Son guerreras fuera y dentro del tatami

México, 8 de abril (Reforma).- Una medalla en el Campeonato Mundial de Taekwondo de julio en Puebla ya no significará sólo un mérito más en su palmarés deportivo.

Para María del Rosario Espinoza, Jannet Alegría y Guadalupe Ruiz, puede significar un ascenso a Cabo en el Ejército Mexicano.
Las taekwondoínes tricolores, soldados auxiliares oficinistas de la Dirección General de Educación Militar, aseguran que desde niñas su sueño era alistarse en esta institución.
“Para mí siempre fue muy importante tener una muy buena disciplina y una muy buena imagen que transmitirle a la ciudadanía y es algo que noté a simple vista una vez que ingresé (al Ejército) y me ha gustado mucho”, explicó Espinoza, doble medallista olímpica y ex campeona mundial, quien causó alta el pasado 1 de julio.
Alegría, bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, destacó que la milicia tiene muchas cosas en común con el taekwondo.
“Desde niña había visto muchas películas del Ejército Mexicano, me gusta su uniforme, cómo son de aguerridos, que siempre sacan ese carácter, y en el deporte yo me identifico mucho porque igual tienes que sacar esa casta, ese carácter por el País, y es igual aquí en el Ejército”, consideró Jannet, quien se enlistó el 1 de mayo, al igual que Guadalupe.Como ellas tres, otros 18 atletas mexicanos están enrolados en la milicia, lo que les permite disfrutar un salario como soldados, seguro social para ellos y sus padres, un adiestramiento militar que no interfiere con sus entrenamientos y la posibilidad de ascender en la escala jerárquica castrense.

Como cualquier elemento del Ejército, las peleadoras se sometieron a un adiestramiento individual, mínimo requerimiento para pasar de la vida civil a la militar, donde aprendieron legislación militar, aspectos de educación física y materias que las preparan para ser soldado.
Posteriormente se enfocaron en un programa deportivo de su disciplina que les permita continuar con su preparación para los torneos nacionales e internacionales.
“Ha cambiado mucho en mi vida diaria y en mis entrenamientos, por la disciplina y los valores que tengo”, dijo Guadalupe, número 7 del ranking mundial en la categoría de más de 73 kilos.
Para ascender de rango, las deportistas deben cumplir un año como soldados y dar resultados en las competencias importantes del ciclo olímpico.
“Son muchos los beneficios que tengo al estar en esta institución, principalmente el seguro social tanto para mí como para mis padres y también mi salario como soldado, que es un gran apoyo para mí”, dijo Espinoza.
Las deportistas están obligadas a cumplir con las leyes militares, por lo que deben atender a los llamados en el Colegio Militar, y cada vez que salen del País, ya sea para competir o de vacaciones, deben solicitar autorización a la institución.
María, Jannet y Guadalupe enfatizaron que al término de su carrera deportiva desean seguir en las filas del Ejército Mexicano.

Así lo dijeron
 

“Me inspira mucho el hecho de la formación militar, sobre todo porque es un ejemplo no solamente para nosotros como deportistas sino para la humanidad en general”.
María del Rosario Espinoza, doble medallista olímpica
“Al ponerme el dobok (uniforme de taekwondo) con el nombre de México para mí es algo que me llena de emoción y me eriza la piel, es igual cuando me pongo el uniforme de soldado, con orgullo lo porto y digo: ‘soy soldado'”
Jannet Alegría, bronce en Juego Panamericanos Guadalajara 2011
“Uno debe de tener mucha disciplina y mucha lealtad con el Ejército y es igual en el deporte, son dos disciplinas que se complementan”.
Guadalupe Ruiz, lugar 7 del ranking mundial en +73 kilos
Jocelín Flores

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