Falleció el general Huicochea, ligado a desapariciones de guerrilleros arrojados desde el aire al mar

Ciudad de México / 23 marzo.- El general de División Piloto Aviador Diplomado de Estado Mayor Aéreo (PADEMA), Roberto Bernardo Huicochea Alonso, falleció este lunes en el Hospital Central Militar por complicaciones cardiacas.

Condecorado en 2014 por 48 años de servicios ininterrumpidos en la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), ascendido a general de División en 2007, Subjefe operativo de la FAM, Comandante de diferentes Bases Aéreas y Comandante de la Región Aérea del Centro, el general pasó a la historia no solo por su amplia trayectoria, sino también por haber estado involucrado en los vuelos de la muerte en losque, entre 1975 y 1979, fueron arrojados al mar, frente a las costas de Guerrero, decenas de guerrilleros, campesinos y opositores al gobierno federal y estatal.

El nombre del general Huicochea salió a la luz durante los procesos abiertos por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), creada en 2002, en el sexenio de Vicente Fox, para supuestamente procesar a militares y civiles implicados en la guerra sucia que en los años setenta y parte de los ochentas encabezó el Estado mexicano para eliminar a opositores políticos, académicos, intelectuales, activistas y guerrilleros.

Huicochea fue uno de los cuatro pilotos de la FAM que a bordo de aviones Aravá, de fabricación israelí, despegaban desde la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, Guerrero, dos o tres veces al día con activistas, opositores y guerrilleros a quienes arrojaban al mar, vivos o muertos.

En octubre de 2002, el general declaró ante la FEMOSPP en torno a las acusaciones contra los generales Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quiroz Hermosillo, señalados por haber ordenado numerosas ejecuciones de guerrilleros, activistas y opositores al régimen en Guerrero y quienes eran arrojados al mar desde aeronaves militares que despegaban desde la Base Aérea Militar Número 7 (BAM-7) de Pie de la Cuesta.

Varios detalles del proceso iniciado por la FEMOSPP aparecieron en los medios en ese tiempo, señalando, por ejemplo, que “A los comisionados en esta tarea, también se les facilitaron otras ayudas. Por ejemplo, al General de Ala Roberto Bernardo Huicochea Alonso, sus superiores y el General Quirós Hermosillo, le dieron el aval para que en 1978 se fuera a realizar un curso especial a España, luego de estar unos meses en Guerrero.

“La tarea era compleja. Consistía en transportar personas desde el DF y de algunas localidades de Guerrero a Pie de la Cuesta. Algunos metían cadáveres en costales de ixtle, otros tripulaban el avión para desaparecerlos.

“Otros más, como el Sargento Segundo Luis Flores Borbolla y el Capitán Margarito Monroy Candia, lavaban el avión Arava en la playa para que no oliera a sangre. Algunos militares aprovecharon sus tareas para tener relaciones sexuales con detenidas, a quienes falsamente les prometían que no las iban a matar.

“El personal de la Policía Militar bajo las órdenes de Francisco Javier Barquín, cuando veníamos a México, llegaban a tal grado que a pesar de saber que las personas que traíamos iban a ser ejecutadas, les ofrecían que si tenían sexo con ellos, al llegar a Guerrero las dejarían en libertad a ellas y en su caso, a los esposos; en varias ocasiones las mujeres aceptaban, pero nunca que yo viera fueron dejadas en libertad”, declaró el capitán Monroy” (El Norte, 28 octubre 2002).

La misma fuente señalaba, al citar una parte de la averiguación previa, que “los efectivos del Ejército Mexicano que fueron asignados a mediados de los 70 a la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, Guerrero, recibían un sobresueldo del 50 por ciento por servicios que consistían en capturar, ejecutar y desaparecer a guerrilleros.

“El Teniente Coronel de Fuerza Aérea Piloto Aviador, Apolinar Ceballos Espinoza, declaró el pasado 22 de junio ante la Procuraduría Militar que cuando eran enviados desde el Distrito Federal a la base guerrerense, también se les facilitaba un descuento del 15 al 20 por ciento para pernoctar en el Hotel Villa España”.

“El Capitán Jorge Violante Fonseca (uno de los pilotos que tiraba cadáveres al mar) me dijo que cómo me habían elegido a mí para el relevo, después me dijo que qué bueno que me habían designado, ya que en Pie de la Cuesta se cobraba el 50 por ciento de sobresueldo, después me dijo que íbamos a estar en una comisión muy delicada ordenada por la superioridad, que yo únicamente me limitara a obedecer órdenes”, narra Ceballos”.

También en 2002, El Universal retomaba partes del expediente SC/034/2000/IV/1-EBIS y se refería a las declaraciones del mecánico de la Fuerza Aérea Mexicana, Margarito Monroy Candia, a quien la FEMOSPP localizó en la Ciudad de México y citó para declarar sobre los vuelos de la muerte.

“Pesquisas señalan que los activistas eran asesinados en tierra y sus cuerpos arrojados al mar desde un avión. El 16 de octubre, el piloto Roberto Huicochea también rompió el silencio. Reveló haber sido uno de los militares que condujeron la aeronave en que se supone se habrían hecho los viajes para tirar los cadáveres”, detallaba El Universal.

Y agregaba la nota: “El piloto Roberto Bernardo Huicochea Alonso, general de ala del Ejército mexicano, fue el primero en declarar ante un juez militar, el 16 de octubre pasado (2002), en torno de las acusaciones en contra de los generales Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo. Él dijo que sólo había escuchado comentarios al respecto sin que le constara a él personalmente.

“Pero, Huicochea Alonso aceptó que fue uno de los dos militares responsables de pilotear el Arava dos o tres veces por cada noche en que se supone se hacían los “viajes” para tirar los cuerpos de los activistas asesinados, envueltos en costales y rellenos de piedras para que no flotaran en las aguas del océano Pacífico, siempre partiendo de la base aérea de Pie de la Cuesta, en Acapulco.

“El general de ala del Ejército mexicano también detalló que le era solicitado que viajaran a determinadas coordenadas a unas 200 millas de costas de Oaxaca y que una vez en ese punto debía dar vueltas durante unos 20 minutos”, publicaba el diario (El Universal, Nación, 7 noviembre 2002).

Al final, las investigaciones de la FEMOSPP y las pesquisas de la Procuraduría General de la República (PGR) no llevaron a militares o civiles a prisión por las desapariciones forzadas, la persecución y las ejecuciones durante la guerra sucia.

En 2007 el general Huicochea fue ascendido a general de División y en 2014 fue reconocido junto al general José Luis Irineo Saldívar en Zapopan, Jalisco, por 48 años de servicios ininterrumpidos en la Fuerza Aérea Mexicana.

Jorge Medellín / @JorgeMedellín95 /EstadoMayor.mx

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