turística.

“Estamos haciendo un trabajo que a lo mejor no se aprecia mucho o no se conoce, pero es, quizá, uno de los retos mayores que tenemos hoy para Acapulco, que es garantizar el suministro de agua potable.

“Estamos, creo, en oportunidad de poder asegurar que en próximos días así habrá de ocurrir, para poder garantizar que el turista que visita Acapulco no tenga inconvenientes, y tenga la tranquilidad de que todos los servicios que espera encontrar aquí, en Acapulco, realmente, los podrá tener a satisfacción”, dijo Peña Nieto.

Alfonso Juárez

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