La política-ficción de Michoacán

México, 2 de julio.- El comisionado Alfredo Castillo y el gobernador sustituto del estado de Michoacán, Salvador jara Guerrero, bien podrían dejar sus actuales empleos y dedicarse al arte de la magia callejera.

En su acto conjunto de ilusiones ópticas, generan la idea de una entidad con las autoridades más respetables, con una soberanía intacta, donde no existe el crimen y donde reina la paz. A este singular malabarismo de prestidigitación le han llamado: Plan Michoacán.

Enfocado en el financiamiento de programas de prevención social y prevención de la delincuencia, a través del reforzamiento de valores y la educación, así como de un proyecto de coinversión con recursos del gobierno estatal y la Secretaría de Desarrollo Social para fortalecer la participación y cohesión ciudadana, el Plan Michoacán pareciera ser el banderazo de salida para la implementación la última fase de la pacificación de la entidad.

Sin embargo, la imagen de un Michoacán en paz, es otra ilusión óptica perpetrada por las autoridades si nos remitimos a las cifras oficiales. Según datos del propio Secretariado Nacional de Seguridad Pública, los homicidios dolosos en la demarcación aumentaron en un 55% en los primeros tres meses del año en curso en comparación con el mismo periodo de 2013 y el comisionado Castillo confirmó un aumento del 30% en denuncias.

Por otro lado, el laureado Plan Michoacán da la impresión de levantar cortinas de humo y ser un mero distractor para dejar sin respuesta varios cuestionamientos por parte de la sociedad a la estrategia implementada por el gobierno federal para abatir los actos delictivos en el estado priísta.

El plan falla en informar:

  • Cuando el comisionado Castillo culminará sus funciones extraordinarias.
  • Como se llevará a cabo el proceso de aplicación de controles de confianza a los nuevos grupos de defensa rural.
  • Cada cuando serán certificados los integrantes de dichas corporaciones.

Por si fuera poco, aún queda por aclarar:

  • El caso de la dimisión del ex gobernador Fausto Vallejo, que aunque la versión oficial dice fue por motivos de salud, se da en el marco de la aparición de ciertas fotos en las cuales su hijo aparece con el cabecilla de Los Caballeros Templarios, mejor conocido como ‘La Tuta’.
  • Las tan sonadas investigaciones contra las autoridades locales coludidas con el crimen organizado –como se dio con el antiguo secretario de gobierno Jesús Reyna-.
  • La permisividad de la Secretaría de la Defensa Nacional para que los integrantes de las autodefensas portarán armas de uso exclusivo del Ejército.
  • El nivel de involucramiento en el diseño de la estrategia de seguridad del otrora asesor del presidente Peña Nieto, Óscar Naranjo.

El peor escenario posible, más allá de que los temas antes expuestos queden con respuestas incompletas, es que nuestras autoridades tomen una postura de “borrón y cuenta nueva”, aprovechándose del conocido estigma de la memoria a corto plazo de los mexicanos y que con ello Michoacán siga siendo un laboratorio de prueba y una mina de oro tanto para los criminales propiamente identificados como para los criminales escondidos bajo el auspicio de las leyes.

Angel Silva Juárez

@Usul16

Estado Mayor

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