FRAGATA – Militarizar puertos, combatir la corrupción ¿Cuál es el límite?

Ciudad de México/ 12 octubre.- El proceso de militarización emprendido por el presidente Andrés Manuel López Obrador en diversas estructuras de la administración pública en el país es innegable. Quien no lo quiera ver o lo niegue, circula en la conveniente justificación del estilo 4T.

Anuncios

El sustento ético y moral que ha llevado al presidente a emprender una cruzada contra la corrupción es claro e incuestionable, sobre todo si se le mira desde la perspectiva política de una reconstrucción nacional que transite desde la raíz de la madre de todos los problemas del país: la corrupción en todas sus formas y alcances.

El problema con este intento de solución presidencial radica no solo en el fondo y la forma de llevar adelante una política de sanación administrativa, sino en los alcances y consecuencias de la misma a largo plazo. La militarización es un hecho. Nadie la va a detener, por lo menos en este sexenio, pero ¿hasta dónde va y debe llegar?

El punto a revisar radica en saber cuáles serán sus límites, cuáles serán los mecanismos de control externo en este proceso inédito en la historia del país, así como visualizar de qué manera impactará la militarización en el tejido social, en las relaciones civiles-militares que viven momentos impensados.

Este proceso de militarización tiene una base real, un sustento jurídico en el artículo 1º de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aéreo Mexicanos, “donde la fracción cuarta mandata realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país”, ha señalado el general secretario Luis Cresencio Sandoval.

Las otras misiones orgánicas de las fuerzas armadas siguen en marcha, de manera limitada o con menor intensidad e impacto –como la del aseguramiento de drogas y destrucción de plantíos de enervantes–, pero la esencia, la médula de lo ordenado por el presidente está en la letra del artículo 1° de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, del cual López Obrador rescata lo relacionado con “las acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país” para actualizarlo y hacer que los militares cumplan a fondo con lo que dice el texto legal.

En esta dinámica, la lectura correspondiente indicaría que Obrador estaría sacando del marasmo militar-civil a las fuerzas armadas, movilizándolas para alcanzar dos o tres objetivos a mediano y largo plazo: hacerlas cumplir con una parte fundamental de su esencia como fuerza al servicio del pueblo, involucrarlas en la vida civil más allá de la aplicación del Plan DN-III-E, el Plan Marina y el incipiente Plan Guardia Nacional y, lo más importante, conformar las bases para transformar a soldados, pilotos y marinos en una fuerza de paz.

En la Marina, por ejemplo, el proceso en el que la institución comenzó a adquirir un papel relevante en el esquema de seguridad y aplicación de la ley y el Estado de Derecho, comenzó no con López Obrador, sino con su antecesor, Enrique Peña Nieto, en cuyo tramo final empezó la intervención naval en recintos portuarios para hacer valer a la SEMAR como autoridad marítima nacional.

Con Obrador el proceso fue retomado y se aceleró tras la renuncia de Javier Jiménez Espriú como secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), bajo el argumento de que nombrar mandos navales para suplir a capitanes de altura como administradores portuarios era atentar contra las leyes, alterar el control de civiles para entregarlo a militares violentando la constitución del país.

El 21 de septiembre, bajo el control de Rosa Icela Rodríguez como nueva Coordinadora de Puertos y Marina Mercante (CPyMM) de la SCT, fue designado el último de los 12 mandos navales en retiro para encabezar igual número de Administraciones Portuarias Integrales (APIs) –de un total de 14– en el país.

Casi a la par de estos nombramientos la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recibió un documento del Estado Mayor General (EMG) de la Marina, con las Hojas de Servicio de 16 mandos navales activos y en retiro como candidatos para ser directores de igual número de Aduanas Marítimas.

Con menor intensidad, quizá por su menor dimensión comparada con la SEDENA, la Marina también sigue el derrotero de la militarización dictada por López Obrador no sin el descontento y las protestas tardías y descoordinadas del sector de marinos mercantes que se sienten ya anulados o por lo menos arrumbados ante la llegada y preeminencias de los mandos navales a las APIs y a las Aduanas Marítimas.
Además, la Marina controla 102 recintos portuarios y apoya al Ejército en la vigilancia de 49 aduanas terrestres.

¿Qué más falta? ¿Hasta dónde puede llevar el presidente estos escenarios con absoluto control, sin sobresaltos y con medidas sólidas para hacerle contrapesos a la dinámica propia de las fuerzas armadas que, a su vez, se sienten empoderadas, reivindicadas y tomadas en cuenta por un régimen que, al menos ideológicamente, no tendría mucho qué ver con el PRI y el PAN o el PRD?

Creer que La SEDENA, la SEMAR o la Guardia Nacional tienen sus filas y cargos esenciales a ciudadanos a prueba de corrupción es punto menos que una bestial ingenuidad.

Lamentablemente los abusos de poder, ya sea en funciones operativas o en funciones administrativas en las armas de tierra, aire y mar se siguen dando y han ocurrido en el pasado muy inmediato sin que veamos consecuencias legales y castigo, sino más impunidad.

¿Le interesa a Obrador asomarse a estos escenarios para él no son relevantes? ¿De qué manera incidirán las dinámicas de siempre en la SEMAR y en la SEDENA en el proceso de militarización en el que las fuerzas armadas tendrán los mayores presupuestos de su existencia, mayores atribuciones, más terreno para moverse –en todos los sentidos– y espacios que no se limitarán al ámbito del mundo castrense?

¿Podrá, le interesará a AMLO contener a quienes siempre se sintieron y fueron convenientemente usados por el sistema?

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 /EstadoMayor.mx

Anuncios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *