Lo que no tizna, mancha

Ciudad de México, 23 de octubre.- La detención del general Salvador Cienfuegos Zepeda ha propiciado el surgimiento de una gran cantidad de “analistas” que firman notas, o las leen en programas de radio, supuestamente enterados de la intimidad de las fuerzas armadas, de usos y costumbre que son Ley, y tergiversan la realidad a su antojo. Con cinismo infinito han convertido al que fuera secretario de la Defensa Nacional, una carrera militar de más de 50 años detrás, en un criminal. Han inventado renuncias y negativas a renunciar del alto mando. Han tergiversado historias del pasado en la búsqueda de otros militares “criminales”.

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Sobre todo, han mentido abiertamente.

El primero de ellos, Raymundo Rivapalacio, quien en su columna del día 20 de octubre de este año, titulada “Los cabos sueltes del general”, asegura que el Presidente de la República “había desoído sus dos recomendaciones para relevarlo al frente de la Secretaría de la Defensa, y se había inclinado por el general Luis Cresencio Sandoval, el vigésimo segundo de los 23 generales de tres estrellas con posibilidades de ser nombrados… por ser quien tenía menos compromisos adquiridos internamente”.

No hay tal lista, no se sabe de dónde sacó Rivapalacio el número de 23 generales de división, y sobre todo de qué manera decidió que unos tienen posibilidades “de ser nombrados”, y otros no.

La Ley es muy clara, para convertirse en secretario de la Defensa Nacional hay que ser general de división y mexicano por nacimiento. Punto.
Es inverosímil que haya existido una recomendación de dos generales. Lo que es rutinario es presentar cinco o más nombres de generales, quienes tienen mayor antigüedad, quienes se han desempeñado en lo operativo, la educación militar y la administración. Hasta ahí. El método cambia a petición del mandatario electo. Con Felipe Calderón Hinojosa hubo un desayuno en la Secretaría de la Defensa Nacional con todos, todos los generales de división presentes, para que uno por uno se presentase y dijera sus puntos de vista.

Es amplísima potestad del Ejecutivo nombrar al titular de la SEDENA durante su gobierno.

Cuando el columnista político, varias veces defenestrado por el propio Presidente de la República, afirma que el general Sandoval era quien “menos compromisos adquiridos internamente”, miente. Porque esos compromisos ni existen ni pueden existir.

Afirmar que con la llegada del general Sandoval el general Cienfuegos “quedaba desprotegido”, es una infamia. Primero porque no tenía de qué o para qué estar protegido. Y después, como se ha dicho hasta el cansancio, porque todos los generales que tenemos actualmente han estado bajo el mando de Cienfuegos. Y al hacerlo se establece una relación de respeto. El general Luis Cresencio tiene respeto, amistad, afecto por quien fue su jefe, como muchos otros generales.

El absurdo inmenso, fuera de toda realidad y conocimiento militar, es que el señor Rivapalacio escribe que existe “la duda de… si fue detenido en Los Ángeles la semana pasada o fue una entrega pactada”.

Ignora intencionalmente la detención ilegal y arbitraria que sufrió la esposa y nietos del general Cienfuegos…

Redacción / EstadoMayor.mx

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