
México, 23 de julio.- Los gallos de pelea tenían puestas las navajas y, lentamente, con una ira apabullante, el interno iba quitándoselas para guardarlos en un costal, delante del director de la cárcel de Chetumal. Tenían ganas de pegarme, yo había llegado con instrucciones directas del gobernador y no podían objetar nada, tenían que entregármelos.…




