A sus órdenes, Mi General

México, 20 de septiembre (Cadena de Mando).- Este final de sexenio sin lugar a dudas ha sido en materia de Fuerzas Armadas, sin precedente. Como nunca las instituciones castrenses han sido visibles desde casi todos sus ángulos.

Lo importante en verdad es que, a pesar de los embates mediáticos, políticos y sociales a los cuales han estado sometidos – y que han creado ellos mismos- han logrado mantener invisible su realidad, es decir, sus entrañas han sido, son y serán solo competencia de ellos y nunca de civiles.

Una constante dentro de los de uniforme, será nunca dejar que los civiles conozcan su razón de ser, la realidad de su hacer y sobre todo el sentimiento con el que desarrollan sus tareas. Los civiles siempre van a presumir su cercanía con los soldados, aunque éstos últimos pocas veces se ufanan de la relación que tengan con los primeros.

El Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina Armada de México, están sujetos hoy al análisis y opinión de una clase política, periodística y social, que cree conocer en su totalidad del tema. Lo peor y desgastante viene cuando se ponen a recomendar, a informar, a desprestigiar y más aun, cuando creen que al estar opinando bien, en la mayoría de las ocasiones lo único que logran es confundir y por ende generar una incertidumbre mayor en la sociedad sobre sus Fuerzas Armadas.

LA SUCESION.

Al mexicano común y corriente no le perjudica quien será el próximo Secretario de la Defensa. Al primero que le debe importar es al Presidente electo; después a los mandos de la SEDENA –quienes al final obedecerán y cumplirán lo que ordene el próximo General Secretario- y por último al General Galván Galván, ya que su sucesor, debe mantener y potencializar todos los cambios positivos que ha tenido la Institución en los últimos años.

La sucesión militar depende del tipo de país que recibirá Enrique Peña Nieto el 1º de diciembre. Depende la estrategia que quiera llevar en materia de seguridad y combate a la delincuencia. Dependerá del tipo de país que quiera dejar al término de su administración en el 2018.

Esta designación de vital importancia dependerá también de la realidad en la que se encuentran temas sensibles, como por ejemplo, la seguridad interior y exterior; dependerá de la estructura y administración de las Fuerzas Armadas, de su relación política, legislativa y judicial.

Y más aun, la designación pende de un reducido grupo de personas, que en equivalencia son más civiles que militares y por más que se dediquen planas enteras, horas de radio y televisión; eternas charlas de café; grillas, rumores, borregos, zanahorias, y demás, no se debe olvidar que es dentro de una elite llamada militar, de donde salen los candidatos y que para efectos prácticos, cualquiera hará un papel, honroso, digno y por supuesto comprometido con el país, aunque no guste; aunque no se quiera. Aunque algunos “opinadores” crean saber hoy, quien será el próximo Alto Mando.

Solo dentro del ejército sabrán si un General hubiese sido mejor o peor al mando de la Secretaría que otro. Los civiles no podrán saber jamás, sí hubiese sido mejor el General Reta Trigos, que el General Vega García, a los civiles no les sirve de nada hoy conocer si la Institución fuese peor o mejor, de haber sido Secretario el General Mario Delfino Palmerín, o el General Jesús Alvarez Pérez. Tampoco tendría sentido para la clase política o para la sociedad mencionar a los generales Sergio López Esquer y Alfredo Oropeza Garnica, ya que tampoco ninguno de ellos llegó a ser Secretario.

Lo que pocos logran entender, es que las Fuerzas Armadas siempre estarán listas para atender las necesidades que requiera el país. Las tropas estarán atentas a las instrucciones que se les ordenen y los Jefes y Oficiales, seguirán guardando estratégicamente los secretos más profundos de su Institución.

La distribución de la Cadena de Mando estará intacta para acatar y cumplir las órdenes que el nuevo Secretario de la Defensa les dicte; éstas, siempre saldrán de las oficinas de un civil, quien, durante 6 años, se convierte en el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Juan Ibarrola

Cadena de Mando

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