México, 2 de julio.- Las fotografías del lunes. La forma es fondo en política. Por eso tiene tanta fuerza, tanto significado, la imagen de Alfredo Castillo “Comisionado” dando un comunicado de prensa en la Secretaría de Gobernación, flanqueado por altos jefes militares uniformados.
Por eso es tan impactante la fotografía de Alfredo Castillo “Comisionado” saludando al Presidente de la República a su llegada a Michoacán, con el mayor protagonismo.
Por eso es tan memorable la imagen que da cuenta del protocolo presidencial que ubica, en un acto ajeno al tema de justicia, en Michoacán a Alfredo Castillo “Comisionado” a pocos asientos de distancia, justo en la primera línea que tienen, también, el Secretario de Gobernación y el gobernador.
Uno tiene que preguntarse cuál es el papel de Castillo. Hasta dónde termina su inmenso poder. Todavía más rotundamente establecido por haber sido él, personalmente, quien llevó al hoy gobernador sustituto a presentar con los diputados locales que lo “eligieron”. Que fue él, abiertamente, quien lo condujo con las diferentes autoridades locales. Que fue él quien sancionó los nombramientos del nuevo “Gabinete”.
¿O alguien duda de que él manda por encima del gobernador, de lo que dice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos?
Así, con estas formas que son fondo en el sistema político mexicano, resulta fácil entender que la figura de poder en Michoacán es Alfredo Castillo.
De ahí a que este “Comisionado” sea el “Estado” habría poca distancia, al menos en su esquema mental. ¿Castillo encarna al Estado? Qué triste, que terrible sería que pudiese ser así.
Porque Castillo declaró, flanqueado por el uniforme militar, que Mireles está preso porque “Desafió al Estado”.
Y vaya que se necesita tomar aire para asimilar la trascendencia de su declaración.
Porque la única traducción a esto es que todas las conductas de Manuel Mireles son inaceptables, pero la más inaceptable de todas estas es haberse atrevido a desafiar a Alfredo Castillo declarando que éste había recibido 5 millones de dólares de “La Tuta” para su campaña en el Estado de México. Gota que derramó el vaso de la poca paciencia de Castillo para con sus interlocutores.
De esta manera Mireles pasa a ser un “enemigo” del Estado, alguien que debe ser “eliminado” de la vida pública y recluido en una cárcel de extrema seguridad para “callarlo”.
En este contexto no habría sido detenido por portar armas, que ya quedó establecido también por el mismo Castillo que no las tenía encima sino en su camioneta, sino por “desafiar” al Estado. O sea como un guerrillero… O no alcanzó a imaginar un símil de tan fuerte que es la calificación de Castillo.
¿Los delincuentes, los líderes del crimen organizado, los secuestradores “desafían” también al Estado? ¿Y AMLO por citar a alguno? Tal vez también Carmen Aristegui o cualquier comunicador “incómodo”.
Hasta antes de esta declaración yo pensaba, millones de mexicanos también, que la justificación legal para detener al líder de las autodefensas, a un médico michoacano que tiene gran protagonismo, era la comisión de un delito. Que de manera repetida, pública y ostentosa cometieron desde hace más de un año en Michoacán él y muchos otros. Qué el problema mayor surge no de incumplir con la Ley, sino de no acatar el “pacto” que suscribió Castillo con los autodefensas para que no siguieran armados, para volverse “autoridad” con el pago de muchos miles de pesos.
¿Qué le hizo pensar al comisionado Castillo que la dimensión de Mireles era tan grande como para ser un enemigo del Estado, no de Michoacán, no de las leyes sino del Estado Mexicano en su conjunto?
Si fuese franca diría que fue una declaración torpe estúpida. Una admisión en automático de algo que va contra toda la política, la personalidad, los principios del Presidente Enrique Peña Nieto: La utilización de la fuerza pública, de las instituciones de justicia, como respuesta a aquellos que se atreven a no estar de acuerdo, a no acatar las razones de su gobierno.
Que terrible sería que esto sucediese.
Y que además acepta lo que muchos señalan hoy: El fracaso de la política en Michoacán, de la negociación, de lo importante.
¿Desafían al Estado Mexicano quienes publican insultos en redes sociales o quienes bloquean el periférico por el tema del “Hoy No Circula”? ¿Quién puede dictaminar cual es un desafío contra el Estado Mexicano y cómo debe responderse a éste?
Lo cierto es que las mismas imágenes de la visita presidencial a Michoacán muestran un rostro muy duro, casi enojado, preocupado del titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Osorio Chong. En contraste con la cínica felicidad de Castillo.
Los vídeos de la detención de Mireles y su gente son muy ilustrativos. La forma en que fueron sometidos automáticamente por un pequeño grupo de policías federales y soldados nos demuestra que era muy fácil hacerlo hace un mes, hace 15 días o dentro de 10 días. Ni siquiera estaban todos armados. La suma del número de armas y de hombres no concuerda, porque se llevaron a 82 personas y oficialmente hablan de 40 armas largas.
¿Estos desarrapados que vemos en la imagen eran un peligro para el país?
Unos fueron enviados al penal de Michoacán, otros a Nayarit, y Mireles a un penal federal donde fue humillado, rapado, maltratado, recluido sin medicinas ni alimentación adecuada, ANTES DE SER DECLARADO FORMALMENTE PRESO POR EL JUEZ. O sea, por desafiar al Estado, como afirmó el “Comisionado” Castillo fue juzgado y castigado sin autoridad de por medio.
¿Y el respeto obligado a la ley? ¿Qué hace calificar a Mireles como un “reo peligroso” para la sociedad? Fue tratado, ostensivamente, como el propio “Chapo”.
Y todos sabemos que Mireles era un médico reconocido en su comunidad que fue víctima, él y su familia, sus amigos, todos, de los criminales por una situación grave de omisión de la autoridad en Michoacán. Esto, como ya dijo el senador Aureoles debe ser tomado en cuenta por la autoridad.
¿Y los derechos humanos? ¿Y la Ley que no se aplica en Michoacán, que no ha llevado a la detención del hijo del exgobernador Vallejo retratado con “La Tuta”?
Mireles fue detenido horas después de declarar en contra del comisionado Castillo. La respuesta oficial está, a priori, llena de sospechas. Que aumentan porque se habló de droga en su camioneta, y luego se desdijo esto hasta hacerlo pequeñas cantidades, se le intenta destruir mediáticamente olvidando que fue uno de los primeros interlocutores que escogió el propio Castillo.
Mireles Fue sometido con prácticas fuera de la Ley, según sus declaraciones donde afirma que le pusieron una capucha negra lo que lo hizo pensar que iban a tirarlo del helicóptero en que lo transportaban. Y ya es un preso de conciencia. Todos los claroscuros de su historia se han desdibujado por su detención.
Tal vez por eso se veía tan tenso, tan preocupado, tan enojado Miguel Osorio Chong. Tal vez reflexionaba en el futuro de un hombre a quien el Estado, ahora sí que el Estado Mexicano, ha hecho tan poderoso como a Alfredo Castillo…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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