México, 26 de septiembre (Milenio Diario).- El coordinador del Partido de la Revolución Democrática en el Senado es Miguel Barbosa. Poblano de nacimiento, abogado de formación, político de oficio, Chucho de corazón.
Ahora sabemos que es un apasionado del artículo 33 de la Constitución.
Barbosa dijo ayer que veía al general Óscar Naranjo “desafiante” por imputarle a la izquierda las críticas a su persona.
“Que se regrese a su país —dijo el senador— porque ahí no está resuelto el problema de la violencia. Si es efectivamente tan bueno que vaya y lo resuelva y entonces que venga, pero de verdad que se calle, que se calle porque probablemente estaría violando la Constitución al estar opinando de temas de política interna y de gobernabilidad, eso no corresponde a los extranjeros aunque sea esa estrella, que no le vemos que sea una estrella fulgurante, sino estrella opaca”, señaló.
La respuesta furiosa del senador Barbosa viene de un mal dato. Fue Omar Fayad y no Naranjo quien culpó a la izquierda de las críticas al asesor de Peña. Según la nota de MILENIO en que dijo haber escuchado de la izquierda las críticas al colombiano, Fayad no pudo ser más específico en su acusación y dijo que se lo había oído decir “a varios compañeros en la Cámara de Diputados, no te sabría decir nombres, no me llamó tanto la atención, porque pensé que ahí se había terminado ya el comentario, en la informalidad de los pasillos de la Cámara”.
La verdad es que Naranjo no había culpado a la izquierda, sino al narcotráfico de haber armado una campaña en su contra. Lo cual lo único que demuestra es que como buen general tiene la piel delgada. A menos que tenga pruebas concretas de que los narcos pagaron o influyeron en los periodistas que han criticado su asesoría con Peña.
El evento es un buen botón de muestra de cómo funciona nuestra cotidiana comedia de equivocaciones y dicharachos. Barbosa quiere que se aplique el 33 a Naranjo en represalia por algo que no dijo Naranjo, pero que sí dijo —sin pruebas— un priista. Naranjo —también sin pruebas—acusó a quienes lo han criticado de ser, de alguna manera, herramienta del narco.
Yo no tengo duda de que mucho puede aportar la visión, conocimiento y experiencia de Naranjo al dilema mexicano.
Pero también estoy cierto de que en un asunto tan grave como el de la seguridad, lo peor para el nuevo gobierno es estar metido en estos dimes y diretes absurdos que sacan lo peor de unos y otros.
ALONSO
Lo pude ver y abrazar el día que cumplió 50 años. Reímos juntos un poco. Ese día nos dejó claro que había decidido regresar a México a morir entre sus amores: su familia y sus amigos. Sin Alonso perdemos todos. Malo el día de ayer. Mis pensamientos hoy están con la extraordinaria Tere, con Íñigo, Tomás y Sebastián.
Carlos Puig
Duda Razonable
Opinión
Milenio Diario

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