México, 12 de septiembre (Milenio Diario).- El próximo día 16 posiblemente se despeje la duda más grande que surge en el Ejército cada seis años.
En este proceso fluyen dos factores: la tradición y la necesidad. Veamos: la primera, la tradición, habla de que el general de tres estrellas que comanda la última columna militar que desfila el último 16 de septiembre del sexenio es quien ocupará la Secretaría de la Defensa Nacional. No siempre ha sido así, pero sí la mayoría de las veces.
En esta ocasión, el general que comandará la columna será el general Augusto Moisés García Ochoa, actual director de Administración del Ejército. Y es aquí donde se pasa a la segunda vertiente del proceso, que es la necesidad de saber qué clase de militar se requiere al frente de la Secretaría.
O dicho de otra manera, qué país queremos tener los mexicanos, considerando que el Ejército es un factor real de poder dentro del sistema político nacional.
Por lo pronto, la decisión de nombrar al comandante de la columna recae en el actual secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván.
Si lo que viene es la renovada lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico como tarea primordial, el Ejército va a necesitar un comandante soldado, es decir, un hombre con amplia experiencia en el campo operativo.
En su libro La participación de las Fuerzas Armadas en el entorno actual de la seguridad pública, el general García Ochoa, citando a Pedro Casals afirma: la droga es el sexto poder después del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, la prensa y las finanzas, y sostengo que si las cosas funcionan como hasta ahora, pronto será el cuarto poder.
Si se pretende seguir modernizando al Ejército en todas sus áreas, se necesitará un magnífico administrador.
Por lo pronto, más allá del análisis de los otros candidatos, el general García Ochoa cubre las dos facetas.
Respondiendo a la tradición, además de su encomienda de mando del 16 de septiembre, obra en su expediente una exposición en el Senado.
Se trató de una visión realista y objetiva sobre la defensa de la patria:
“Las Fuerzas Armadas, integradas por mexicanos sin distingo de clase social, raza o sexo, mantienen una relación positiva con la población mexicana, al compartir los valores que constituyen la moral y defensa nacional; es decir, de la cultura mexicana de la cual todos estamos orgullosos, señaló en su exposición.”
Para quienes no creen en el Ejército ni lo consideran factor real de poder en el sistema político mexicano, el general García Ochoa dijo en su conferencia que “en todas las acciones de gobierno, para enfrentar una amenaza, exista comunicación permanente entre las fuerzas gubernamentales y las fuerzas sociales, para mantener el apoyo e interés de la población en la resolución del problema”.
Hoy, el Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos observan retos que permiten estudiar las nuevas amenazas y riesgos que se plantean a la seguridad nacional.
De ahí que la defensa de la patria se centre en estos momentos en el surgimiento de nuevos actores y sucesos en el desarrollo nacional e internacional, donde la geopolítica nos obliga a definir y actualizar una nueva agenda de riesgos y amenazas.
Entre estos nuevos actores, el general García Ochoa mencionó en primer término al narcotráfico, después al terrorismo, la ciberguerra —o guerra electrónica— y los producidos por fenómenos naturales, entre otros.
Una vez más el Ejército pregona la necesidad e importancia que tiene la iniciativa de reformar la Ley de Seguridad Nacional para definir el papel de las Fuerzas Armadas en el contexto de la seguridad nacional del Estado mexicano.
No se trata de fijar lineamientos que los soldados y marinos deben seguir en el cumplimiento de sus tareas, de protocolos que fijan la manera de utilizar la fuerza, se trata de que el país cuente con un útil armado que haga frente a esos nuevos retos y amenazas a la seguridad nacional.
El Ejército ha sido una fuerza actuante que ha influido notablemente en el desarrollo del país, así como un factor influyente localizado siempre detrás del poder, hasta convertirse hoy en día en un aglutinante emergente y apoyo indispensable en las recurrentes etapas de crisis nacionales, contando siempre con la aceptación popular mayoritaria.
En el terreno operativo, en 1971 toma el Curso de Formación de Oficiales en el Heroico Colegio Militar.
En 1980 toma el Curso de Operaciones en Selva (Escuela de las Américas).
En 1980 toma el Curso de Mando y Estado Mayor General en la Escuela Superior de Guerra.
En 1992 toma el Diplomado Universitario en Análisis Político en la Universidad Iberoamericana.
En 2003 concluye la Maestría en Ciencias con especialidad en Ciencias Políticas.
Cuenta con condecoraciones de 4ª a 1ª clase y de Perseverancia “Especial”.
A partir del 20 de noviembre de 2010 es el director de Administración de la Sedena.
Como se verá, el general García Ochoa llena todos los requisitos, pues como una vez me dijo el general Enrique Cervantes Aguirre que todos los generales eran iguales, pero le dije, “hay unos más iguales que otros”.
Javier Ibarrola
Fuerzas Armadas
Opinión
Milenio Diario
